Crecimiento Internacional

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Contenido

Crecimiento Internacional

Introducción

Desde la Segunda Guerra Mundial, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, o la Iglesia Mormona, ha crecido rápidamente a nivel internacional. Después de resumir brevemente lo sucedido inmediatamente después de la Guerra, este artículo se enfoca en las adaptaciones que acompañaron el crecimiento y la internacionalización de la Iglesia. También sirve de introducción de la Iglesia contemporánea.

1945-1990 Crecimiento Después de la Segunda Guerra Mundial

Después de la Segunda Guerra Mundial, el Presidente de la Iglesia, George Albert Smith, estuvo activamente involucrado en el envío de bienes de América con el fin de socorrer a los miembros de la Iglesia y a otros que sufrían en Europa, especialmente los ciudadanos de Alemania, que fue destruida por la Guerra. En 1946, Ezra Taft Benson, del Quórum de los Doce Apóstoles, reorganizó las misiones europeas de la Iglesia, y se hizo cargo de los esfuerzos humanitarios. Encontró que las congregaciones de la Iglesia estaban desorganizadas y que los centros de reuniones estaban destruidos, y que muchos de los miembros se hallaban sin casas. Muchos habían perdido sus posesiones y estaban en gran necesidad de comida y ropa. Los servicios de bienestar de la Iglesia llegaron a jugar un papel significante en la recuperación de muchos miembros de la Iglesia y también de aquellos de otras creencias (Ludlow, Enciclopedia del Mormonismo).

Como muchas operaciones de la Iglesia, incluyendo la obra misional y la construcción de edificios, se habían detenido, era necesario restablecer los programas de la Iglesia por todo el mundo. No se tardó mucho en organizar nuevamente una fuerza misional, y pronto se edificaron cientos de centros de reuniones. En los años que siguieron la Segunda Guerra Mundial, más de la mitad de los gastos de la Iglesia fueron a para construir nuevos edificios. La mitad de los edificios en uso para la década de los 1950s se edificaron en este periodo de construcción.

Convirtiéndose en una Iglesia Internacional

La conclusión de la Segunda Guerra Mundial, señaló el inicio de una época de crecimiento para la Iglesia Mormona. En 1947, la membresía total de la Iglesia era de un millón y para 1990, la suma superaba los siete millones. “El crecimiento era especialmente fuerte en la costa del oeste de los Estados Unidos, en América Latina, y después de 1987, en África. En 1950 la Iglesia tenía 180 estacas organizadas, y la mitad de ellas estaban en Utah, en 1990, había 1,700 estacas, y menos de la cuarta parte de éstas, estaban en Utah. En 1950, la Iglesia estaba organizada en menos de 50 países y para 1990, ya había entrado a 1280. Menos de 8 por ciento de la Iglesia vivía fuera de los Estados Unidos y Canadá en 1950, pero cuarenta años después la cifra era aproximadamente de 35 por ciento. Durante el mismo periodo de tiempo, el número de misioneros aumento de 6,000 a 40,000 y el número de Templos Mormones creció de ocho, con solo uno fuera de los Estados Unidos, a cuarenta y cuarto, con veintitrés fuera de los Estados Unidos.” (Ludlow, 639).

El Presidente de la Iglesia, David O. McKay, fue el primer presidente de la Iglesia en viajar extensivamente. Visitó misiones en Europa, América Latina, África, y el Sur del Océano Pacifico, y dedicó dos sitios para templos en Europa y anunció la construcción del templo de Nueva Zelanda. “En 1955 declaró que la Iglesia que la Iglesia debía ‘hacer todo esfuerzo dentro de la razón y factibilidad para poner al alcance de los miembros de la Iglesia en estas misiones distantes todo privilegio educativo y espiritual que tiene la Iglesia que ofrecer’ (CR [Abr. 1955]:25).” También se enfatizó en llamar a misioneros locales para remplazar a los misioneros norteamericanos.

Este crecimiento internacional provoco la clasificación de las prácticas, enseñanzas y programas de la Iglesia, para determinar cuales de éstos constituían la base del evangelio y cuales reflejaban la cultura Americana, donde la Iglesia fue fundada. El Apóstol, Bruce R. McConkie, dijo, cuando hablaba con mormones americanos que “las otras personas tiene una historia diferente a la nuestra, que no es de importancia para el Señor…No es más diferente tener costumbres sociales diferentes que tener idiomas diferentes…y el Señor conoce todos los idiomas” (Palmer, pp 143,147). En 1987, el Apóstol Boyd K. Packer dijo a los líderes mormones: “no podemos entrar a varios países con una Iglesia de Utah de 1947. Será que no estamos preparados para llevar el evangelio porque no estamos preparados para llevar (y ellos no esta preparados para recibir) todas las otras cosas que tenemos como almacenadas como maletas adicionales.” (Citado en Dialogue 21[Otoño 1988]:97). La meta era de permitir a las personas de todas las culturas y perspectivas que encontraran la verdadera hermandad dentro de la Iglesia.

En 1974 el Presidente Spencer W. Kimball desafió a los miembros a que aumentaran sus esfuerzos para llevar el evangelio al mundo y les pidió que “oraran para que los obstáculos desaparecieran.” Se hicieron esfuerzos para trabajar con los gobiernos internacionales y para resolver los problemas que detenían las actividades de la Iglesia. “En 1977 la Iglesia fue reconocida legalmente en Polonia, y en 1985 de dedicó un templo en la República Democrática Alemana. La dramáticas revoluciones políticas de 1989-1990 abrieron las puertas a las naciones del Europa oriental,” dando inicio a la obra misional de la Iglesia en la Unión Soviética.

En Junio de 1978, el Presidente Spencer W. Kimball recibió una revelación con instrucciones de extender las bendiciones del sacerdocio a todos los varones dignos de la Iglesia. La revelación fue precedida por mucha oración sincera. Con esta revelación, todo hombre que era fiel y digno en la Iglesia podía recibir el santo sacerdocio sin importar su raza o color. (Véase Doctrina y Convenios: Declaración 2). Inmediatamente, los miembros dignos de África y otras áreas donde había una fuerte población de negros, se sellaron en los templos, y recibieron el sacerdocio, fueron llamados a servir misiones de la Iglesia, y se les dio llamamientos de liderazgo en la Iglesia.

Educación de la Iglesia

Entre 1950 y 1990 la inscripción total en los programas educativos de la Iglesia aumento de 38,400 a 442,500. Estudiantes de tiempo completo inscritos en la Universidad Brigham Young aumento de 5,400 en 1950 hasta casi 25,000 en 1975. El mayor crecimiento se llevo a cabo en el área de educación religiosa. Desde principios del siglo XX, estudiantes en comunidades de mormones asistían a clases de seminario en edificios al lado de las escuelas secundarias. El seminario es parecido a las clases dominicales con la excepción de que éstas se llevan a cabo entre semana. Se anima a todos los jóvenes mormones a asistir. Los jóvenes no miembros también son invitados y muchos deciden asistir a las clases. En 1950, comenzando en California, seminarios en la mañana empezaron a reunirse en los centros de reuniones cercanos a las escuelas públicas. Después de 1968, en áreas donde la Iglesia era pequeña, los jóvenes recibían material para estudiar en casa. “La Iglesia también aumentó el número de institutos de religión ubicados al lado de las universidades. Para 1990 había programas de instituto y seminario en setenta y cuatro países.” (Ludlow, 644).

En este periodo, los mormones de edad universitaria recibieron atención especial. “En 1956 se organizó la primera estaca de estudiantes, con doce barrios, en la Universidad Brigham Young.” Esto ofreció la oportunidad de liderazgo a los estudiantes y permitió que la Iglesia se enfocara directamente en sus necesidades como estudiantes. También se establecieron barrios de estudiantes donde había suficientes estudiantes mormones. “Las evidencias sugirieron que había más crecimiento espiritual en [estos estudiantes]; y en los asuntos que se podían medir estadísticamente como matrimonios en el templo y asistencia a las reuniones, los barrios de estudiantes encabezaban los datos de toda la Iglesia.”

En el Pacifico y en Latinoamérica, donde la Iglesia creció rápidamente, la Iglesia regreso a la práctica de establecer escuelas para instrucción religiosa y enseñar las bases educativas. Estableció cuarenta escuelas en México y estableció una universidad en las afueras del México DF. Cuando estos países desarrollaron sus propios programas de educación, la Iglesia cerró muchas escuelas.

La Expansión de los Edificios

Nuevas congregaciones mormonas necesitaban nuevos edificios. La Iglesia vio que era necesario terminar un nuevo edificio cada día. Los gastos eran grandes y muchos de los Santos locales no podían juntar el dinero que les correspondía.

Mientras se edificaban escuelas en las islas del Pacifico, se descubrió una solución. Cuando hacían falta albañiles se comenzó un programa llamado “misioneros albañiles”. Se llamaba a los misioneros para donar su obra de mano pro dos años. Albañiles con experiencia les enseñaban habilidades a los misioneros y la Iglesia podía construir escuelas y centros de reunión por un costo mucho más bajo. “En la década de los 1950s y los 1960s los misioneros albañiles construyeron escuelas y capillas en las Islas del Pacifico, Latinoamérica y Europa, y en otros lugares.” Para minimizar los gastos de construcción y mantenimiento, se hicieron una serie de planos estandarizados. Los planos se podían adaptar a varias ubicaciones o expandirlos como fuera necesario (Ibíd.).

Aparte de los diezmos y ofrendas de ayuno, se esperaba que las congregaciones contribuyeran una porción significante del dinero necesario, y la mano de obra, para construir las capillas. Para 1989, ya no se pedía la contribución adicional para los edificios.

Los nuevos centros de reunión eran más pequeños y menos originales que los anteriores. Esta manera de hacer capillas, permitió que se edificaran cientos de capillas cada año, y más importante, proveyó centros de reunión en regiones de desarrollo. También proveyó igualdad entre los miembros de la Iglesia. Sin importar si el área en particular era afluente, podían tener un lugar cómodo para adorar. (Ibíd.).

Tecnología y la Iglesia Moderna

La Iglesia utiliza la tecnología de muchas manera, incluyendo “diseño arquitectónico, registro de miembros automatizado, contabilidad automatizada, para procesar los papeles de los misioneros, los registros de la Iglesia a nivel local y general, y el proveer recursos para estudios históricos y genealógicos” (Ludlow, 644).

La obra genealógica ha sido tal vez la más afectada por la tecnología. Con el crecimiento de la Iglesia, se hizo necesario un modo más eficaz para juntar y procesar nombre para la obra del templo. Registros vitales de todas las partes del mundo se filmaron y se pusieron a disposición del público en la Biblioteca de la Iglesia en la Ciudad del Lago Salado y en cientos de centros de historia familiar por todo el mundo. Comenzando en los 1960s, el departamento genealógico comenzó a utilizar computadoras para organizar los nombres obtenidos de estos registros. Un programa automatizado para la genealogía, muy utilizado en la Iglesia, llamado “Personal Ancestral File,” fue producido por el departamento de Historia Familiar. Esto permitió que los datos genealógicos estuvieran disponibles en discos láser (Ludlow, 645).

Los templos también se vieron afectados por la tecnología. Se logro presentar las instrucciones del templo más eficaz y eficientemente por medio de la tecnología cinemática. Porque se podía utilizar solo una sala para toda la presentación, en vez de las series de cuatro salas que se necesitaban antes, los templos podían ser más pequeños, y más baratos en su construcción. Esto hizo que más miembros por todo el mundo tuvieran un templo más cerca de ellos. “La nueva tecnología hace posible que se haga la presentación de las ordenanzas en varios idiomas simultáneamente, si es necesario” (Ibíd.).

La Iglesia ha usado la televisión en la comunicación y en la publicidad. Ambas funciones han tenido un efecto dramático en la opinión pública. En 1949, las Conferencias Generales de la Iglesia fueron transmitidas por la televisión. Para mediados de los 1960s, una o más sesiones de cada conferencia estaban siendo transmitidas a nivel nacional en los Estados Unidos. Un sistema de comunicación por satélite se desarrollo en los 1980s que “comunicó a los centros de estaca por todo el mundo para que los Santos de los Últimos Días pudieran ver las conferencias y otros programas de la Iglesia” (Ibíd.).

La Obra Misional

“Para 1990 más de dos tercios del crecimiento anual de la Iglesia venía de los bautismos de conversos. Aproximadamente 30,000 de más de 40,000 de misioneros de tiempo completo eran jóvenes de edades entre diecinueve y veintiún años. Mujeres solteras mayores de veintiún años y parejas que habían llegado a la edad de jubilación componían el resto de la fuerza misional.” (Ludlow 645).

Después de analizar y experimentar con técnicas proselitistas, se formó un plan sistemático de charlas en los 1950s. El refinamiento y la modificación resultó en un plan en 1990 que enfocaba menos en la memorización de parte del misionero y se enfocaba más en su habilidad de depender en el Espíritu Santo en la presentación de material preparado (Ibíd.).

La preparación misional, incluyendo la instrucción del idioma se hizo más completa. “En 1963 una Misión de Capacitación de Idiomas, después conocida como el Centro de Capacitación Misional, se estableció cerca de la Universidad Brigham Young, y cinco años después se comenzó un programa similar cerca de la Universidad de la Iglesia de Hawai. Para 1990, los misioneros estaban recibiendo capacitación intensiva del lenguaje y de la obra misional en catorce centros de capacitación misional, aun que 75 por ciento de los misioneros pasaban por el Centro de Capacitación de Provo” (Ibíd.).

Mejoras al programa misionero incluyeron el participar de más servicio cristiano y actividades no proselitistas. “En 1971, por ejemplo, ‘misioneros de salud’ comenzaron a enseñar los básico de la nutrición, saneamiento, la prevención de enfermedades, especialmente en países en desarrollo. Para 1990 era requisito que todos los misioneros de la Iglesia participaran en por lo menos dos horas a la semana en servicio a la comunidad, a parte de sus actividad proselitistas.” Además, la Iglesia a menudo asignó a los matrimonios misioneros a servicio no proselitista de la Iglesia, “incluyendo trabajo de salud y bienestar, la capacitación de líderes, ayudar en centros de visitantes y hacer otras actividades de asuntos públicos, asistir en los centros de historia familiar de la Iglesia, misiones de servicio del templo, y misiones educativas” (Ibíd.).

Cambios Administrativos

Debido al rápido crecimiento internacional, en los primeros años de los 1970s, se consolidaron las responsabilidades administrativas en la cede de la Iglesia. Agencias que antes habían estado separadas se consolidaron en departamentos grandes. Por ejemplo, “los programas de Bienestar, Servicios Sociales y programas de salud se consolidaron al Departamento de Servicios de Bienestar.” Un nuevo edificio de veintiocho pisos para las oficinas de la Iglesia en la Ciudad del Lago Salado ayudaron a traer todas las unidades administrativas de la Iglesia. En 1970, las organizaciones del Sacerdocio Aaronico y el programa de Mejoramiento Mutuo de los Hombres Jóvenes se unieron. En 1971 el programa de publicaciones de la Iglesia se consolidó. “Las revistas en otros idiomas que no fueran Ingles, se unieron en 1967 con el contenido estandarizados excepto en asuntos locales (Ludlow, 643).


Asuntos Públicos y Temas Sociales

Aun que no muy frecuente, los líderes de la Iglesia ocasionalmente declaran posición oficial en asuntos de moral. El crecimiento de la pornografía ha sido lamentado, también se ha lamentado “la práctica extensa de anticonceptivos, del aborto, y la declinación general de un estándar moral, incluyendo el incremento de divorcios y el incremento de la prominencia de la homosexualidad. En 1968 la Iglesia se involucró directamente con el proceso político al oponerse abiertamente al licor por bebida. Otras declaraciones también se han hecho a favor de cerrar comercios el domingo y en contra de las loterías estatales (Ludlow, 645)

En los 1960s, durante el conflicto de los derechos civiles, la Primera Presidencia “abiertamente pidió ‘igualdad civil completa para todos los hijos de Dios’ y específicamente instó a los Santos de los Últimos Días a esforzarse por lograr los derechos civiles de los negros.” En los 1970s, cuando la controversia de los derechos de la mujer iba escalando, los líderes de la Iglesia hicieron pública su opinión de apoyar los derechos de la mujer, pero al mismo tiempo se opusieron a la Enmienda de los Derechos Equitativos, como algo que se oponía a la familia. Los líderes de la Iglesia estaban “muy preocupados para la moralidad de la carrera de las armas y se opusieron oficialmente a ella en 1980 y otra vez en 1981” (Ludlow, 646)

Desde mediados del siglo XX, la mayoría de los miembros han vivido en lugares urbanos. El estilo de vida agitado de las ciudades grandes “creo tensiones emocionales nuevas, y un sin fin de atracciones y tentaciones que jalaban a los miembros de las familias en direcciones opuestas.” Como respuesta a las necesidades de los miembros de la Iglesia, una serie de programas sociales se establecieron. Un programa de la Iglesia que “operaba con una agencia de adopciones y proveía hogares para niños necesitados” se expandió. Los Servicios de Colocación de Estudiantes Indígenas, que comenzó en los 1950s, ahora daban oportunidades a miles de niños de los Indígenas Americanos, la oportunidad de asistir a una buena escuela mientras vivían en con una buena familia Santos de los Últimos Días. Las familias que lo necesitaban tenían acceso a consejeros juveniles. Estos tres programas se combinaron en 1969 para formar el Departamento de Servicios Sociales de la Iglesia. Campamentos de un día para los jóvenes, programas para los miembros en las cárceles, y asesoramiento para los adictos al alcohol y las drogas también fueron formados por esta organización.

En los 1970s la Iglesia comenzó a reconocer las necesidades especiales de hombres y mujeres solteros. “Sin importar si eran divorciados, viudos, o simplemente personas que nunca se casaron, sus necesidades sociales y espirituales no siempre se satisfacían por medio de las actividades tradicionales de la Iglesia, que se dirigían a las parejas y a las familias.” Estos nuevos programas permitieron que participaran en bailes u otras actividades culturales, y también les proveían más oportunidades de “conocer a otros miembros de su edad que compartían intereses comunes.” (Ibíd.).

Regreso a los Fundamentos Básicos

En los 1980s, se llamo a los miembros de la Iglesia Mormona a regresar a los valores tradicionales. En particular, se les exhortó a estudiar el Libro de Mormón como una manera de fortalecer su fe en Jesucristo y recibir guía en sus pruebas (Ludlow, 646).

En 1972 se estableció un programa sistemático del estudio de la doctrina del evangelio para la Escuela Dominical. Los únicos libros que se estudiarían serían: la Biblia, el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios, y la Perla de Gran Precio. Se estudiarían en una rotación de ochos (después cuatro) años. Poco tiempo después, todo el currículo de la Iglesia estaba atado a las escrituras (Ibíd.).

En su esfuerzo de “regresar a las bases,” el horario de las reuniones del domingo se consolidó en un bloque de tres horas los domingos, “remplazando el horario tradicional que consistía de las reuniones del sacerdocio y la escuela dominical en la mañana, la reunión sacramental por la tarde o temprano en la noche, y las reuniones auxiliares durante la semana.” Esto fue un resultado del objetivo de la Iglesia de permitir que las familias “estudiaran las escrituras y participaran en actividades dominicales adecuadas juntas.” El nuevo horario de reuniones también dio alivio a los desafíos de transporte de muchos miembros. (Ibíd.).

Como resultado de estos cambios, en 1990, la Iglesia estaba más preparada que nunca para “acomodar nacionalidades y culturas.” Los líderes continuamente se enfocaban en las doctrinas tradicionales. Los discursos de la Conferencia General animaban el amor, el servicio, el hogar, la familia, y la adoración al Salvador (Ensign [May 1990]:6-8). El esforzarse por estos valores es una parte significante de lo que significa ser mormón.


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