Ángeles

De MormonWiki

(Redirigido desde Angeles)
El ángel Moroni en el Cerro Cumorah © Reserva Intelectual

Contenido

La naturaleza de los ángeles

Los ángeles son mensajeros de Dios que están directamente relacionados con los hechos de esta tierra. En lugar de seres místicos con alas, ellos son hombres, en un estado espiritual o en un estado resucitado. El Diccionario de la Biblia (Versión del Rey Santiago de la Biblia-en inglés con anotaciones SUD) declara lo siguiente:

Estos son mensajeros del Señor, y se habla de ellos en la epístola a los Hebreos como “espíritus ministrantes” (Hebreros 1:14). Aprendemos por revelación moderna que hay dos clases de seres celestiales que ministran por el Señor: aquellos que son espíritus y aquellos que tienen cuerpos de carne y hueso. Los espíritus son esos seres que ya sea aún no han obtenido un cuerpo de carne y hueso (no encarnados), o quienes una vez tuvieron un cuerpo mortal y han fallecido, y están esperando la resurrección (desencarnados). Generalmente, la palabra “ángel” significa aquellas personas ministrantes que tienen un cuerpo de carne y hueso, ya sea que han resucitado de los muertos (re-encarnados) o también trasladados como fueron Enoc, Elías etc. (Doctrina y Convenios 129).
Uno podría preguntar: “¿Por qué los ángeles fueron tan importantes en el nacimiento del Salvador? ¿Y por qué fueron una parte tan importante de Su vida y ministerio?” Las respuestas tienen dos aspectos. El primero pertenece a la naturaleza y misión del personaje a quienes ellos estuvieron anunciando –un Ser divino, el Hijo de Dios, el Unigénito en la carne quien vino a la tierra a salvar a todos los hijos de Dios. El segundo aspecto está relacionado con la anunciación de una nueva dispensación, un período de tiempo cuando el evangelio sería restaurado en su plenitud. ‘“El ministerio de ángeles es para ayudar en la anunciación de dispensaciones”’ (ver Moroni 7:29-31).[1]

Moroni enseñó que los ángeles cumplen un papel principal en las etapas iniciales de una nueva dispensación. Él indicó que “el oficio de su ministerio es … preparar el camino entre los hijos de los hombres, declarando la palabra de Cristo a los vasos escogidos [profetas] del Señor, para que puedan dar testimonio de Él. Y al hacerlo, el Señor Dios prepara el camino para que el resto de los hombres pueda tener fe en Cristo y0 que el Espíritu Santo pueda tener un lugar en sus corazones” (Moroni 7:31-32).

Los ángeles son enviados desde el reino celestial para “dar los mensajes de Dios, para administrar a Sus hijos, para enseñarles las doctrinas de salvación, para llamarlos al arrepentimiento, para darles el sacerdocio y sus llaves, para salvarlos de circunstancias peligrosas para guiarlos en el desempeño de Su obra, para reunir a los electos en los últimos días, para realizar todas las cosas necesarias relacionadas a Su obra”. [2]

El presidente Joseph F. Smith nos dio alguna aclaración acerca de los ángeles que ministran a aquellos en la tierra: “Cuando los mensajeros son enviados para ministrar a los habitantes de esta tierra, no son extranjeros, sino de entre el reino, amigos, y compañeros y co-siervos. Los profetas antiguos que murieron fueron aquellos que vinieron a visitar a sus compañeros que se hallaban sobre la tierra. Ellos vinieron a Abraham, a Isaac, y a Jacob;… tales seres… esperaron al Salvador y lo administraron en el Monte. … Nuestros padres, madres, hermanos, hermanas y amigos que han partido de esta tierra, habiendo sido fieles, y dignos de disfrutar de estos derechos y privilegios, pueden recibir una misión de visitar a sus parientes y amigos en la tierra otra vez, trayendo de la divina Presencia, mensajes de amor, de advertencia, o reprobación e instrucción, a aquellos a quienes han aprendido a amar en la carne”. [3]

Ángeles en las Eternidades

Después de que todos los hombres hayan resucitado y hayan sido juzgados, aquellos que no son exaltados se convertirán en ángeles por la eternidad. En lugar de actuar como mensajeros a la tierra, la que habrá sido transformada en un reino para los exaltados, ellos ministrarán a seres exaltados.

Los ángeles del diablo

“Las escrituras hablan de los ángeles del Diablo. Estos son aquellos espíritus que siguieron a Lucifer y fueron lanzados fuera en la batalla de los cielos y echados a la tierra. (Véase Apocalipsis 12:1-9; Doctrina y Convenios 29:36-38; Moisés 4:1-4; Abraham 3:27, 28). [4]

Los ángeles mencionados en las Escrituras

El Libro de Mormón

Cuando el profeta Nefi estaba buscando comprender el significado del árbol de la vida, un ángel le mostró en una visión una bella virgen en la ciudad de Nazaret y le preguntaron: “¿Crees en la condescendencia de Dios?” Nefi indicó que él sabía que Dios “ama a sus hijos”; sin embargo, no sabía “el significado de todas las cosas”. El ángel entonces le mostró a Nefi una mujer “llevada en el Espíritu por cierto espacio de tiempo”. Nefi entonces la vio “llevando a un niño en sus brazos”. El ángel le dijo a Nefi: “¡He aquí, el Cordero de Dios, sí, el Hijo del Padre Eterno!” (1 Nefi 11) [5]
Un ángel aparece a Alma © Reserva Intelectual
Alma hijo (en el Libro de Mormón) tuvo una experiencia personal sobre el ministerio de ángeles. Siendo un joven, se le contaba entre los incrédulos e “indujo a muchos de los del pueblo a que imitaran sus iniquidades”. Un día, “mientras se ocupaba en destruir la Iglesia de Dios” en compañía de los hijos de Mosíah, “se les apareció el ángel del Señor; y descendió como en una nube; y les habló como con voz de trueno que hizo temblar el suelo sobre el cual estaban”. El ángel clamó diciendo: “Alma, levántate y acércate, pues ¿por qué persigues tú la iglesia de Dios?”
Alma se sintió tan agobiado por lo sucedido que se desmayó y tuvieron que llevarlo a su padre. Sólo después de que éste y otras personas hubieron ayunado y orado por dos días, Alma recuperó totalmente su salud y su fuerza. Entonces se puso de pie y comenzó a hablarles: “…me he arrepentido de mis pecados, y el Señor me ha redimido; he aquí, he nacido del Espíritu”. Alma siguió adelante y se convirtió en uno de los más grandes misioneros del Libro de Mormón. Sin embargo, en todos los años de servicio misional, nunca habló de la visita del ángel, sino más bien, eligió testificar que conoció la verdad mediante el Santo Espíritu de Dios. [6]
Los eventos milagrosos no siempre han sido una fuente para la conversión. Por ejemplo, cuando Laman y Lemuel (también en el Libro de Mormón) maltrataron físicamente a sus hermanos menores, se les apareció un ángel y los reprendió para que dejaran de hacerlo. El ángel también les volvió a asegurar que Labán se les entregaría en sus manos. Por un lado, Nefi creyó y obtuvo las planchas de bronce de Labán, mientras que por el otro, Lamán y Lemuel no creyeron ni cambiaron su actitud como resultado de la visita del ángel. Como Nefi les recordó: “¿Cómo es que os habéis olvidado de haber visto a un ángel del Señor?” (1 Nefi 7:10)
Un ángel en la tumba vacía © Reserva Intelectual

El Nuevo Testamento

Un ángel apareció al sacerdote Zacarías. Mientras que el entraba al santuario del Señor en el templo, él vio a un ángel del Señor parado al lado derecho del altar. El ángel dijo: “Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte… buenas nuevas” (Lucas 1:19). Gabriel le explicó a Zacarías que él y su esposa, Elizabeth, tendrían un hijo y que sería llamado Juan. Gabriel también explicó la misión de Juan como un Elías, o un precursor para Cristo (Véase Lucas 1:11-17). Poco tiempo después, este mismo ángel, Gabriel, apareció a María y anunció que ella sería la madre del Hijo de Dios.

La siguiente aparición angelical ocurrió en los campos cerca a Belén cuando un ángel del Señor anunció a modestos pastores el nacimiento del Salvador. El ángel declaró: “Os doy nuevas de gran gozo…que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor” (Lucas 2:10-11). Otras huestes angelicales aparecieron, alabando a Dios y diciendo: “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres” (Lucas 2:14).

José fue advertido por “el ángel del Señor” para llevar a María y a Jesús a Egipto y “permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo” (Mateo 2.13). Cuando Herodes murió, José fue instruido una vez más por el mensajero del Señor, quien le dijo: “Toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel” (Mateo 2:20).

En el Jardín de Getsemaní “se le apareció [a Cristo] un ángel del cielo para fortalecerle” (Lucas 22:43). Luego, en la tumba en la mañana del domingo siguiente a la Crucifixión, la mujer vino temprano a la tumba con especies y ungüentos para cuidar por el cuerpo, el cual había sido encerrado rápidamente ya que el Día de Reposo se acercaba. Para su sorpresa, ellos hallaron que la piedra había sido movida del sepulcro. Dos hombres con “vestiduras resplandecientes” se pararon delante de ellos y dijeron: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día” (Lucas 24:4-7). Nuevamente, en la ascensión de Jesús, dos hombres con vestiduras blancas aseguraron a los Galileos que “este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11).


El Antiguo Testamento

El profeta Daniel tuvo muchas visiones en las cuales él vio ángeles. (Véase Daniel 8:16; 9:21; 10:13, 21; y 12:1). Un ángel preservó a Daniel cuando fue echado al foso de leones. En algunos pasajes, tal como Génesis 22:11-12, un ángel habla como el mismo Señor. Un ángel detuvo la mano de Abraham cuando estuvo a punto de sacrificar a su hijo, Isaac.

Un angel salva a Abraham © Reserva Intelectual

La Perla de Gran Precio

La Perla de Gran Precio revela que el mismo Abraham fue escogido como un sacrificio a los Dioses de Egipto. Un ángel lo salvó:

Y al levantar sus manos contra mí para sacrificarme y quitarme la vida, he aquí, elevé mi voz al Señor mi Dios, y el Señor escuchó y oyó, y me llenó con la visión del Todopoderoso, y el ángel de su presencia se puso a mi lado e inmediatamente soltó mis ligaduras (Abraham 1:15).

Ángeles Guardianes

Algunos seres en el reino celestial, especialmente nuestros ancestros, tienen un interés en los hechos de los hombres y son enviados ocasionalmente para proteger, salvar físicamente, consolar, o sostener a los hombres mortales. No hay evidencia de que ángeles guardianes constantemente atienden a cada ser terrenal. La compañía del Espíritu Santo nos ayuda a percibir ángeles enviados a consolar a una persona. A nuestros seres queridos fallecidos se les permite visitar a los parientes mortales, y hay muchos relatos de tales sucesos en los diarios de los Santos de los Últimos Días.

Si cada uno tiene un “ángel guardián” o no, es un tema abordado hace algunos años por el élder John A. Widtsoe: Indudablemente los ángeles nos protegen a menudo de accidentes y daño, de la tentación y el pecado. Bien se puede hablar de ellos como ángeles guardianes. Muchas personas han dado y pueden dar testimonio de la guía y protección que ellos han recibido de fuentes más allá de su visión natural. Sin la ayuda que recibimos de la presencia constante del Espíritu Santo, y de posibles ángeles santos, las dificultades de la vida serían grandemente multiplicadas.
La creencia común, sin embargo, de que cada persona que nace en el mundo tiene un ángel guardián asignado para estar con esa persona constantemente, no tiene apoyo en evidencia disponible… Un ángel puede ser un ángel guardián aunque él venga solamente como asignado para darnos ayuda especial. De hecho, la presencia constante del Espíritu Santo parecería hacer que tal compañía angelical constante sea innecesaria.
Así que, hasta que se obtenga mayor conocimiento, podemos decir que los ángeles pueden ser enviados para protegernos de acuerdo a nuestra necesidad; pero no podemos decir con certeza que hay un ángel guardián especial, que esté con cada persona constantemente. [7]

Ángeles destructores

Se mencionan a los ángeles destructores en las Escrituras, especialmente el Libro de Apocalipsis. Juan el Revelador habló de los cuatro ángeles que estaban de pie en las cuatro esquinas de la tierra esperando para destruirlo. Los profetas modernos se han referido a ellos como los ángeles destructores:

El 6 de diciembre de 1832, el Salvador le dijo al Profeta José Smith que estos ángeles estaban clamando ante Él día y noche para que les diera permiso de segar la tierra y quemar la cizaña (Doctrina y Convenios 86:4-7). Zacarías 6:7 afirma que los ángeles no podían ir a la tierra hasta que recibieran permiso del Señor. [8]
Sesentiún años después de la revelación que se dio en la sección 86 de Doctrina y Convenios, el presidente Wilford Woodruff declaró que el Señor liberado a esos ángeles destructores y ellos estaban sobre la tierra, separando la cizaña del trigo en preparación para la quema que pronto ocurriría: “Dios ha retenido a los ángeles de destrucción por muchos años, para que no sieguen el trigo con la cizaña. Pero quiero decirles ahora, que esos ángeles han dejado los portales del cielo, y están sobre este pueblo y esta nación ahora y están flotando sobre la tierra esperando verter los juicios. Y a partir de este día estos juicios serán vertidos. Las calamidades y los problemas están aumentando en la tierra, y hay un significado en estas cosas. Recuerden esto, y reflexionen en estos asuntos. Si ustedes cumplen su deber, y yo cumplo mi deber, tendremos protección. [9]

La lengua de los ángeles

“Mas he aquí, amados hermanos míos, así vino a mí la voz del Hijo, diciendo: Después de haberos arrepentido de vuestros pecados y testificado al Padre, por medio del bautismo de agua, que estáis dispuestos a guardar mis mandamientos, y habéis recibido el bautismo de fuego [que es el conferir el] Espíritu Santo y [vosotros] podéis hablar con una nueva lengua, sí, con la lengua de ángeles” (2 Nefi 31:13-14).
“¿No os acordáis que os dije que después que hubieseis recibido el Espíritu Santo, podríais hablar con lengua de ángeles? ¿Y cómo podríais hablar con lengua de ángeles sino por el Espíritu Santo?
Los ángeles hablan por el poder del Espíritu Santo; por lo que declaran las palabras de Cristo. Por tanto, os dije: Deleitaos en las palabras de Cristo; porque he aquí, las palabras de Cristo os dirán todas las cosas que debéis hacer”. (2 Nefi 32:1–3).
Nefi explicó que los ángeles hablan por el poder del Espíritu Santo, y ustedes pueden hablar con lengua de ángeles, lo que significa sencillamente que pueden hablar con el poder del Espíritu Santo. Será algo apacible. Será invisible. No habrá una paloma . No habrá lenguas de fuego repartidas. Pero el poder se hará sentir. [10]

El ministerio de ángeles

Me gustaría decir unas palabras sobre el ministerio de ángeles. Tanto en tiempos antiguos como en modernos se han aparecido ángeles para dar instrucciones, amonestaciones y guía, que beneficiaban a las personas a quienes visitaban. No nos damos cuenta hasta qué punto el ministerio de ángeles influye en nuestra vida. El presidente Joseph F. Smith dijo: “En igual manera nuestros padres y madres, hermanos, hermanas y amigos que han dejado ya esta tierra, por haber sido fieles y dignos de disfrutar de estos derechos y privilegios, pueden recibir una misión de visitar nuevamente a sus parientes y amigos en la tierra, trayendo de la Presencia divina mensajes de amor, de amonestación, o reprensiones e instrucciones para aquellos a quienes aprendieron a amar en la carne”6. Su ministerio ha sido y sigue siendo una parte importante del Evangelio. Los ángeles ministraron a José Smith mientras éste restablecía el Evangelio en su plenitud.[11]
¿Qué significa para ustedes el estar en una posición de tener ángeles que le ministren? Significa que ustedes tienen el derecho de tener inspiración y guía en todas las etapas de su vida… Les proporciona protección del mal y del peligro.[12]
...el ministerio de ángeles puede ocurrir mediante apariciones personales y también “pueden ser invisibles. Los mensajes angelicales se pueden entregar por medio de de una voz o por un mero pensamiento o sentimiento que se comunique a la mente. … La mayoría de las comunicaciones angelicales se sienten o se escuchan en lugar de verse” [13]

Llaves del Sacerdocio Aarónico

El Sacerdocio Aarónico es un gran don de poder spiritual que el Señor confirió sobre Aarón y sus hijos. Éste posee “la llave del ministerio de ángeles y el Evangelio preparatorio” y también incluye “el evangelio de arrepentimiento, y de bautismo por inmersión para la remisión de pecados”. El Sacerdocio Aarónico se confirió a José Smith y Oliver Cowdery por el resucitado Juan el Bautista:

“Sobre vosotros, mis consiervos, en el nombre del Mesías, confiero el Sacerdocio de Aarón, el cual tiene las llaves del ministerio de ángeles, y del evangelio de arrepentimiento, y del bautismo por inmersión para la remisión de pecados; y este sacerdocio nunca más será quitado de la tierra, hasta que los hijos de Leví de nuevo ofrezcan al Señor un sacrificio en rectitud” (Doctrina y Convenios, sección 13).
Moroni aparece a José Smith © Reserva Intelectual

José Smith y el ministerio de ángeles

José Smith recibió el ministerio de ángeles a menudo, mientras estaba involucrado en la obra de establecer el reino en la “Última Dispensación de los Tiempos”. Se ha revelado mucho conocimiento de los cielos, junto con la autoridad del sacerdocio y las llaves para actuar en el nombre de Dios. Moroni, el último profeta en escribir el Libro de Mormón, lo visitó muchas veces, al identificar y elaborar el trabajo que debía hacerse, al entregar a José las Planchas de Oro para su traducción, y al llevárselas otra vez consigo:

Encontrándome así, en el acto de suplicar a Dios, vi que se aparecía una luz en mi cuarto, y que siguió aumentando hasta que la habitación quedó más iluminada que al mediodía; cuando repentinamente se apareció un personaje al lado de mi cama, de pie en el aire, porque sus pies no tocaban el suelo.
Llevaba puesta una túnica suelta de una blancura exquisita. Era una blancura que excedía a cuanta cosa terrenal jamás había visto yo; y no creo que exista objeto alguno en el mundo que pueda presentar tan extraordinario brillo y blancura. Sus manos estaban desnudas, y también sus brazos, un poco más arriba de las muñecas; y de igual manera sus pies, así como sus piernas, poco más arriba de los tobillos. También tenía descubiertos la cabeza y el cuello, y pude darme cuenta de que no llevaba puesta más ropa que esta túnica, porque estaba abierta de tal manera que podía verle el pecho.
No sólo tenía su túnica esta blancura singular, sino que toda su persona brillaba más de lo que se puede describir, y su faz era como un vivo relámpago. El cuarto estaba sumamente iluminado, pero no con la brillantez que había en torno de su persona.
Me llamó por mi nombre, y me dijo que era un mensajero enviado de la presencia de Dios, y que se llamaba Moroni; que Dios tenía una obra para mí, y que entre todas las naciones, tribus y lenguas se tomaría mi nombre para bien y para mal. (José Smith Historia 1:30-33).
Las profecías, las revelaciones y los decretos del Todopoderoso, por así decirlo, rodeaban a aquel hombre; y era preciso que le enseñaran, no el hombre ni la voluntad del hombre, sino que era necesario que vinieran ángeles del cielo y le enseñaran; era necesario que las revelaciones de Dios le enseñaran, y durante años fue instruido por visiones y revelaciones y por ángeles santos enviados por Dios desde el cielo a fin de enseñarle, instruirlo

y prepararlo para colocar el fundamento de esta Iglesia. [14]

Los principios que [José Smith] tenía, lo colocó en comunicación con el Señor, y no sólo con el Señor, sino también con los antiguos apóstoles y profetas; hombres tales, por ejemplo, como Abraham, Isaac, Jacob, Noé, Adán, Set, Enoc, y Jesús y el Padre, y los apóstoles que vivieron en este continente así como con aquellos que vivieron en el continente Asiático. Él parecía estar familiarizado con estas personas como lo estamos nosotros el uno al otro” (Diario de Discursos, 21:94).

Referencias

  1. Merrill J. Bateman, “Una época para ángeles,” Ensign, dic 2007, págs. 10–15.
  2. Bruce R. McConkie, Doctrina del Evangelio, 1966 ed., pág. 35.
  3. Doctrina del Evangelio, Salt Lake City: Deseret Book Co., 1970, páginas 435–36.
  4. Diccionario de la Biblia
  5. Merrill J. Bateman, “Una época para ángeles,” Ensign, diciembre 2007, págs. 10–15.
  6. James E. Faust, “Real sacerdocio,” Liahona, mayo de 2006, 50–53.
  7. The Improvement Era, abril de 1944, pág. 225.
  8. Antiguo Testamento Manual del Estudiante, 1 Reyes a Malaquías, pág. 344.
  9. "La excursión de los obreros del templo”, Diario de las Mujeres Jóvenes, agosto de 1894, págs. 512 - 513.
  10. Boyd K. Packer, “El don del Espíritu Santo, lo que todo miembro de la Iglesia debe saber”, Liahona, agosto de 2006, págs. 18-24.
  11. James E. Faust, “Real sacerdocio”, Liahona, mayo de 2006, 50–53.
  12. Robert L. Backman, “La Esperanza de Israel,” New Era, mayo de 2001, pág. 45.
  13. Dallin H. Oaks, en Informe de la Conferencia, octubre de 1998, pág. 51; o Liahona, enero de 1999, pág. 43.
  14. Wilford Woodruff, Presidente y Profeta de la Iglesia de 1889 a 1898, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Wilford Woodruff, pág. 17.

External Links

Herramientas personales
Otros idiomas