Creencias mormonas
De MormonWiki
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es el re-establecimiento, o restauración, de La antigua iglesia de Cristo, con la misma organización y doctrina como Él la estableció durante Su ministerio sobre la tierra. Muchas sectas del cristianismo no creen que Cristo organizara la iglesia antigua, sino que ésta fue organizada por los apóstoles después de la muerte de Cristo. Los mormones testifican que Cristo sí organizó Su iglesia sobre la tierra, y después de Su resurección, visitó las ramas de Israel en América y luego a las Diez tribus perdidas, donde Él también organizó Su iglesia siguiendo el mismo patrón con doce apóstoles que tenían autoridad para actuar en Su nombre, y eran dirigidos por revelación directa.
La casa del Señor es una casa de orden. Él establece Su autoridad y escoge a Su pueblo. En tiempos antiguos Él hablaba a través de los profetas con el fin de preparar a Sus hijos para la venida del Mesías Jesucristo. La creencia mormona es que todos los profetas empezando con Adán testificaron que Jesús sería el Mesías. Todo en la Ley de Moisés, por lo tanto, simboliza al Salvador.
Esta escritura de La Perla de Gran Precio muestra cómo el Señor enseñó a Adán:
- Y Adán y Eva, su esposa, invocaron el nombre del Señor, y oyeron la voz del Señor que les hablaba en dirección del Jardín de Edén, y no lo vieron, porque se encontraban excluidos de su presencia. Y les dio mandamientos de que adorasen al Señor su Dios y ofreciesen las primicias de sus rebaños como ofrenda al Señor. Y Adán fue obediente a los mandamientos del Señor.
- Y después de muchos días, un ángel del Señor se apareció a Adán y le dijo: ¿Por qué ofreces sacrificios al Señor? Y Adán le contestó: No sé, sino que el Señor me lo mandó. Entonces el ángel le habló, diciendo: Esto es una semejanza del sacrificio del Unigénito del Padre, el cual es lleno de gracia y de verdad. Por consiguiente, harás todo cuanto hicieres en el nombre del Hijo, y te arrepentirás e invocarás a Dios en el nombre del Hijo para siempre jamás. (Moisés 5:4-8).
Y la siguiente escritura acerca de la Ley de Moisés del Libro de Mormón:
- Sí, y observaban la ley de Moisés; porque era necesario que la observaran todavía, pues no se había cumplido enteramente. Mas a pesar de la ley de Moisés, esperaban anhelosamente la venida de Cristo, considerando la ley mosaica como un símbolo de su venida y creyendo que debían guardar aquellas prácticas exteriores hasta que él les fuese revelado. (Alma 25:15).
Así, las creencias mormonas se centran en el conocimiento de que el plan del Señor para nosotros fue modelado antes de que se creara esta tierra, y que el evangelio verdadero ha sido dado por revelación a los profetas desde Adán. Todos ellos comprendieron y testificaron del plan completo, el cual se centra en la Expiación de Jesucristo.
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Los Credos del cristianismo son las creaciones del hombre, no de Dios
La creencia mormona rechaza la idea de una trinidad en la cual Dios es un espíritu, Cristo y el Espíritu Santo son aspectos de ese Dios. La revelación moderna y la escritura revelada esclarecen y sostienen la Biblia cuando identifica a Dios el Padre como un ser separado y el Padre de Jesucristo, a Quien Él oró mientras estaba en la cruz, y al Espíritu Santo como un personaje de espíritu. Para que la creencia trinitaria fuera verdad, el Cristo resucitado tendría que renunciar a Su cuerpo y reunirse con Dios el espíritu. La creencia mormona sostiene que la resurección a un cuerpo perfecto, inmortal e incorruptible es la forma universal ideal para nosotros, y que Cristo retuvo Su cuerpo resucitado y gobierna desde los cielos como un hombre resucitado, la misma forma que también goza Dios el Padre.
La vida es eterna
La creencia mormona sostiene que la vida es eternal, así como nosotros lo somos. Nosotros vivimos antes de venir a esta existencia mortal en un ambiente espiritual, y Dios es el Padre de nuestros espíritus. Literalmente, somos hijos de Dios. El plan de Dios es hacernos como Él. Tenemos una eternidad para hacer esto. Los amigos de otras creencias se fastidian cuando los mormones decimos que podemos llegar a ser como Dios, pero tenemos millones de años en los cuales hacerlo, y la eternidad está para nuestro progreso y aprendizaje. Cristo ha disco que los justos serán “co-herederos” con Él. Él espera que los justos compartan Sus atributos, conocimiento y poder sagrados.
Las familias son eternas
Una razón por la que estamos sobre esta tierra es para formar relaciones, especialmente en familias. Mediante una vida recta y convenios eternos realizados en templos sagrados, las familias pueden ser unidades eternas, y el matrimonio puede durar eternamente. El concepto de familias eternas se relaciona a la gloria celestial más alta. No es de extrañar que la Iglesia SUD está comprometida con Dios para sostener y apoyar la unidad familiar tradicional, para el beneficio de la sociedad y los hijos de Dios sobre la tierra y en los cielos.
Dios nunca ha dejado de hablar a Sus hijos
La revelación de Dios a Sus hijos sobre la tierra empezó en el Jardín de Edén y nunca ha cesado. Si la revelación continúa, entonces los hombres de Dios que escriben las revelaciones que ellos han recibido están escribiendo Escrituras. Aunque la Iglesia Mormona tiene mucha escritura, la que incluye el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios, y La Perla de Gran Precio, aún hay más por revelar y mucho de lo que ya se ha escrito y que está actualmente perdido y que se hallará, inclusive escrituras producidas por las Diez tribus perdidas, que se ha predicho que volverán. Como un ejemplo, las escrituras mormonas revelan que José (quien fue vendido en Egipto) escribió escritura, como lo hizo Juan el Bautista — escritos valiosos que no están en nuestras manos actualmente. También, parte del Libro de Mormón estaba sellado y fue retenido por el Señor de José Smith, (Joseph Smith) porque la tierra no está lista para recibirla. La Santa Biblia se refiere a muchos profetas y escrituras que se han perdido y pueden ser hallados.
Los profetas que empezaron en esta dispensación final de tiempo antes de la Segunda Venida de Jesucristo han esclarecido muchas doctrinas para nosotros en nuestros días. Pablo, por ejemplo, mencionó el Bautismo por los Muertos, y los profetas modernos han esclarecido esa doctrina. Cristo dijo que parte de Su misión era liberar a los cautivos de la prisión. Una visión del profeta mormón Joseph F. Smith nos ha enseñado acerca de la visita de Cristo al Mundo de los Espíritus durante los tres días que Él permaneció en la tumba. Elías tenía el poder de sellar los cielos y sellar ordenanzas en la tierra. Su regreso como un mensajero celestial en tiempos modernos ha sido anticipado por los judíos por cientos de años. Su regreso ha ocurrido, y él ha conferido el poder sellador a los profetas modernos.
¿Las creencias mormonas minimizan el personaje de Dios? No, al contrario, lo amplían. Dios tiene un plan eterno para nosotros, y nosotros somos seres eternos que progresan eternamente. Dios no solo tiene el poder de hacernos como Él, si estamos dispuestos, sino también nos da revelación y crear escritura. Como Él ha dicho:
- ... muchos de los gentiles dirán: ¡Una Biblia! ¡Una Biblia! ¡Tenemos una Biblia, y no puede haber más Biblia!.... ¿No sabéis que hay más de una nación? ¿No sabéis que yo, el Señor vuestro Dios, he creado a todos los hombres, y que me acuerdo de los que viven en las islas del mar; y que gobierno arriba en los cielos y abajo en la tierra; y manifiesto mi palabra a los hijos de los hombres, sí, sobre todas las naciones de la tierra?
- ¿Por qué murmuráis por tener que recibir más de mi palabra? ¿No sabéis que el testimonio de dos naciones os es un testigo de que yo soy Dios, que me acuerdo tanto de una nación como de otra? Por tanto, hablo las mismas palabras, así a una como a otra nación. Y cuando las dos naciones se junten, el testimonio de las dos se juntará también.
- Y hago esto para mostrar a muchos que soy el mismo ayer, hoy y para siempre; y que declaro mis palabras según mi voluntad. Y no supongáis que porque hablé una palabra, no puedo hablar otra; porque aún no está terminada mi obra; ni se acabará hasta el fin del hombre; ni desde entonces para siempre jamás. (2 Nefi 29:3, 7-9).

