Anti-mormón

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El término antimormón se refiere a una persona u organización que se opone activamente a la misión de la Iglesia Mormona. Esto no es lo mismo que estar en desacuerdo con las afirmaciones del mormonismo, o incluso manifestar antipatía hacia los mormones. El factor diferenciador es que aquellos que están en el grupo antimormón atacan y vilipendian a la Iglesia y a sus miembros a través de libros, panfletos, videos, protestas y páginas de Internet.

Debido a la histórica conciencia de persecución que han enfrentado los mormones, muchos de ellos son sensibles, y en ocasiones demasiado, a la crítica. Además, el mormonismo enseña que la unidad y la lealtad entre los seres humanos son muy importantes. Esto origina que muchas personas crean que cualquier crítica del mormonismo o incluso de destacados miembros es un ataque a la fe y a la comunidad. El ideal de unidad significa que la vociferante crítica interna puede considerarse como desleal o incluso apóstata. Esto no es siempre cierto.

Los ataques en contra de los mormones tradicionalmente han llegado desde una de las dos orientaciones filosóficas: los movimientos religiosos que ven en el mormonismo una amenaza o una secta; y los humanistas seculares que ven en el mormonismo una paradoja desagradable de la determinación americana y el antirracionalismo, e incluso creencias supersticiosas.

El aspecto que distingue a un verdadero antimormón de un simple crítico o un incrédulo del mormonismo es que los antimormones están tratando de destruir la Iglesia Mormona o luchar contra ella. Estos agresores suelen seguir ciertas fórmulas prescritas. Se presentan como expertos neutrales e imparciales en el mormonismo y con verdadero amor por el pueblo mormón, al que consideran ignorante y engañado por líderes despiadados e hipócritas. Normalmente utilizan términos con carga emocional como “secta” y, a menudo, tergiversan las creencias mormonas o usan las citas fuera de contexto a fin de que los mormones parezcan extraños y exóticos, todo lo contrario a “cristiano” o “racional”. Ellos avivan los prejuicios e incluso el acoso legal, que ha seguido a la Iglesia desde los días de José Smith. Muchos son o pretenden ser ex miembros y utilizan eso para describir la forma en que fueron supuestamente engañados por los mormones mentirosos en la Iglesia.

El antimormonismo se divide generalmente en cuatro períodos: la ola inicial de ataques “ad hominem” en contra de José Smith que fueron realizados por extraños y ex-mormones resentidos (1820-1846); la exotización y la orientalización del mormonismo durante la lucha contra la poligamia (1846-1896); el auge de las explicaciones psicológicas y naturalistas con relación a los orígenes del mormonismo (1897-1945) y por último, el auge de las denuncias antisectas y de conspiración (1946-hasta la actualidad). Cabe señalar que las fechas son aproximadas y se encuentran limitadas ya que aún se escriben muchas críticas naturalistas, además, el movimiento antisectas utiliza con frecuencia ataques “ad hominem” y falacias del hombre de paja. Hoy en día, los intentos de exotización de los mormones son menos eficaces ya que el crecimiento de la Iglesia ha conducido a que muchas personas entren en contacto ellos. Por este motivo, los antimormones necesitan elaborar teorías de conspiración para explicar la supuesta verdad secreta sobre el mormonismo.

1820 y 1846: Las agresiones personales a Joseph Smith

En los primeros días de la Iglesia Mormona, la mayoría de ataques se centraron en la persona de José Smith. Lo acusaron de todo desde caza-fortunas, el ocultismo, la holgazanería, la codicia hasta el adulterio. Muchos lo ridiculizaron por su aparente falta de educación y refinamiento, algo con lo que Smith estaba de acuerdo. Él dijo en una ocasión:

Soy como una enorme piedra áspera que viene rodando desde lo alto de la montaña; y la única manera en que puedo pulirme es cuando una de las orillas de la piedra se alisa al frotarse con otra cosa, como cuando pega fuertemente contra la intolerancia religiosa, se topa con las supercherías de los sacerdotes, abogados, doctores, editores mentirosos, jueces y jurados sobornados, y choca contra la autoridad de oficiales perjuros, respaldados por los populachos, por los blasfemos y por hombres y mujeres licenciosos y corruptos; todo este coro infernal le allana esta aspereza acá y ésta otra más allá. Y así llegaré a ser dardo pulido y terso en la aljaba del Todopoderoso…
~Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 370.

En su historia personal, José Smith registra que poco después de hablar de su primera visión comenzó a recibir ataques personales e incluso fue víctima de un atentado contra su vida. El primer esfuerzo concertado para desacreditarlo provino de un periodista local llamado Abner Cole, quien en 1829 robó los borradores del Libro de Mormón de la imprenta y comenzó a publicarlos en un periódico con el nombre de Obadiah Dogberry. Él ridiculizó a José y al libro pero finalmente se vio obligado a detenerse ya que José había obtenido los derechos de autor. En la década de 1830, la mayoría de las obras antimormonas procedían de los ministros y ex mormones resentidos, quienes habían sido ofendidos por un miembro de la Iglesia o excomulgados debido a graves pecados. El primer libro fue “Mormonism Unveiled” (“Mormonismo desenmascarado”) de E.D. Howe. Howe no pertenecía a la Iglesia y trabajó con Philastus Hurlbut, un mormón excomulgado, para escribir revelaciones sensacionalistas. Ambos reunieron declaraciones juradas falsas para atacar a José Smith y a su familia. Además lo retrataron como un hombre supersticioso, holgazán, problemático y buscador de tesoros. Los libros y artículos posteriores continuaron insinuando estos cargos a pesar de que la familia y algunos de sus amigos de Nueva York intentaron refutarlos. Alexander Campbell, fundador epónimo de los Campbelitas, más tarde los Discípulos de Cristo, hizo perder cientos de miembros de la Iglesia Mormona, entre ellos algunos predicadores como Sidney Rigdon y Parley P. Pratt. Él escribió “Delusion” (“Engaños”), otro libro sensacionalista que trataba de afirmar que José Smith tenía la ayuda de otra persona para escribir el Libro de Mormón.

Los periódicos de América continuaron escribiendo relatos sensacionalistas que difamaban a los mormones a medida que la Iglesia se trasladaba de Nueva York a Ohio, luego a Missouri y finalmente a Illinois, donde José Smith fue asesinado junto con su hermano el 27 de junio de 1844. En Nauvoo, John C. Bennett, un ex confidente de José Smith y antiguo alcalde de Nauvoo, fue excomulgado por adulterio. Por esta razón, él escribió “An Exposé of Joe Smith and Mormonism” y tuvo una gira de conferencias atribuyendo los cargos formulados en su contra a Smith. Thomas C. Sharp, editor de “Warsaw Signal”, un periódico local, difamó a Smith y a los mormones, e incluso pidió que Smith sea asesinado. Por último, en 1844, varios disidentes mormones publicaron “Nauvoo Expositor”y acusaron a José Smith de ser un vil pecador que necesitaba ser destituido.

1847 y 1896: Los mormones como los "Otros"

Tiempo después del martirio de José Smith, los mormones tuvieron paz ya que sus perseguidores creían que el movimiento acabaría sin la presencia de José Smith. Sin embargo, las persecuciones empezaron nuevamente a medida que la Iglesia continuaba creciendo. A finales del siglo XIX y a inicios del siglo XX, los mormones que estaban aislados en un lugar distante de Utah, a donde habían sido conducidos por las turbas de Illinois, se convirtieron en los “otros”. Se los describía como exóticos, afeminados, demasiado sexuales y violentos. Ellos se convirtieron en la antítesis de todo lo considerado americano. El primero de estos ataques provino de Pomeroy Tucker en su libro “Origin, Rise, and Progress of Mormonism”.

Durante este período, los mormones también se convirtieron en personajes tipos de las obras literarias en toda América y Europa, incluso en las obras francesas y alemanas. La mayoría de las primeras novelas retrataban a los mormones como violentos, hombres obsesionados con el sexo que secuestraban a desafortunadas mujeres. Sir Arthur Conan Doyle utilizó esta imagen estereotipada en la primera novela de Sherlock Holmes, “A Study en Scalrlet” (“Estudio en escarlata”). El famoso escritor occidental Zane Grey utilizó mormones en su obra “Avenging Angels” (“Ángel vengador”), en la que un grupo ficticio de mormones buscaba venganza, al igual que en muchas de sus obras occidentales como “Riders of the Purple Sage” (“Caballeros de la salvia púrpura”). Otras obras, tal como “The Twenty-Seventh Wife” (“La 27° esposa”) de Irving Wallace, retrataban a los mormones como violentos y adúlteros. Sin embargo, es importante señalar que no todos los escritores hablaron mal de los mormones. Luminarias como Charles Dickens, Sir Richard Burton y Julio Verne escribieron favorables retratos de los mormones, aunque no siempre fueron exactos. Sin embargo, las aproximadas 60 novelas publicadas en la segunda mitad del siglo XIX retrataban a los mormones como villanos.

1897 y 1945: El auge del psicoanálisis

A fines de los años 1800 ocurrieron dos acontecimientos que cambiaron la forma en que los mormones eran vistos y tratados. El primero, la Iglesia prohibió en 1890 la poligamia seguido en breve por el otorgamiento de condición de Estado a Utah y su posterior integración en la economía nacional. El segundo acontecimiento, Sigmund Freud publicó sus teorías sobre el psicoanálisis. Si bien la exotización y el desprecio a los mormones continuaba a principios del siglo XX, especialmente en el nuevo mundo del cine donde se hacían decenas de películas en contra de los mormones, los académicos y otros personajes menos calificados comenzaron a usar las técnicas psicoanalíticas para explicar los orígenes del mormonismo. Bernard De Voto fue el primero en hacerlo pero la obra más famosa fue “No Man Knows my History” (“Ningún hombre conoce mi historia”) de Fawn Brodie, una psicobiografía de José Smith que intentaba demostrar las explicaciones naturalistas de su vida y obra. La autora rechazó las opiniones anteriores de conspiración por falta de pruebas y más bien retrató a Smith como un prodigioso hacedor de mitos, muy ambicioso y capaz, posiblemente engañado por sí mismo, un charlatán.

1946 hasta la actualidad: La continuación del pasado y el movimiento antisectas

Las obras y producciones contemporáneas en contra de los mormones han seguido empleando las explicaciones naturalistas de De Voto y Brodie por un lado, mientras que otros grupos han revivido la propaganda de odio sensacionalista y de conspiración de mediados del siglo XIX.

Los más vociferantes críticos han surgido del movimiento antisectas, el mismo que ha buscado etiquetar al mormonismo como peligroso y no-cristiano. Los más destacados de estos críticos han sido D.J. Nelson, Jerald y Sandra Tanner, John Ankerberg y Ed Decker. Algunos, como Tanners y Decker, son ex-mormones resentidos que se convirtieron en cristianos evangélicos. Sus ataques al mormonismo intentan demostrar que la Iglesia es una secta peligrosa, no-cristiana y que ha mentido sobre su pasado. José Smith sigue siendo un blanco favorito al igual que los acontecimientos controversiales de la historia Mormona como la Masacre de la Montaña Meadows o la práctica de la poligamia. Los ataques de Decker han sido los más extremistas y han sido condenados incluso por otros escritores antimormones como los Tanners.

Estas organizaciones producen libros, panfletos y películas para agredir y aislar a los mormones, que una vez más son retratados como los “otros”. Algunas personas del movimiento antisectas retratan a los mormones como si estuvieran detrás de una gran conspiración para asumir el gobierno, o incluso el mundo a través de presuntos consejos secretos. Afirman con frecuencia que los mormones enseñan públicamente una cosa y luego en secreto creen otra, como una forma de atraer incautos cristianos a su red. Cabe señalar, que muchas de estas organizaciones también atacan a otros grupos como los testigos de Jehová, los católicos y los musulmanes.

Con el crecimiento de la Internet, han aparecido blogs que atacan a los mormones. Hay algunos blogs cristianos evangélicos pero la mayoría parece ser de naturaleza secular, aunque a menudo no son menos sensacionalistas que las páginas antisectas. Estas páginas generalmente no se ocupan de cuestiones más amplias como la historicidad del Libro de Mormón, sino más bien realizan ataques personales y acusaciones implacables. Muchos colaboradores citan que se sintieron engañados u ofendidos por otro miembro de la Iglesia o que consideran que los mormones son tontos y supersticiosos. Lo sobresaliente entre sus quejas es lo que ellos ridiculizan como pensamiento de grupo. Los críticos seculares a menudo acusan a la Iglesia de fomentar la conformidad o desalentar la libertad de pensamiento y expresión. Con mucha frecuencia, estos ataques se convierten en diatribas personales a los líderes y defensores de la Iglesia Mormona.

La apologética mormona

Los mormones históricamente han evitado la confrontación directa con los críticos, y más bien se han centrado en compartir su mensaje y permitir que su audiencia elija entre las dos partes. Sin embargo, a lo largo de los años, la Iglesia Mormona y sus miembros han participado en debates e incluso en libros y artículos dirigidos a los no mormones a fin de explicar la verdad acerca del mormonismo, tal como lo experimentan aquellos que lo viven. A mediados del siglo XIX, el Presidente Brigham Young envió algunos hombres a varias ciudades para fundar periódicos en los que se presenten las enseñanzas y posiciones de la Iglesia. John Taylor fundó “The Mormon” en la ciudad de Nueva York en 1855, Erastus Snow fundó “The Saint Louis Luminary” en Missouri en 1854 y George Q. Cannon fundó la “The Western Standard” en San Francisco en 1856. Aunque “The Western Standard” continuó hasta 1956, los demás sólo duraron unos pocos años. Hoy en día, la Iglesia SUD cuenta con una ,15331,3885-1, 00.html sala de prensa en su sitio web dedicado a disipar los mitos e imprecisiones en las noticias.

A pesar de estos diversos intentos aislados, en realidad la apologética mormona se puso en marcha con Hugh Nibley, un profesor de la Universidad Brigham Young, cuya amplia erudición y singular perspicacia abrieron nuevas fronteras en el estudio de la historia mormona y la escritura. Fue uno de los primeros en estudiar el Libro de Mormón como un documento histórico y también en defender el Libro de Abraham con su conocimiento de las antiguas sociedades y de la cultura egipcia. Aunque las investigaciones posteriores han demostrado que algunas de sus conclusiones fueron erróneas, él es el responsable de inspirar a muchos más estudiosos mormones para defender seriamente el mormonismo con perspicacia académica. Desde entonces, se estableció el FARMS, Grupo Dotado para Investigaciones de Antigüedades y Estudios Mormones, para estudiar el mormonismo en relación con el antiguo cristianismo y judaísmo. De igual manera, se estableció la FAIR, Fundación para la Investigación y la Información Apologéticas, para defender más ampliamente las afirmaciones del mormonismo. Con el crecimiento de la Internet, los mormones han creado cada vez más páginas web para defender sus creencias y responder a los críticos.

Conclusión

Este artículo ha tratado sólo superficialmente los diversos métodos y motivos detrás de los ataques a la Iglesia Mormona. Las páginas que se mencionaron previamente hablan sobre los muchos cargos y las preocupaciones de manera concreta. En esencia, los mormones creen que cada persona tiene la libertad de elegir en qué creerá y la Iglesia Mormona invita a todos a leer el Libro de Mormón y las escrituras de los profetas modernos por sí mismos y decidir. El libro de Isaías dice de aquellos que atacan a los fieles de Dios:

En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas. Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán en el Santo de Israel. Porque el violento será acabado, y el escarnecedor será consumido; serán destruidos todos los que se desvelan para hacer iniquidad, los que hacen pecar al hombre en palabra; los que arman lazo al que reprendía en la puerta, y pervierten la causa del justo con vanidad. Por tanto, Jehová, que redimió a Abraham, dice así a la casa de Jacob: No será ahora avergonzado Jacob, ni su rostro se pondrá pálido; porque verá a sus hijos, obra de mis manos en medio de ellos, que santificarán mi nombre; y santificarán al Santo de Jacob, y temerán al Dios de Israel. Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina.
~Isaías 29:18-24

Los mormones creen que el mejor enfoque es presentar las enseñanzas y las verdades del mormonismo de manera positiva y permitir que los demás decidan por sí mismos. Aquellos que buscan cada imperfección en los siervos humanos de Dios la encontrarán, pero eso no alterará ni disminuirá el mensaje del mormonismo.