Autodominio

De MormonWiki

El autodominio es otro nombre para el autocontrol o la autodisciplina. Es una característica personal o hábito que ayuda a un individuo a cumplir o lograr cualquier meta que elija. Los mormones comprenden que el autodominio requiere desarrollar mucho esfuerzo.

Importancia

Los mormones creen que el autodominarse es uno de los primeros propósitos de nuestra experiencia terrenal. Y no se exagera su importancia. En Proverbios 16:32 se lee lo siguiente acerca del autodominio: "…el que domina su espíritu {es mejor} que el conquistador de una ciudad”. El profeta Joseph F. Smith dijo que “ningún hombre es salvo a menos que sea el amo de sí mismo; y no hay tirano más despiadado o más temible que un apetito o pasión incontrolable. Veremos que si damos paso a los humillantes apetitos de la carne y los seguimos, el final será invariablemente amargo, perjudicial y penoso, tanto para el individuo como para la sociedad" (“Doctrinas de los Profetas”, versión en inglés, p. 414). Él advirtió del peligro de la falta de disciplina, que puede dañar a una persona---o personas, al grado que puede extenderse a toda la sociedad.

Uno de los apóstoles mormones modernos concuerda que la falta de autocontrol individual tiene efectos de largo alcance. Neal A. Maxwell dijo, “Si no somos capaces de incorporar en nosotros mismos y nuestras familias los frenos de la auto-moderación y la autodisciplina, estamos aptos, sin darnos cuenta, para crear la tiranía en nuestro gobierno y la anarquía en nuestra comunidad. Si requerimos del gobierno no sólo el manejo de nuestra economía, sino también el manejo de nuestra moral, los funcionarios públicos del futuro no serán ni públicos ni funcionarios" (•LDS Speaker’s Sourcebook, p. 422). Muchos mormones y sus líderes miran al mundo moderno y ven los resultados de la falta de dominio: guerras; daño ambiental causado por el hombre, enfermedades por el estilo de vida; el difundido rompimiento de familias; disparos en el colegio y en el trabajo; secuestros; asesinatos; abuso doméstico a los ancianos, al cónyuge o niños; y la extendida desilusión de los líderes de gobierno. Muchos de ellos creen que la importancia y la necesidad de auto-dominio nunca ha sido mayor, no sólo para el individuo sino también para el mundo.

Cómo ganar autodominio

Los mormones piensan que el autodominio empieza con la sujeción de su voluntad a Dios. Esta sumisión ablanda sus corazones y fortalece su resolución de hacer las cosas que son correctas y necesarias. Joseph F. Smith dijo que "Nuestro primer enemigo lo encontraremos dentro de nosotros mismos. Es bueno vencer a ese enemigo primero y sujetarnos a la voluntad del Padre, y a la estricta obediencia de los principios de vida y salvación que Él ha dado al mundo para la salvación de los hombres" ("Informes de la Conferencia General", -versión en inglés- Oct. 1914, p. 128).

También piensan que "la lección del autocontrol debe empezar en la niñez, en el hogar. Los niños pequeños deben tener un sentimiento de libertad “ara hacer lo que desean hasta cierto punto. Más allá de ese punto no pueden llegar, y es allí cuando la libertad interfiere con los derechos, bienestar o conveniencia de otro miembro de la familia" (David O. McKay, CR, Set. 1950, p. 165). Los mormones creen que esta disciplina preparará a sus generaciones a convertirse en buenos hijos, buenos estudiantes, buenos miembros de la Iglesia, buenos empleados, buenos padres, y buenos ciudadanos.

Los mormones no creen que la genética o el ambiente los exoneren de ser responsables por su comportamiento ni los excusen de las consecuencias de sus elecciones. Ellos creen que el espíritu que se halla dentro de ellos es poderoso, y, que cuando se une con la ayuda divina, éstos se llenarán de poder para vencer sus desafíos, particularmente aquellos que están dentro de ellos mismos. "El espíritu dentro de nosotros es más poderoso que el cuerpo, y podemos usar ese espíritu para comprometernos con las acciones correctas. Podemos controlar el cuerpo y sus apetitos corporales. Es una falacia decir que fuimos creados con propensiones y apetitos que no podemos controlar. Simplemente no es verdad que las personas hayan nacido con apetitos y pasiones que sean tan poderosas que las personas sean incapaces de controlarlas. Dios no sería un Dios justo si el hombre hubiera sido creado con tendencias que no pudiera controlar. (Theodore M. Burton, “Ensign” (revista en inglés, Mayo 1981, p. 30).

Parte del proceso de ganar autodominio descansa en controlar pensamientos, creen los mormones. “Aquello en lo que un hombre piensa determina sus acciones en épocas de oportunidades y tensión" (David O. McKay, CR, Oct. 1951, p. 8). Y así, los miembros de la Iglesia vigilan sus pensamientos cuidadosamente. Cuando enfrentan tentaciones y debilidades, ellos cantan himnos, recitan versículos de las escrituras, u oran. Después de hacer todo lo que está a su alcance para parecerse más a Cristo y ser puros, los mormones cuentan con la gracia de la expiación para cubrir la diferencia. Como un antiguo profeta escribió, “…es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos" (Libro de Mormón 2 Nefi 25:23).

Es dudoso que algún mormón dijera estar viviendo tan bien como a él le gustaría o necesitara. "No creo que ningún hombre viva exactamente como son sus ideales, dijo Heber J. Grant, pero si nos estamos esforzando, si estamos trabajando, al máximo de nuestra capacidad, para mejorar día tras día, entonces estamos en la línea de nuestro deber. Si estamos buscando remediar nuestros propios defectos, si estamos viviendo de tal manera que pedimos a Dios luz, conocimiento, inteligencia, y sobre todo, Su Espíritu, para que podamos vencer nuestras debilidades, entonces, les puedo decir, que estamos en el sendero angosto y estrecho que conduce a la vida eterna. Entonces no necesitamos temer". (CR, Abr. 1909, 111). Los mormones creen en trabajar fuertemente para vencer todo lo que necesiten para ser perfectos. Ellos no creen en inventar excusas o ser deshonestos, aún con ellos mismos, con el objeto de pasar inadvertido. Sin embargo, ellos se dan cuenta que esperar que ellos sean inmediatamente perfectos los desanimaría y obstruiría su progreso en lugar de ayudarlos. Ellos ven el autodominio y la perfección como un proceso, uno que requiere la ayuda del Espíritu Santo. Santificarse requiere el trabajo de toda una vida.

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