Albedrío

De MormonWiki

El Albedrío es la capacidad que Dios otorga a las personas de escoger por sí mismos. Este otorgamiento hace que cada persona sea responsable de las decisiones que tome. El albedrío es uno de los más grandes dones de Dios a Sus hijos. En lugar de forzarlos a obedecerlo, el Señor nos ofrece opciones y nos permite decidir libremente.

El Señor ha permitido el albedrío del hombre desde antes de que la Tierra fuera creada. Como espíritus en el mundo premortal, tuvimos la oportunidad de escoger seguir a Cristo. Cuando el Señor puso a Adan y Eva en el Jardín de Edén, Él les dio su albedrío y le proporcionó opciones opuestas para permitirles usarlo. Muchos hombres y mujeres desde el principio del tiempo mortal han usado su albedrío insensatamente, limitando su propio progreso y su oportunidad de recibir luz y conocimiento. Empezando con Caín, algunos han usado su albedrío para infligir daño, abuso, tiranía, esclavitud, o muerte sobre otros, lo que es contrario a la voluntad y mandamientos de Dios.

El hecho que el Señor permita estas acciones no significa que las perdone. Él las permite porque el albedrío es un principio eterno. Él ha provisto la manera por medio de la Expiación de Jesucristo, por la cual los hombres y mujeres pueden arrepentirse de sus actos equivocados de comisión o de omisión, y volver al camino a obtener mayor luz y conocimiento al tomar decisiones correctas. La Expiación de Cristo y el plan de compasión entre los hombres proveen una manera por medio de la cual, aquellos que han sido afectados por las acciones pecaminosas de otras personas, pueden ser sanados en un sentido espiritual, aunque esto puede tomar gran paciencia y longanimidad, y a menudo requiere la ayuda de otras personas.

Satanás, el gran mentiroso, buscó durante la vida premortal el destruir el albedrío del hombre. (Véase Moisés 4:3). El continúa buscando esclavizar a los hombres, mujeres y niños en todas las maneras que él pueda en este mundo, para “llevarlos cautivos según la voluntad de él”. (Moisés 4:4). Cualquier cosa que en este mundo conduzca a la esclavitud, adicción o a un comportamiento forzado es de todos modos promulgado por Satanás. Dios permite estas condiciones debido al albedrío que Él ha dado al hombre, pero Él espera que los hombres superen el mal al hacer el bien. Él hace a los hombres y mujeres responsables y mayordomos en relación a la luz y conocimiento que tienen. Cada persona nacida en el mundo recibe la luz de Cristo, una conciencia, para guiarlas a escoger el bien en lugar del mal.

El plan de Dios incluye la preordenación de profetas y maestros que tienen dones y llamamientos entre los hombres para enseñar y volver a enseñar principios correctos, de tal modo que se puede usar el albedrío sabiamente. (Véase Jeremías 1:5). El plan de Dios incluye el importante papel de los padres para enseñar a sus hijos el camino de la rectitud y la felicidad. (Véase Deuteronomio 6:7). El plan de Dios proporciona la bendición de las sagradas Escrituras para dar un cimiento de conocimiento del Evangelio, incluyendo el conocimiento del papel salvador de Jesucristo y la importancia de las ordenanzas y convenios del Evangelio.

Cuando el conocimiento del Evangelio se ha perdido o se ha limitado entre grupos de seres humanos, ha sido debido a la iniquidad de las personas y sus líderes. La Gran Apostasía ocurrió en esta manera. Sin embargo, el hombre puede usar su albedrío para recurrir a Dios. El Señor contesta cuando Sus hijos se acercan a Él. La restauracion de la plenitud del Evangelio de Jesucristo se dio cuando Jose Smith ejerció su albedrío, al preguntar a Dios en humilde oración cuál iglesia era la correcta. Los hombres y mujeres pueden usar su albedrío hoy en día para pedir a Dios con fe que guíe sus vidas. A medida que lo hagan, ellos y sus familias serán bendecidos.

La familia y las relaciones societarias nos capacitan para usar y permitir el uso del albedrío. Nunca el injusto dominio es aceptable a Dios. El egoísmo y la contención vienen del adversario.

El albedrío y los gobiernos

El Profeta José Smith enseñó:

1 “Creemos que Dios instituyó los gobiernos para el beneficio del hombre, y que él hace a los hombres responsables de sus hechos con relación a dichos gobiernos, tanto en la formulación de leyes como en la administración de éstas, para el bien y la protección de la sociedad”.

2 “Creemos que ningún gobierno puede existir en paz, a menos que se formulen y se conserven invioladas las leyes que garanticen a cada individuo el libre ejercicio de la conciencia, el derecho de tener y administrar propiedades y la protección de la vida”.

3 “Creemos que todo gobierno necesariamente requiere funcionarios y magistrados civiles para poner en vigor las leyes de ese gobierno; y que se debe buscar y sostener, por la voz del pueblo si es república, o por la voluntad del soberano, a quienes administren la ley con equidad y justicia”.

4 “Creemos que la religión es instituida por Dios; y que los hombres son responsables ante él, y ante él sólo, por el ejercicio de ella, a no ser que sus opiniones religiosas los impulsen a infringir los derechos y libertades de los demás; pero no creemos que las leyes humanas tengan el derecho de intervenir, prescribiendo reglas de adoración para sujetar la conciencia de los hombres, ni de dictar fórmulas para la devoción pública o privada; que el magistrado civil debe restringir el crimen, pero nunca dominar la conciencia; debe castigar el delito, pero nunca suprimir la libertad del alma”. (Doctrina y Convenios 134:1-4)

9 “No creemos que sea justo confundir influencias religiosas con el gobierno civil, mediante lo cual se ampara a una sociedad religiosa, mientras que a otra le son proscritos sus privilegios espirituales, y se niegan los derechos individuales de sus miembros como ciudadanos”. (Doctrina y Convenios 134:9)

11 “Creemos que el hombre debe recurrir a la ley civil para exigir reparación por toda injusticia y agravio, cuando sufre atropello personal, o se difama o son violados los derechos de propiedad, donde existan leyes que le protejan de estas cosas; pero creemos que todo hombre queda justificado si se defiende a sí mismo, a sus amigos y propiedad, y al gobierno, de los ataques y abusos ilícitos cometidos por persona alguna en tiempos de emergencia, cuando es imposible apelar inmediatamente a la ley y obtener amparo”. (Doctrina y Convenios 134:11)

Matrimonio entre personas del mismo sexo, Albedrío, y el Rol del gobierno en la protección de los niños

Los líderes de la Iglesia Mormona apoyan los esfuerzos de muchas organizaciones cristianas que se oponen a las definiciones en las leyes que permitirían el reconocimiento de los matrimonios entre personas del mismo sexo. Hay muchas razones para este claro punto de vista. Entre estas razones, se pueden resumir las siguientes con respecto al albedrío y los gobiernos:

1. Una de las muchas funciones del gobierno es proteger los derechos de los niños, incluyendo los que aún no han nacido. La identidad de género es un derecho fundamental que cada niño debe tener, incluyendo el derecho de tener padres que le provean un claro ejemplo de identidad de género. El ejemplo es el papel dado por Dios a los padres. Es también un papel que los gobiernos deberían fomentar, no confundir. Ya que las leyes del matrimonio implican que los hijos llegarán a formar una parte de una familia que se crea por ese matrimonio, tales leyes deben apoyar la identidad de género por el bienestar de los niños dentro de ese matrimonio.

2. Otra función del gobierno es actuar con autoridad moral basándose en principios verdaderos, de tal modo que la sociedad que gobierne no adscriba el papel del gobierno como que es caprichoso. En la medida en que el gobierno cree leyes que contravengan las verdades divinamente reveladas que son inspiradas por Dios para promover la felicidad a largo plazo de la humanidad, tal gobierno avanza hacia autoridad caprichosa en lugar de tener autoridad moral, y esto debilita el órgano político en lo que respecta a confiar y obedecer las leyes.

El élder Russell M. Nelson estableció la posición de la Iglesia apoyando una enmienda constitucional en la siguiente declaración del 5 de junio de 2006, en Washington, D. C.:

“La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se complace en tener representación en esta significativa causa. Aunque aquellos de nosotros que estamos aquí hoy representamos un amplio espectro de la diversidad religiosa, estamos firmemente unidos en nuestra declaración de que el matrimonio de un hombre y una mujer es ordenado por Dios. La santidad de un matrimonio y la familia constituye uno de los puntales espirituales de las sociedades duraderas y exitosas.
“Juntos compartimos un deber de preservar el matrimonio y la familia establecidos por Dios. El momento ha llegado ahora cuando se necesita una enmienda constitucional en este país para proteger nuestra herencia divina. Tal acción no reduce nuestra preocupación por las personas que escogen vivir de acuerdo a otras normas. Pero sí confirma nuestra convicción de que el matrimonio es la fundición del orden social, la fuente de la virtud y el cimiento para la exaltación eterna”.
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