Bárbara B. Smith
De MormonWiki
Bárbara Bradshaw Smith, la décima presidenta General de la Sociedad de Socorro, demostró buen juicio y tolerancia en un tiempo de conflicto intenso en cuanto a asuntos feministas de 1974 a 1984.
Bárbara fue entrevistada a menudo en cuanto a su posición en contra de la Enmienda de Derecho Equitativo a la constitución de los Estados Unidos. Animó a las mujeres Santos de los Últimos Días a involucrarse en sus comunidades y a representar las actitudes de las mujeres de la Iglesia sin causar división o conflictos. También enfatizó la educación para las amas de casa y la importancia de la familia. Mientras fue presidenta la Sociedad de Socorro creció hasta llegar a más de dos millones de miembros por todo el mundo.
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Su Familia
Bárbara se casó con Douglas H. Smith, quien llego a ser presidente de la compañía de seguros, Beneficial Life. Tuvieron siete hijos, tres varones y cuatro mujeres. Douglas, quien fue representante regional de la Iglesia, apoyaba activamente a su esposa en sus responsabilidades de la Iglesia. Describió el día en que Bárbara recibió su llamamiento de la siguiente manera:
- ”El Presidente Kimball vino a nuestra casa y dijo: ‘Barbara, he venido para extenderte el llamamiento de Presidenta de la Sociedad de Socorro de la Iglesia.’ Después se dirigió a mí y dijo:’Douglas, ¿tu la sostendrías en ese llamamiento?’ En ese momento sentí que el Presidente de la Iglesia me estaba dando un llamamiento especial, un llamamiento para apoyar a mi esposa. Y ese era mi llamamiento a servir. Le dije al Presidente Kimball que Bárbara me había sostenido por los treinta y cinco años en los que había estado involucrado en prestar servicio en la Iglesia, y que sería un honor para mí apoyarla. Y lo he tratado de hacer.” (JoAnn Jolley “Bárbara Smith: El Llamado de Servir, un Tiempo de Regocijo” Ensign, Mar. 1981,17)
Desafíos de la Sociedad de Socorro
Durante la administración de Bárbara B. Smith, la Iglesia Mormona y la Sociedad de Socorro estaban oficialmente en contra de propuesta de la Enmienda de Derechos Equitativos. La Enmienda proponía cambiar la Constitución de los Estados Unidos y agregar estas provisiones: “La igualdad de los derechos bajo la ley no serán negados por los Estados Unidos o por cualquier Estado debido al género de una persona. El Congreso tendrá el poder para aplicar, por la debida legislación, las provisiones de este artículo.” Muchos suponían que era seguro que la Enmienda sería aprobada. De hecho la Enmienda ya había sido aprobada en la Casa de Representantes y el Congreso sin ningún cambio para 1972 y solo debía ganar un voto de dos tercios de los estados para convertirse en ley.
Cuando las implicaciones de la nueva ley se llegaron a conocer, grupos conservadores, inclusive la Iglesia Mormona, se opusieron a la ley, ya que las mujeres perderían ciertas protecciones que disfrutaban bajo la ley actual. La Iglesia siempre mantuvo su posición de que “el lugar de la mujer en la Iglesia es de caminar al lado del hombre, no por adelante ni atrás de él.” Los oficiales de la Iglesia se preocuparon por los efectos potenciales de la Enmienda, como servicio militar obligatorio para las mujeres, matrimonios homosexuales, quitaría la responsabilidad financiera de un hombre a sus hijos, y el aborto.
Bárbara participó activamente en contra de la nueva ley, e hizo una aparición en la televisión para promover la posición oficial de la Iglesia. Las hermanas de la Sociedad de Socorro se movilizaron para hacer campaña en contra de la nueva ley. Catorce mil mujeres mormonas asistieron a la reunión internacional de mujeres en la Ciudad del Lago Salado, votaron en contra de todas las propuestas de la nueva ley en 1977. Eventos parecidos ocurrieron en Hawai y en Washington donde la asistencia de la comunidad mormona interrumpió las propuestas de la nueva ley.
Para 1982, no había suficientes estados para ratificar la propuesta, entonces terminaron los esfuerzos de la Sociedad de Socorro de evitar su aprobación.
Reestructuración de la Mesa Directiva de la Sociedad de Socorro
La mesa directiva de la Sociedad de Socorro fue reorganizada en el tiempo de Bárbara para que las consejeras fueran responsables de la información que se relacionaba con los programas y que las presidentas fueran responsables por la información relacionada con las personas. Los miembros de la mesa recibieron la asignación de supervisar muchas áreas que antes eran responsabilidad de la presidenta. Otros miembros de la mesa recibieron la asignación de trabajar en ciertas áreas de responsabilidad: activación/misional, servicio, guardería, capacitaciones para liderazgo, recreación/música, transición a los adultos solteros, bienestar, y maestras visitantes/servicio caritativo.
Consolidación de Calendario de Reuniones
Los servicios dominicales fueron consolidados a un solo bloque de reuniones en Marzo de 1980, después de que lo programas piloto indicaran que la asistencia a las reuniones aumentó de 10-15 por ciento con el nuevo horario. El nuevo horario formó un bloque de reuniones de tres horas. La Reunión Sacramental por una hora, la Escuela Dominical por otra hora, y la Sociedad de Socorro, Hombres y Mujeres Jóvenes y Sacerdocio, reuniéndose la última hora.
Antes del cambio, las reuniones de la Sociedad de Socorro se hacían otros días de la semana que no fueran domingo. No había reuniones durante los meses de verano y las actividades se llevaban a cabo entre semana.
Se consolidaron las reuniones para:
- Ayudar a que los hogares Santos de los Últimos Días fueran lugares donde los miembros de las familias disfrutarían estar, donde pudieran enriquecer sus vidas, y encontrar amor, apoyo, aprecio y ánimo.
- Enfatizar las actividades del día de reposo que se basaran en el hogar.
- Hacer un programa más flexible de entre semana para todos los miembros de la Iglesia.
- Reducir la necesidad de transporte de los miembros de la Iglesia y hacer posible que los miembros cada familia viajaran juntos para participar en las actividades de la Iglesia.
- Ahorrar energía y reducir los gastos no necesarios para que los miembros participaran de actividades de la Iglesia.
Historias de Bárbara B. Smith
- Cuando apareció en un programa de televisión, se le preguntó a Bárbara si las metas de la Iglesia eran inalcanzables y que si eran la razón por la cual existían altos niveles de depresión entre las mujeres mormonas. Bárbara no negó que la Iglesia tuviera altos estándares, pero animó a que las mujeres dieran un paso a la vez, y que recordaran que las metas deberían ser “estrellas con las que nos guiamos, no palos con los que nos damos.” (Citado en Sydney Smith Reynolds, “Esposa y Madre: Una Opción Válida Para la Mujer Graduada de la Universidad” Ensign, Oct. 1979, 67)
- Uno de los hijos de Bárbara estaba interesado en los deportes, su educación, y muchas otras cosas, así que comenzó a cuestionar su decisión de servir una misión. Después de una experiencia especial cuando ese hijo recibió su bendición patriarcal, Bárbara fue bendecida con el conocimiento de saber las cosas que debería decir para ayudar a su hijo tomar más en serio la misión. De la experiencia dijo: “Creo que toda madre de Sión tiene el derecho a este tipo de ayuda espiritual en la preparación de sus hijos e hijas para el privilegio y la responsabilidad del servicio misional.” (Bárbara B. Smith “La Inspiración de una Madre, Tambuli, Junio 1978,14)
- Bárbara asistió a las reuniones de la Sociedad de Socorro el 17 de Marzo de 1942. Ese día se celebraba el aniversario de la Sociedad de Socorro. Ella estaba esperando un bebe, y su madre no quiso dejarla en su casa sola. Ella comentó: “Ese día la Sociedad de Socorro repasó los primeros cien años de historia de la Sociedad de Socorro. Fue una manera significativa de ver de qué se trataba la Sociedad de Socorro y qué podría yo hacer dentro de la organización. Comencé a asistir regularmente a la Sociedad de Socorro después de eso.” (“Gozo en Cada Minuto” Entrevista con Bárbara B. Smith, Ensign, Junio 1975, 61).
- Bárbara recordó la petición de Belle S. Spafford de que cada miembro de la Sociedad de Socorro donase cinco dólares para la construcción de un nuevo edificio. Ella dijo: “Era una joven madre cuando se construía el edificio, y estábamos pasando penas. Se nos pidió si podíamos contribuir con cinco dólares para el edificio. Parecía tanto dinero en ese tiempo. Me quejé con mi madre y dije: ‘No puedo creer que se nos pida que contribuyamos con cinco dólares para el edificio de la Sociedad de Socorro’. Ella me respondió: ‘Cariño, sólo dalo, y no lo des de mala gana. Siempre te sentirás contenta de que lo hiciste.’ Quiero que sepan que nunca entro a este edificio sin sentirme contenta por la donación. Fui anfitriona y mostraba el edificio a los visitantes cuando era nuevo, mi madre también. Muchas de las estacas dieron regalos. La nuestra regaló un reloj pequeño que está justo afuera del salón de reuniones.” (JoAnn Jolley, “Bárbara Smith: Un Llamado a Servir, Tiempo para el Regocijo” Ensign, Mar 1981, 17).
- “Tiene un verdadero don para ver lo que es bueno” dice su hija, Lillian Alldredge. “Cuando era pequeña, ella me llevaba a todo tipo de lugares, y me hablaba, así que me sentí necesitada e importante.” Su preocupación amorosa se extiende a sus nietos. “El otro día”, comenta Lillian, “Le pregunte a mis hijos (el más grande tiene 14 años) qué dirían de su Abuela Smith. Ellos dijeron, ‘Ella se toma el tiempo para estar con nosotros’.” (JoAnn Jolley, “Bárbara Smith: Un Llamado a Servir, Tiempo para el Regocijo” Ensign, Mar 1981, 17).
Testimonio de Bárbara B. Smith
- El testimonio de Bárbara se registró en la Conferencia General donde se anunció su relevo:
- Me siento orgullosa de testificar que nuestros apóstoles y profetas son hombres de Dios. Ellos siempre guiarán a la Iglesia en la dirección correcta por la revelación divina y el poder del Espíritu Santo.
- Las mujeres en la Iglesia tienen una obra importante que hacer. Esa obra requiere gran fortaleza de carácter, fe en el Señor Jesucristo y un corazón puro que será una luz y un baluarte de rectitud en contra de la oscuridad que cubre la tierra con contención e iniquidad.
- Con toda humildad, declaro mi siempre creciente amor por ustedes. Les aseguro, que amo profundamente a la recién llamada y sostenida presidenta de la Sociedad de Socorro. Sé que la Sociedad de Socorro está en buenas manos. Continuará creciendo y avanzando en muchas maneras para bendecir la vida de todas las hijas de Dios.
- Sé que esto es verdadero. Lo sé en cada fibra de mi ser, tal como sé que Dios vive, que Jesús es el Cristo, nuestro Salvador y Redentor.
- Que podamos hacer aprovechar cada momento de nuestras vidas, para que en algún lugar, más allá de las colinas del tiempo podamos estar con ellos otra vez, es mi humilde oración en el nombre de Jesucristo, amen. (Bárbara B. Smith, Warmed By the Fires of their lives Ensign, May 1984, 29)

