Árbol de la Vida

De MormonWiki
Saltar a: navegación, buscar

El árbol de la vida es un común e importante símbolo en el Mormonismo. Representa la Vida Eterna y el amor de Dios como fue manifestado por Jesucristo, nuestro Salvador. El árbol de la vida es comúnmente visto en el arte mormón y en la decoración de Templos Mormones y capillas.

En el Libro de Mormón, el cual es parte oficial de los libros canónicos de la [[La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias | Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, o la Iglesia Mormona, un profeta llamado Lehi tuvo una visión. En su visión él vio “un árbol cuyo fruto era más deseable para hacer a uno feliz… Y al participar de su fruto, mi alma se llenó de un gozo inmenso” (1Nefi 8:10,12). Había un camino estrecho y angosto, que conducía al árbol, pero había muchos obstáculos en el camino. Había también una barra de hierro que conducía al árbol y que actuaba como una guía para aquellos que se sujetaran a ella y la siguieran.

Cuando Lehi contó a sus hijos acerca de su visión, Nefi, uno de sus hijos menores deseó entender la visión. Así que él fue y oró. A Nefi también se le mostró la misma visión y se le mostró el significado de éste. Del árbol de la vida Nefi dijo: “ Es el amor de Dios que se derrama ampliamente en el corazón de los hijos de los hombres”(1Nefi 11:22). El amor de Dios era enviar a Su hijo Jesucristo a la tierra (véase Juan 3:16). En 1Nefi 11:25, Nefi aprende que la barra de hierro es la palabra de Dios, y el fruto del árbol de la vida es el evangelio, del cual debemos participar para disfrutar del gozo del Amor de Dios.

Muchos eruditos de la iglesia mormona han escrito acerca del simbolismo del Árbol de la Vida y su conexión con las antiguas sociedades del cercano oriente, y las antiguas sociedades de América. Por ejemplo, los árboles son frecuentemente usados en simbolismos religiosos. Árboles vivos y verdosos representan la rectitud, mientras que árboles muertos y secos representan la iniquidad. Los árboles son también usados para representar el allegarnos al Cielo o la Deidad.