Convenio Abrahámico

De MormonWiki

La definición de los Santos de los Últimos Días del Convenio de Abraham va más allá de la definición común compartida por la mayoría de cristianos y judíos. De acuerdo a la tradición judía, Abraham es el padre del pueblo judío, sujeto por convenio a guardar las leyes de Dios y bendecir la tierra con su conocimiento y talento. Como parte del convenio, se le prometió a Abraham numerosa descendencia y la Tierra de Canaán como un legado para ellos. La señal del convenio era la circuncisión. De acuerdo a la creencia cristiana, la lealtad a Dios y la rectitud personal califican a una persona como hijo de Abraham. Así, cuando Cristo estaba enseñando entre los judíos, Él contaba a sus dedicados seguidores como “hijos de Abraham”, y declaraba que los infieles, sea cual fuera su linaje, no podrían ser aceptados en la familia de Abraham.

Para los Santos de los Últimos Días, el Convenio de Abraham se refiere al convenio que Dios hizo con Abraham, el gran patriarca del Antiguo Testamento, en el que prometía que él y toda su descendencia, literal y adoptada, por todo el mundo, recibirían las bendiciones del Evangelio, que incluyen las del sacerdocio y la vida eterna, si eran fieles. El Convenio de Abraham incluye el matrimonio celestial, que permite que las personas formen familias eternas. Otra parte de este convenio es la promesa que recibió Abraham de que él y su posteridad justa poseerían la tierra de Canaán para siempre. También incluye la promesa hecha por Dios de que la posteridad de Abraham sería eventualmente esparcida por todo el mundo, y que tendrían una inclinación espiritual para aceptar la plenitud del Evangelio de Jesucristo y para compartir el Evangelio con toda la humanidad.

El Convenio de Abraham se introduce en Génesis 12 y Abraham 2,en La Perla de Gran Precio, cuando el Señor le dijo a Abram :(después su nombre fue cambiado a Abraham) que dejara la tierra de su padre Ur (también conocida como Harán) y que fuera a la tierra de Canaán, donde: “haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. (Génesis 12:2-3).

Cuando Abraham arribó a Canaán el Señor le dijo: “Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.” (Génesis 17:7-8)

El Libro de Abraham en La Perla de Gran Precio agrega más información en cuanto a las promesas que Jehová le hizo a Abraham:

Y serás una bendición para tu descendencia después de ti, para que en sus manos lleven este ministerio y sacerdocio a todas las naciones. Y las bendeciré mediante tu nombre; pues cuantos reciban este evangelio serán llamados por tu nombre; y serán considerados tu descendencia, y se levantarán y te bendecirán como padre de ellos; y bendeciré a los que te bendijeren, y maldeciré a los que te maldijeren; y en ti (es decir, en tu sacerdocio) y en tu descendencia (es decir, tu sacerdocio), pues te prometo que en ti continuará este derecho, y en tu descendencia después de ti ( es decir la descendencia literal, o sea, la descendencia corporal) serán bendecidas todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna. (Abraham 2:9-11)

El mormonismo enseña que Abraham fue bendecido con estas promesas del convenio porque buscó recuperar el sacerdocio verdadero y el verdadero evangelio que poseían sus ancestros que fueron perdidos por apostasía del pueblo de su padre, y porque estuvo dispuesto a seguir la guía y dirección del Señor en todas las cosas, sin reservar nada. Más tarde, cuando se le pidió que sacrificara a su hijo, Isaac, en similitud del sacrificio expiatorio que Dios el Padre hizo a favor del mundo por medio del sacrificio de Su Amado Hijo Unigénito, Jesucristo, Abraham mostró su disposición para obedecer ese mandato y su fe en la resurrección de su hijo, Isaac.

Abraham llegó a ser, por su ejemplo y por el convenio, el “padre de los fieles.” El mormonismo explica que aquellos que reciben la “plenitud del evangelio sempiterno” y sus convenios y sacerdocio, han respondido a las impresiones que recibieron, que fueron parte de una promesa hecha a Abraham, que su posteridad y las naciones de los gentiles entre su posteridad recibirían. (véase 3 Nefi 20:25-27).

La posesión sempiterna que le fue prometida a la simiente de Abraham es la tierra, que será santificada para aquellos que hereden la tierra por medio de su fe en todas las cosas (Doctrina y Convenios 130:9).

Una interesante e inspiradora visión obtenida del Libro de Abraham en La Perla de Gran Precio es su "pre-ordinación" para ser un gran profeta. En otras palabras, el Señor conocía a Abraham en el mundo pre-mortal y lo escogió de entre Sus hijos espirituales más ilustres para su llamamiento en la tierra:

El Señor me había mostrado a mí, Abraham, las inteligencias que fueron organizadas antes que existiera el mundo; y entre todas éstas había muchas de las nobles y grandes; y vio Dios que estas almas eran buenas, y estaba en medio de ellas, y dijo: A éstos haré mis gobernantes; pues estaba entre aquellos que eran espíritus, y vio que eran buenos; y me dijo: Abraham, tú eres uno de ellos; fuiste escogido antes de nacer. (Abraham 3:22-23)
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