Compañías de carros de mano
De MormonWiki
Por el año de 1855, miles de pioneros mormones ya habían enfrentado la dificultad de la caminata al oeste para reunirse con el grupo principal de la Iglesia mormona en Utah. Otros miles de mormones también querían viajar, pero no podían afrontar los altos costos de las carretas y los bueyes. Para poder ayudarlos, la Iglesia Mormona estableció compañías de carros de manos utilizando el dinero del Fondo Perpetuo para la Emigración. Cada compañía iba con un grupo pequeño de carretas con bueyes para llevar los artículos más pesados. Estos santos viajaban por barco desde Liverpool hasta Nueva York, luego tomaban el tren hasta la estación que quedaba más al oeste, Ciudad de Iowa. Desde la Ciudad de Iowa, los santos caminaban y jalaban los carros de mano 1,300 millas.
Las dos primeras compañías de carros de mano llegaron con éxito a la Ciudad del Lago Salado el 26 de septiembre de 1856. Estas dos compañías estuvieron compuestas de 486 pioneros mormones quienes utilizaron 96 carros de mano. Los pioneros realizaron el viaje en dieciséis semanas. Una tercera compañía llegó el 2 de octubre con 320 personas. Sin embargo, dos compañías partieron tarde y usaron madera verde para hacer sus ruedas, las cuales, por consiguiente, se rompían con frecuencia. Esto y el mal clima retrasaron aun más a los pioneros que ya estaban retrasados. Estas dos compañías son las famosas compañías de carros de mano de Martin y Willie.
Un grupo de misioneros que seguía el trayecto, dirigido por Franklin D. Richards, pasó a las dos compañías de carros de mano. El grupo misionero llegó a Lago Salado el 4 de octubre, y el élder Richards informó sobre la gran cantidad de personas que aún estaban en el trayecto a finales de la temporada. Muchos se quedaron sorprendidos porque sabían que las compañías de carros de mano tenían pocos suministros extras. Debido a que era finales de la temporada, los miembros en Utah habían dejado de enviar carretas de reabastecimiento al trayecto porque pensaban que ninguna compañía más estaría viajando. El presidente Brigham Young comenzó a organizar de inmediato esfuerzos de rescate. En una Conferencia General de la Iglesia que se llevó a cabo el 5 de octubre, pidió con insistencia a los hombres y mujeres que el rescate de esas compañías sea su máxima prioridad. De no ser así, “su fe, religión y profesión de la religión nunca salvará ni una sola alma de ustedes en el reino celestial de nuestro Dios, al menos que practiquen precisamente tales principios como les estoy enseñando ahora. Vayan y traigan a esas personas que están ahora en las Planicies, y ocúpense con rigurosidad de aquellas cosas que llamamos temporales, o deberes temporales, de lo contrario su fe será en vano; la predicación que han escuchado será en vano para ustedes, y se hundirán en el infierno, a menos que se ocupen de las cosas que les decimos" (Diario de discursos 4:112).
. El 7 de octubre, veintisiete hombres partieron con dieciséis carretas de provisiones. Finalmente, se reunieron y se enviaron 200 carretas de provisiones. Desafortunadamente, el clima que dificultaba el viaje de las compañías de carros de mano también dificultaba los esfuerzos de rescate. Dos semanas después de que los Santos de Utah se enteraran de las compañías retrasadas, una de las primeras ventiscas registradas hizo que comenzara a caer nieve en las Montañas Rocosas en el centro de Wyoming, a donde las compañías de carros de mano mal abastecidas recién habían llegado. Las condiciones extremas comenzaron a causar muertes.Por suerte, el primer grupo de rescate encontró a la Compañía de Willie el 21 de octubre, justo un día después de que la compañía se había quedado sin alimentos. El equipo de rescate proporcionó comida y descanso de la tormenta, pero la compañía tenía todavía que luchar contra los pasos traicioneros de las Montañas Rocosas. La Compañía de Willie llegó a Lago Salado el 9 de noviembre. Ellos sufrieron la pérdida de 68 miembros de su compañía, y muchos sufrieron de lesiones graves por congelación.
La Compañía de Martin sufrió pérdidas más grandes. Tres cuartos de esta compañía estaba compuesta de mujeres, niños y ancianos. Esta compañía acampó en un lugar conocido ahora como la Cala de Martin en el centro de Wyoming. Cuando la tormenta se desató el 19 de octubre, los miembros de esta compañía esperaron nueve días con raciones reducidas para que alcance hasta el final del viaje. Después de encontrar a la Compañía de Willie, muchos de los hombres del grupo de rescate fueron enviados primero en busca de la Compañía de Martin. Los encontraron al este del Paso del sur, sufriendo en gran medida en la Cala de Martin. Las provisiones que estaban disponibles no eran suficientes para la desesperada compañía. Sufrieron 55 millas más en el trayecto, luego acamparon otra vez cerca de la Salida del diablo.
Sin embargo, la tormenta estaba dificultando el abastecimiento de provisiones a la compañía. Después de cinco días de espera y pérdida de muchos miembros más de su compañía, levantaron el campamento y continuaron con el trayecto. Justo cuando la Compañía de Martin estaba a punto de subir por el Paso del sur, treinta carretas de provisiones llegaron. Una vez que comieron, pudieron hacer el resto del viaje con rapidez y llegaron a Lago Salado el 30 de noviembre. De los 576 miembros de la compañía, 145 murieron en el trayecto, y muchos otros sufrieron de lesiones por congelación.
La decisión de permitir a las compañías de carros de mano partir demasiado tarde fue imprudente, y el presidente Brigham Young reprendió con severidad a aquellos que lo habían permitido. Sin embargo, esto no detuvo el uso de compañías de carros de mano puesto que las compañías que partieron a inicios de la temporada no enfrentaron problema alguno. En los años siguientes, seis compañías de carros de mano más realizaron con éxito el viaje desde la Ciudad de Iowa hasta la Ciudad del Lago Salado. En total, más de 2,962 personas caminaron a la Ciudad del Lago Salado con compañías de carros de mano. Entre ellos, 250 murieron en el trayecto. Sólo 30 de estas muertes no fueron de las Compañías de Willie y Martin.
Aquellos que vinieron a Utah con las compañías de carros de mano no estaban amargados por lo que les había pasado, al contrario sus historias han sido una fuente de fuerza para muchos. Un miembro de la Compañía de Martin registró:
- Algunos años después de que la Compañía de Martin realizara su viaje a la Ciudad de Lago Salado, un maestro en una clase de la Iglesia comentó lo insensato que fue para la Compañía de Martin cruzar las planicies cuando lo hizo. El maestro criticó a los líderes de a Iglesia por permitir que una compañía realice tal viaje sin suficientes provisiones y poca protección.
- Yo era un hombre viejo sentado en la salón de clase escuchando, luego hablé y pedí que dejaran las críticas, ‘¿Fue un error el enviar la compañía de carros de mano a finales de la temporada? Sí. Pero yo estaba en esa compañía y mi esposa también. …Sufrimos mucho más de lo que puedan imaginar y muchos murieron por congelación y hambre, sin embargo ¿han escuchado alguna vez a un sobreviviente de esa compañía pronunciar una sola palabra de crítica? Nadie de esa compañía apostató o abandonó la Iglesia, porque todos nosotros vinimos con el conocimiento absoluto de que Dios vive, por lo que llegamos a conocerlo en nuestros momentos más difíciles.
- ’Yo jalé mi carro de mano cuando estaba muy débil y cansado de enfermedades y falta de comida que apenas podía poner un pie delante del otro. Miraba hacia adelante y veía un terreno de arena o una cuesta y me decía: "sólo puedo llegar hasta allí y ahí me detendré porque no puedo jalar la carga y pasar por eso". …Seguía en dirección de ese terreno de arena y cuando llegaba ahí, el carro comenzaba a empujarme. Miré hacia atrás muchas veces para ver quién estaba empujando mi carro, pero mis ojos no veían a nadie. Entonces supe que los ángeles de Dios estaban ahí.
- ’ ¿Me había arrepentido de haber escogido venir por carro de mano? No. Ni en ese momento ni en ningún otro minuto de mi vida desde entonces. Fue un privilegio pagar el precio que pagamos para llegar a conocer a Dios y estoy agradecido de haber sido privilegiado por venir en la Compañía de carros de mano de Martin’.
- ”Relief Society Magazine-Revista de la Sociedad de Socorro-en inglés”, enero de 1948, pág. 8.
