Creencias Mormonas: Obras
De MormonWiki
La doctrina de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en ocasiones erróneamente llamada la Iglesia Mormona, es que somos juzgados por nuestras creencias, intenciones, fe, pensamientos y obras. La importancia de las obras está bien establecida en la Biblia. De hecho, si uno fuera a eliminar todas las partes de la Biblia que trata sobre las obras, el libro sagrado sería, sin duda, muy pequeño. Los Diez Mandamientos son la base de la ética y las creencias judeocristianas y están orientadas a las obras. La doctrina mormona sigue la admonición de Santiago, que la fe sin obras es muerta. Sin embargo, la doctrina mormona también sostiene que somos salvos por la gracia, y que ninguna cantidad de buenas obras puede salvarnos.
Por tanto, mis amados hermanos, reconciliaos con la voluntad de Dios, y no con la voluntad del diablo y la carne; y recordad, después de haberos reconciliado con Dios, que tan sólo en la gracia de Dios, y por ella, sois salvos (Libro de Mormón, 2 Nefi 10:24).
Reconciliarnos con la voluntad de Dios demanda totalmente el arrepentimiento, ya que todos somos pecadores. El arrepentimiento es nuestra obra más importante, junto con el ejercicio de la caridad, definida como el amor puro de Cristo. Las obras también comprenden guardar los mandamientos de Cristo. Si ignoramos Sus mandamientos, no importa cuán fuerte es nuestra fe en Él.
- Y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán bendecidas en tu descendencia, por cuanto oyó Abraham mi voz y guardó mi encargo, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes (Génesis 26:4-5).
- Si me amáis, guardad mis mandamientos (Juan 14:15).
El Señor nos ha dicho que nos juzgará por nuestras obras. También, nuestras obras son la manifestación de nuestra fe. Esto también es doctrina mormona.
- Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del sustento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, abrigaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿de qué aprovechará? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras (Santiago 2:14-18).
- Os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén (Hebreos 13:21).
- Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra (Tito 1:16).
- La obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la descubrirá, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno, sea cual sea, el fuego la pondrá a prueba (1 Corintios 3:13).
- Y castigaré de muerte a sus hijos; y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriño la mente y el corazón; y daré a cada uno de vosotros según sus propias obras (Apocalipsis 2:23).
- Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante de Dios; y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, “según sus obras”…
- Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el infierno entregaron los muertos que había en ellos; y “cada uno fue juzgado según sus obras” (Apocalipsis 20:12, 13).
- Y si invocáis como Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación (1 Pedro 1:17).
La revelación moderna apoya estas ideas:
- Porque serán juzgados de acuerdo con sus obras, y cada hombre recibirá, conforme a sus propias obras, su dominio correspondiente en las mansiones que están preparadas (Doctrina y Convenios 76:111).
- Y los que la reciban con fe, y obren con rectitud, recibirán una corona de vida eterna (D. y C. 20:14).
- Y por sus deseos y sus obras los conoceréis (D. y C. 18:38).
- Ve, pues, y haz las obras de Abraham; entra en mi ley, y serás salvo (D. y C. 132:32).
- He aquí, ésta es tu obra: Guardar mis mandamientos, sí, con toda tu alma, mente y fuerza (D. y C. 11:20).
- Porque se ha encendido la indignación del Señor en contra de sus abominaciones y todas sus obras inicuas (D. y C. 97:24).
- Pues yo, el Señor, juzgaré a todos los hombres según sus obras, según el deseo de sus corazones (D. y C. 137:9).
- Porque en lugar de bendiciones, vosotros, por vuestras propias obras, traéis maldiciones, ira, indignación y juicios sobre vuestra propia cabeza, a causa de vuestras insensateces y todas vuestras abominaciones que cometéis ante mí, dice el Señor (D. y C. 124:48).
- Porque yo, el Señor, no puedo considerar el pecado con el más mínimo grado de tolerancia. No obstante, el que se arrepienta y cumpla los mandamientos del Señor será perdonado; y al que no se arrepienta, le será quitada aun la luz que haya recibido; porque mi Espíritu no luchará siempre con el hombre, dice el Señor de los Ejércitos (D. y C. 1:31-33).
- Y los rebeldes serán traspasados de mucho pesar; porque se pregonarán sus iniquidades desde los techos de las casas, y sus hechos secretos serán revelados… sí, en verdad, sellarlos para el día en que la ira de Dios sea derramada sin medida sobre los malvados; para el día en que el Señor venga a recompensar a cada hombre según sus cobras, y medir a cada cual con la medida con que haya medido a su prójimo (D. y C. 1:3; 9, 10).
