Alma hijo
De MormonWiki
Alma hijo, autor del libro de Alma, era hijo de un profeta del mismo nombre en El Libro de Mormón. Alma, mencionado al principio como no-creyente, se dedicaba a perseguir y tratar de destruir la iglesia del Señor. Tanta era la persecución causada por Alma y sus seguidores que “los de la iglesia empezaron a murmurar y a quejarse...” (Mosíah 27:1) y Alma y los incrédulos “…llegaron a ser un gran estorbo para la prosperidad de la iglesia de Dios, granjeándose el corazón del pueblo”(Mosíah 27:9).
El Señor finalmente contestó las fieles oraciones de su pueblo y del padre de Alma, y manda un ángel, quien le pregunta: “¿Por qué persigues tú a la iglesia de Dios?” (Mosíah 27:13). El ángel manda a Alma que cese de destruir la iglesia y reconozca el poder y la autoridad de Dios. Alma pasó por una experiencia que lo lleva casi hasta la muerte. Mientras estaba inconsciente él vio la amargura del infierno; cuando fue rescatado espiritualmente, él experimentó gozo sin igual, igual al pesar que lo había atormentado casi hasta la destrucción. Alma se arrepintió y se convirtió en un poderoso instrumento en las manos del Señor, predicando el evangelio de arrepentimiento y bautismo.
El libro de Alma comparte muchas de las experiencias misioneras que Alma tuvo al viajar y predicar en Gedeón, Zarahemla, Ammoníah, y a los Zoramitas. El Libro de Alma está lleno de principios del evangelio:
- Y ahora os pregunto, hermanos míos de la iglesia: ¿Habéis nacido espiritualmente de Dios? ¿Habéis recibido su imagen en vuestros rostros? ¿Habéis experimentado este gran cambio en vuestros corazones?
- ¿Ejercéis la fe en la redención de aquel que os creó? ¿Miráis hacia adelante con el ojo de la fe y veis este cuerpo mortal levantado en inmortalidad, y esta corrupción levantada en incorrupción, para presentaros ante Dios y ser juzgados de acuerdo con las obras que se han hecho en el cuerpo mortal?
- Os digo que en aquel día sabréis que no podéis ser salvos; porque nadie puede ser salvo a menos que sus vestidos hayan sido lavados hasta quedar blancos; sí, sus vestidos deben ser purificados hasta quedar limpios de toda mancha, mediante la sangre de aquel de quien nuestros padres han hablado, el cual habrá de venir para redimir a su pueblo de sus pecados (Alma 5:14, 15, 21).
- Mas he aquí, el Espíritu me ha dicho esto: Proclama a este pueblo, diciendo: Arrepentíos y preparad la vía del Señor, y andad por sus sendas, que son rectas; porque he aquí, el reino de los cielos está cerca, y el Hijo de Dios viene sobre la faz de la tierra.
- Y he aquí, nacerá de María, en Jerusalén, que es la tierra de nuestros antepasados, y siendo ella virgen, un vaso precioso y escogido, a quien se hará sombra y concebirá por el poder del Espíritu Santo, dará a luz un hijo, sí, aun el Hijo de Dios.
- Y él saldrá, sufriendo dolores, aflicciones y tentaciones de todas clases; y esto para que se cumpla la palabra que dice: Tomará sobre sí los dolores y las enfermedades de su pueblo.
- Y tomará sobre sí la muerte, para soltar las ligaduras de la muerte que sujetan a su pueblo; y sus enfermedades tomará él sobre sí, para que sus entrañas sean llenas de misericordia, según la carne, a fin de que según la carne sepa cómo socorrer a los de su pueblo, de acuerdo con las enfermedades de ellos (Alma 7:9-12).
Quizás una de las enseñanzas más valoradas de este profeta, son las enseñanzas que él da poco antes de entregarle las planchas a su hijo Helamán (Alma 37, 38, 39). Alma instruye a sus hijos, Shiblón, Coriantón, y Helamán sobre la muerte, la resurrección, el pecado imperdonable, la Ley de Castidad y el Plan de Salvación.
Las escrituras registran que la vida mortal de Alma termina sin probar nunca la muerte, lo que significa que fue trasladado por El Señor, como lo fue Moisés.
