Concilio en los cielos

De MormonWiki

Antes de que naciéramos en la tierra, vivíamos en la presencia de nuestro Padre Celestial como Sus hijos espirituales. En esta existencia premortal, asistimos a un concilio' con los otros hijos espirituales del Padre Celestial. En este concilio, el Padre Celestial presentó Su gran plan de felicidad (véase Abraham 3:22-26). El plan de felicidad es conocido en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días como el Plan de Salvación. [1]. Cuando el Padre Celestial presentó el plan de felicidad en el concilio, también explicó la creación, la caída y la expiación.

En armonía con el plan de felicidad, Jesucristo premortal, el Hijo Primogénito del Padre en el espíritu, convino a ser el Salvador (véase Moisés 4:2; Abraham 3:27). A los que siguieron al Padre Celestial y a Jesucristo se les permitió venir a la tierra para experimentar la mortalidad y el progreso hacia la vida eterna. Esto significa que todos los que ahora existen en la tierra, los que existieron en el pasado, o los que vivirán en esta tierra en el futuro aprobaron de común acuerdo el plan de felicidad, y sostuvieron a Jesucristo como el Salvador del mundo. Lucifer, otro hijo espiritual de Dios, se rebeló contra el plan "y pretendió destruir el albedrío del hombre" (Moisés 4:3). Él se convirtió en Satanás, y él y sus huestes fueron echados del cielo y se les negó los privilegios de recibir un cuerpo físico y experimentar la mortalidad (véase Moisés 4:4; Abraham 3:27-28).

Y yo, Dios el Señor, le hablé a Moisés, diciendo: Ese Satanás, a quien tú has mandado en el nombre de mi Unigénito, es el mismo que existió desde el principio; y vino ante mí, diciendo: Heme aquí, envíame a mí. Seré tu hijo y redimiré a todo el género humano, de modo que no se perderá ni una sola alma, y de seguro lo haré; dame, pues, tu honra.
Pero, he aquí, mi Hijo Amado, que fue mi Amado y mi Escogido desde el principio, me dijo: Padre, hágase tu voluntad, y sea tuya la gloria para siempre.
Pues, por motivo de que Satanás se rebeló contra mí, y pretendió destruir el albedrío del hombre que yo, Dios el Señor, le había dado, y que también le diera mi propio poder, hice que fuese echado abajo por el poder de mi Unigénito;
Y llegó a ser Satanás, sí, el diablo, el padre de todas las mentiras, para engañar y cegar a los hombres y llevarlos cautivos según la voluntad de él, sí, a cuantos no quieran escuchar mi voz (Moisés 4:1- 4).

Debate del concilio

El plan del Padre Celestial tenía por objetivo que Sus hijos desciendan a la tierra para poder recibir cuerpos físicos, pasar pruebas y demostrar si eran dignos de regresar a la presencia del Padre Celestial.

Y estaba entre ellos uno que era semejante a Dios, y dijo a los que se hallaban con él: Descenderemos, pues hay espacio allá, y tomaremos de estos materiales y haremos una tierra sobre la cual éstos puedan morar;
Y con esto los aprobaremos, para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare;
Y a los que guarden su primer estado les será añadido; y aquellos que no guarden su primer estado no tendrán gloria en el mismo reino con los que guarden su primer estado; y a quienes guarden su segundo estado, les será aumentada gloria sobre su cabeza para siempre jamás.
Y el Señor dijo: ¿A quién enviaré? Y respondió uno semejante al Hijo del Hombre: Heme aquí; envíame. Y otro contestó, y dijo: Heme aquí; envíame a mí. Y el Señor dijo: Enviaré al primero.
Y el segundo se llenó de ira, y no guardó su primer estado; y muchos lo siguieron ese día (Abraham 3:24-28).


Sin embargo, la separación de Dios conduciría al pecado, lo que originaría que los hijos del Padre Celestial no sean dignos de estar en Su presencia. Por lo tanto, era necesario un sacrificio para expiar los pecados de los hijos.


Jesucristo, el Primogénito del Padre Celestial, ya elegido por el Padre, exclamó que Él estaría dispuesto a hacer el sacrificio, pero que la gloria seguiría siendo del Padre.

Lucifer tuvo una idea diferente: quería obligar a los hijos de Dios a ser justos, de manera que nadie se perdería. Sin embargo, esperaba recibir toda la gloria puesto que sería el responsable de garantizar que nadie cometió pecado. Su plan hubiera negado el albedrío y la voluntad del hombre, y hubiera frustrado por completo el plan de felicidad. La imposibilidad de su plan demuestra que fue presentado de manera deshonesta; Satanás fue un mentiroso desde el principio.

...porque sin albedrío moral nadie puede llegar a la exaltación. Hoy en día [Satanás] sigue activando partes de su malvado plan, que apela a las tendencias carnales del hombre a través de las tentaciones. Si no somos conscientes, podemos vernos atraídos por las tentaciones de Satanás, y si seguimos su plan vamos a ser como él (véase Mosíah 16:3). [2]

El ejercicio del albedrío en el concilio

El conocimiento de que el albedrío del hombre es un principio eterno fue dado a Abraham y Moisés en las revelaciones registradas en La Perla de Gran Precio. Estas revelaciones acerca de la existencia premortal y el concilio en los cielos dan a los Santos de los Últimos Días información sobre el plan de Dios y el propósito de la vida que ninguna otra religión comprende.


El Padre Celestial es de hecho el Padre de nuestros espíritus, y fuimos creados a Su imagen. Hemos continuado con nuestro albedrío moral después de nuestro nacimiento espiritual. Nuestros espíritus nacieron inocentes, pero algunos se volvieron más inteligentes, nobles y grandes que otros ya que ejercitaron más su fe y realizaron más obras en la vida premortal. Durante este período (nuestro "primer estado"), Satanás ejerció su albedrío cuando intentó destruir el nuestro, y muchos optaron por seguirlo. En el Gran Concilio durante la vida premortal, cada uno de nosotros ejerció el albedrío; no hubo entonces, ni nunca habrá, ningún neutral.
Las referencias en las revelaciones dan pruebas de que se convocó un Gran Concilio durante nuestra vida premortal. Todos los hijos espirituales del Padre Celestial estaban allí. El objetivo del concilio fue prepararnos para nuestra experiencia terrenal. Nos enseñaron todo lo que necesitaríamos saber para regresar algún día a la presencia del Padre Celestial. Efectivamente, recibimos "[nuestras] primeras lecciones en el mundo de los espíritus y nos prepararon para venir en el debido tiempo del Señor" [3]

[Bruce R. McConkie]]dijo:

Entonces se les enseñó a los hijos espirituales del Padre sobre los términos y condiciones del plan de salvación y se les dio la oportunidad de aceptar o rechazar la propuesta del Padre. José Smith habla de "un gran concilio en los cielos" en el cual, los que habían sido destinados para "ministrar a los habitantes de la tierra" fueron "preordenados" a sus respectivos llamamientos (Enseñanzas de José Smith , pág. 453). [Esta fue] la sesión solemne (en la cual aparentemente estaba presente toda la hueste preexistente) en la que el Padre hizo un anuncio formal de su plan de redención y salvación. [4]

Referencias

  1. Gospel Topics:Plan of Salvation [1]
  2. L. Lionel Kendrick, “Our Moral Agency”, Ensing, marzo de 1996, pág. 28. [2]
  3. Ibíd.
  4. Bruce R. McConkie, Doctrina Mormona, 2da edición, pág. 139
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