Apostoles de la antigüedad
De MormonWiki
Ser un apóstol del Señor Jesucristo es recibir un llamamiento para ser un testigo del mismo Jesús, así como de Su divinidad y Su resurrección de la muerte (Hechos 1:22; Doctrina y Convenios 107:23). Mientras estaba en Galilea, Jesús escogió a Sus primeros doce apóstoles de entre los discípulos que le seguían (Lucas 6:13). Aunque estos doce también fueron llamados discípulos, su llamamiento apostólico implicaba mayor responsabilidad en no sólo seguir al Salvador, sino en enseñar Su evangelio a otros, especialmente después de Su muerte, resurrección y ascención a los Cielos.
Cuatro fueron pescadores-los hermanos Simón Pedro y Andrés y otro par de hermanos, Santiago y Juan. Felipe y Bartolomeo a menudo son mencionado juntos. Mateo fue un publicano o cobrador de impuestos. Los otros cinco fueron Tomás, Tadeo, Jacobo hijo de Alfeo, Simon Zelote y Judas Iscariote. Jesús dio a los apóstoles el encargo de ir y predicar sobre el reino de los cielos y realizar milagros en Su nombre, sanar al enfermo, limpiar a los leprosos, levantar al muerto y echar fuera demonios. Él les dio el poder de hacer estas cosas y les mandó confiar solamente en Él para proveer las necesidades de la vida mientras ellos fueran entre la gente. (Mateo 10).
Se les dijo que ellos serían probados, pero siempre deberían confiar en el Espíritu en todo lo que ellos dijeran e hicieran. Se les aconsejó recordar que el poder por el cual ellos hablarían y realizarían milagros no sería de su propia hechura, sino de Aquel que los había enviado, Jesucristo. Él les dijo que debían abandonar todo lo demás, aún a sus familias, si era necesario, para seguirlo (Marcos 6:7-13; Lucas 9, 12, 14:25-28). Doctrina y Convenios enfatiza que los Doce deben ser aquellos que tomaren el nombre de Cristo con total propósito de corazón (Doctrina y Convenios 18:28-32; 37-38). Si ellos hicieran esto, Su gracia sería suficiente para sus necesidades y deseos.
Cuando Judas Iscariote murió, Matías fue llamado al apostolado (Hechos 1:15-26). Pablo también habló de sí mismo como un apóstol (Romanos 1:1; 1 Corintios 1:2; 9:1; Gálatas 1:1). Además, Pablo habló de Santiago, el hermano de Jesucristo, y de Barnabás como apóstoles (Gálatas 1:19; 1 Corintios 9:5-6). Estos hombres también sirvieron como emisarios de Jesucristo en predicar Su evangelio y en servir a los santos de Su Iglesia.
Después de la resurrección de Jesús, a los apóstoles de la antigüedad de Jesucristo se les dio una gran comisión sobre una montaña de Galilea. Jesús reafirmó su primer encargo dado cuando ellos fueron llamados. A ellos se les mandó ir y enseñar a todas las naciones, a bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y continuar enseñando a cada persona que escuchara, todo lo que Jesús les había enseñado. A ellos se les dio la promesa de que Él siempre estaría con ellos y les daría el poder de realizar milagros en Su nombre (Mateo 28:16-20; Marcos 16:15-18). "y a quien crea en mi nombre, sin dudar nada, yo le confirmaré todas mis palabras, aun hasta los extremos de la tierra". (Mormón 9:22-25).