Adversidad

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La adversidad se puede definir como las pruebas que nos afligen a todos. La adversidad es continua en algún grado o en otro. Puede provenir de los efectos de la mala salud, accidentes, pérdida de seres queridos o de la propiedad, lesiones, desastres naturales, disturbios civiles o guerras, la opresión, las malas decisiones, nuestras propias acciones, o las acciones de los demás. La adversidad es amplificada por la confusión espiritual o psicológica, la ira, o la autocompasión. De acuerdo a cómo una persona lidia con la adversidad forma su vida y su carácter. En el Libro de Mormón, el profeta Nefi, explica que la oposición es necesaria para garantizar el "albedrío" del hombre, uno de los mayores dones de Dios a Sus hijos:

“porque es preciso que haya una oposición en todas las cosas. Pues de otro modo, mi primer hijo nacido en el desierto, no se podría llevar a efecto la rectitud ni la iniquidad, ni tampoco la santidad ni la miseria, ni el bien ni el mal. De modo que todas las cosas necesariamente serían un solo conjunto; por tanto, si fuese un solo cuerpo, habría de permanecer como muerto, no teniendo ni vida ni muerte, ni corrupción ni incorrupción, ni felicidad ni miseria, ni sensibilidad ni insensibilidad.
“ Por lo tanto, el Señor Dios le concedió al hombre que obrara por sí mismo. De modo que el hombre no podía actuar por sí a menos que lo atrajera lo uno o lo otro”. (2 Nefi 2:11, 16).

La oposición en todas las cosas es necesaria para nuestro crecimiento. Sin ella, no podríamos entender o apreciar la alegría en contraste con la tristeza, o la justicia, en contraste con la maldad.

Las Escrituras nos enseñan que la oposición en todas las cosas es una verdad eterna. Si podemos entender que la adversidad puede ser para nuestro bien eterno, entonces, la adversidad puede convertirse en una oportunidad en lugar de un obstáculo. Aunque la mayoría de nosotros tiene la esperanza de una vida libre de adversidad, tal vez deberíamos ver la vida como un tiempo para demostrarnos que somos dignos de heredar el reino de Dios, que también se llama "entrar en Su reposo".

En Doctrina y Convenios 122:7 dice:

“Si eres echado en el foso o en manos de homicidas, y eres condenado a muerte; si eres arrojado al abismo; si las bravas olas conspiran contra ti; si el viento huracanado se hace tu enemigo; si los cielos se ennegrecen y todos los elementos se combinan para obstruir la vía; y sobre todo, si las puertas mismas del infierno se abren de par en par para tragarte, entiende, hijo mío, que todas estas cosas te servirán de experiencia, y serán para tu bien”.

Esta fue la respuesta del Señor a las oraciones de José Smith, que había sido echado en la cárcel, en las condiciones más terribles, mientras que los miembros de la Iglesia SUD fueron expulsados por la fuerza de Missouri, en medio del invierno. Ninguno de nosotros querría pasar por el tipo de adversidades enumeradas por el Señor, pero el Señor tiene una perspectiva eterna y sabe que la adversidad terrenal dura sólo un momento en comparación con la eternidad, y que sirve para un gran propósito.

Estamos aquí en la tierra, viviendo nuestra vida mortal, a fin de llegar a ser como nuestro Padre Celestial y nuestro Salvador Jesucristo. Estuvimos de acuerdo a la prueba de la mortalidad en la vida preterrenal. Necesitamos esta experiencia para crecer. En nuestras pruebas, aprendemos cómo ayudar a otros mediante la aplicación de las lecciones que aprendemos, incluso como lo hizo Cristo en el máximo sacrificio (véase Alma 7:11-12).

En Doctrina y Convenios 136:31 dice: “Es preciso que los de mi pueblo sean probados en todas las cosas, a fin de que estén preparados para recibir la gloria que tengo para ellos, sí, la gloria de Sión; y el que no aguanta el castigo, no es digno de mi reino”. La adversidad nos puede llevar hacia Dios, en vez de alejarnos de Él, si reaccionamos ante la adversidad en humildad y oración. La privación puede llegar a ser una fuente de fortaleza, pero si podemos mantener una dulzura de mente y espíritu (David O. McKay, Ideales del Evangelio: Selecciones de los discursos de David O. McKay [Salt Lake City: Improvement Era-revista SUD en inglés, 1953], 390).

Lord Byron dijo: "La adversidad es el primer camino a la verdad" (Don Juan, canto 12, estrofa 50). La vida del Salvador y la vida de Sus profetas enseñan con claridad y sencillez cuán necesaria es la adversidad para lograr una medida de grandeza (James E. Faust, "Las bendiciones de la adversidad", Liahona, mayo de 1998, pág. 3.)

¿Cómo podemos tener una mejor perspectiva sobre la adversidad y aprender a apreciar su papel en nuestra vida para que podamos crecer de nuestras experiencias? Tenemos que entender lo siguiente:

1. La adversidad es una experiencia universal.
a. Todos enfrentaremos adversidad — Sin la adversidad podemos olvidar a Dios (véase Helamán 12:2-3).
b. Ninguna persona tiene el monopolio de la adversidad, todos estamos juntos en esto.
c. La adversidad puede llevar al bien —Aprender a superar la adversidad es parte de la vida. Será para nuestro bien (véase D. y C. 98:1-3)
d. Afrontar con valentía la adversidad—Desear desaparecer la adversidad sólo te hará débil. Los resultados serán poco o ningún crecimiento.
e. La clave es superar la adversidad— Las grandes almas son las que manejan la adversidad de manera positiva, mantienen una buena actitud y tienen una perspectiva adecuada de la vida.
f. La confianza en Dios. La adversidad nos enseña a confiar en el Señor (véase Proverbios 3:5-6).
g. El Señor disciplina a los que ama—Somos disciplinados en la adversidad (véase 2 Nefi 5:25; Mosíah 23:21) y luego bendecidos a medida que crecemos por causa de la misma (véase Mosíah 24:8-15).
2. Usted ya tiene acceso a herramientas eficaces para superar la adversidad.
a. La fe en Jesucristo—El Padre Celestial nos ha dado a cada uno de nosotros las habilidades que podemos utilizar. A medida que ejercitamos nuestra fe en Jesucristo, recibiremos la fuerza para superar nuestras adversidades (véase 1 Nefi 7:17).
b. La Palabra de Dios—Hay poder en la palabra (véase Alma 31:5). Nos dirá todas las cosas que debemos hacer (véase 2 Nefi 32:3).
c. El Espíritu—El Espíritu Santo nos guiará en todas las cosas (véase 2 Nefi 32:5) y también nos consolará (véase Juan 14:16).
d. Oración—Las Escrituras nos enseñan claramente que si se lo pedimos, el Señor nos ayudará (ver Santiago 1:5-6; Mosíah 27:14; Alma 13:28).
e. Esperanza—Cuando está lleno de esperanza, sabiendo que al final todas las cosas obrarán juntamente para vuestro bien, usted puede soportar y superar la adversidad (véase D. y C. 122:7).
f. Paciencia—A medida que ejercitemos la paciencia, el tiempo será nuestro aliado. Es una respuesta justa a la adversidad (véase Alma 26:27). El proceso de superación nunca iba a ser fácil o una solución rápida, sino más bien un proceso de conversión (véase D. y C. 24:8).
g. Personas—Familia, amigos, socios, y/o incluso extraños que se preocupan están allí para prestar apoyo (véase D. y C. 108:7).
h. Respuesta positiva—Tenemos albedrío moral. Podemos elegir enfrentarla de manera positiva en la fortaleza del Señor, o permitir que nos destruya.
3. Hay grandes beneficios que vienen a través de la adversidad.
a. Humildad—La adversidad se cultiva en su humildad, sabiendo de nuestra relación y dependencia de Dios, que es la virtud inicial de la exaltación.
b. Autoestima—La superación de la adversidad trae gran satisfacción personal y un sentido de autoestima y confianza en sí mismo.
c. Fortaleza—El superar la adversidad le ofrece una clase de fuerza espiritual duradera.
d. Gratitud—La adversidad es el maestro que le ayuda a recordar los buenos tiempos y las bendiciones de Dios.
e. Espiritualidad—A raíz de la adversidad podemos acercarnos más a Dios, sabiendo que Él no sólo nos da la fuerza para superarla, sino que nos ofrece bendiciones en el proceso.
f. Bendiciones del Señor—El Salvador continuamente nos nutre y nos fortalece en nuestra adversidad y aflicciones (véase Alma 7:11-12).

Citas sobre la adversidad:

  • "En el horno de fuego de la adversidad se forjan los más grandes de los hombres y mujeres". Ed. J. Pinegar
  • "Al servir, podemos olvidarnos de nuestros problemas y mejorar nuestra capacidad para hacer frente a la adversidad”. Ed. J. Pinegar
  • "La adversidad es prima de la oposición. Es para templarnos, no para consumirnos". Ed. J. Pinegar
  • "En la adversidad, el tiempo es un gran sanador." Ed. J. Pinegar
  • "La única diferencia entre los obstáculos y los trampolines es la manera en que los usamos". Anónimo
  • "Cada adversidad, envidia, fracaso, cada dolor viene con la semilla de un beneficio igual o mayor". Napoleón Hill


  • Adaptado de Lo que necesitamos saber y hacer, por Ed Pinegar y Richard J. Allen