Abinadí

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Abinadi
Abinadi

Abinadi es uno de los profetas del Libro de Mormón. Su historia se lleva a cabo en el tiempo de Mosíah.

Abinadí predicó el arrepentimiento al pueblo inicuo del rey Noé, que a la vez fue un rey inicuo. A pesar de las amenazas a su vida, Abinadi denunció con valentía las enseñanzas perversas del rey y sus sacerdotes. Lo que se sabe de Abinadi viene del registro hecho por Alma, que fue convertido por la predicación de Abinadí. Este registro nos da un panorama de los eventos que antecedieron la muerte de Abinadí.

El Juicio de Abinadí

El pueblo del rey Noé vivió por dos generaciones aislado de cualquier otro pueblo nefita. Después de la muerte del primer rey, que fue bueno, el rey malvado y su pueblo degeneraron y el Señor envió a Abinadí para amonestarlos y recordarles los mandamientos de Dios. Abinadí no fue bien recibido entre el pueblo, y el rey Noé mando a matarlo. Abinadí huyó del pueblo. Dos años después volvió a aparecer Abinadí. Esta vez fue encarcelado por el rey Noé. El rey Noé organizó un juicio para Abinadí donde los sacerdotes pensaban hacer que se contradijera y así encontrar razón para matarlo. Como respuesta a sus preguntas mal intencionadas, Abinadí enseñó los diez mandamientos y acusó al rey y a los sacerdotes por su negligencia en guardar los mandamientos.

El rey Noé se enojó y ordenó que los sacerdotes matasen a Abinadí. Él dijo: “Llevaos a este individuo y matadlo… pues está loco.”

Pero cuando los sacerdotes trataron de prenderlo, "él los resistió y les dijo: 'No me toquéis, porque Dios os herirá si me echáis mano, porque no he comunicado el mensaje que el Señor me mandó que diera…debo cumplir los mandamientos que Dios me ha mandado'”.

Los siervos del Rey Noé tuvieron miedo de tocar a Abinadí porque el Espíritu del Señor estaba con él. “Su rostro resplandecía con un brillo extraordinario” y hablaba “con poder y autoridad de Dios”. Abinadí declaro que iba a terminar el mensaje que Dios le había dado y que después no importaría lo que sucediera con él. (Véase Mosiah 13:1-9)

Alma, uno de los sacerdotes del Rey Noé, se dio cuenta del grave error que estaban cometiendo. Trató de rogar al rey Noé a que no matara a Abinadí. Alma se arrepintió de sus pecados y salió a predicar las palabras de Abinadí, o sea, la palabra de Dios.

Muerte Por Fuego

Cuando Abinadí concluyó su mensaje, el rey Noé mando que negara las palabras que había hablado, o sería muerto. Abinadí se rehusó a negar sus palabras.

Abinadí fue sentenciado a muerte por el Rey Noé, y antes de morir, profetizó que el Rey Noé moriría de una manera similar.

La firmeza de la fe de Abinadi se encuentra en este versículo del registro sagrado: “Y ahora bien, cuando Abinadí hubo dicho estas palabras, cayó, habiendo padecido la muerte por fuego; sí, habiéndosele ejecutado porque no quiso negar los mandamientos de Dios, habiendo sellado la verdad de sus palabras con su muerte” (Mosiah 17:20)

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