Creencias mormonas:Trabajo
De MormonWiki
El “trabajo” es una idea central en las creencias de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o los mormones. El propósito de vida de los Santos de los Últimos Días no sólo es alcanzar la vida eterna, sino que también edificar el reino de Dios en la tierra en preparación para la Segunda Venida de Jesucristo de Cristo. Ya que la Iglesia Mormona tiene un clero laico, todos los miembros activos tienen trabajo que hacer en sus propios barrios y estacas. Los Santos de los Últimos Días también tienen trabajo que hacer en sus comunidades, sus familias y en el mundo. Es la obra del Señor.
- Sé, sin duda, mis hermanos y hermanas, que Dios vive. Les testifico que ésta es Su obra. También testifico que nuestro Salvador Jesucristo está a la cabeza de esta Iglesia que lleva Su nombre. Sé que la experiencia más dulce de esta vida es sentir Sus impresiones mientras nos dirige en el adelanto de Su obra. Sentí esas impresiones cuando era un joven obispo, guiándome a los hogares donde había necesidad espiritual, o quizás temporal. Volví a sentirlas como presidente de misión en Toronto, Canadá, al trabajar con maravillosos misioneros que eran un testimonio viviente al mundo de que esta obra es divina y de que nos guía un profeta. Las he sentido a lo largo de mi servicio en los Doce y en la Primera Presidencia, y ahora como Presidente de la Iglesia. Testifico que cada uno de nosotros puede sentir la inspiración del Señor si vive dignamente y se esfuerza por servirle. [1]
La misión tripartita de la Iglesia
La “misión tripartita de la Iglesia” es perfeccionar al Santos, predicar el evangelio y redimir a los muertos. Los tres aspectos de la misión de la Iglesia requieren mucho trabajo de parte de los Santos de los Últimos Días. Perfeccionar a los Santos requiere diligencia en el hogar y en el servicio de la Iglesia, además del dedicado trabajo de maestros orientadores y maestras visitantes. Predicar el evangelio requiere el dedicado esfuerzo de los misioneros llamados a tiempo completo, así como las vidas ejemplares de los Santos. Redimir a los muertos requiere trabajo de historia familiar y la obra del templo.
- Perfeccionar a los Santos— “Creo que he estado en la mayoría de los lugares donde la Iglesia está organizada. He encontrado personas maravillosas en todos lados. Son Santos de los Últimos Días en el más verdadero sentido de la palabra. Ellos buscan vivir los mandamientos… Esta obra posee una vitalidad a tal grado que nunca antes se había evidenciado” [2]
- Predicar el evangelio— “Nos hemos extendido por todo el mundo, dondequiera se nos permita ir. Hemos enseñado el Evangelio según se ha revelado en ésta, la dispensación del cumplimento de los tiempos. Actualmente vamos a regiones de las que nunca se había oído en 1947. Nuestra obra misional se ha extendido de manera milagrosa”. [3]
- En la actualidad tenemos aproximadamente sesenta mil misioneros. Para julio, habrá 333 misiones. Estamos tratando de cumplir el mandato del Señor cuando dijo: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (Mateo 28:19). [4]
- Redimir a los muertos— “Nuestra obra de historia familiar sigue adelante con ímpetu cada vez mayor. En todas partes las personas sienten un vivo interés por conocer sus raíces. Con el transcurso de los años, todo esto llevará al cumplimiento del gran propósito para el cual se lleva a cabo esta obra. El corazón de los hijos se está volviendo a los padres, para que los propósitos del Señor se puedan cumplir”.[5]
Mientras tanto la Iglesia nunca permanece inmóvil, sino que trabaja para aumentar el reino de Dios:
- Somos capaces de llevar el evangelio a muchas naciones en la tierra y bendecir las vidas de las personas donde quiera que éste va.
- Vamos bien en nuestra labor de aumentar las oportunidades educativas para los jóvenes. Hemos anunciado que el College Ricks será una escuela de cuatro años que se conocerá como BYU-Idaho.
- Estamos construyendo nuevos edificios a una escala que nunca antes habíamos soñado. Debemos hacerlo si vamos a dar cabida al crecimiento de la Iglesia.
- El programa de bienestar sigue adelante. Estamos particularmente agradecidos que hayamos podido extender ayuda humanitaria en un volumen sustancial en muchas partes de la tierra. Hemos distribuido alimentos, medicina, ropa, abrigo y otras necesidades para ayudar a aquellos que de pronto se han convertido en víctimas de catástrofes.
- Uno de los indicadores del crecimiento y de la vitalidad de la Iglesia es la construcción de templos....pudimos alcanzar nuestra meta de 100 templos en funcionamiento al final del año 2000; de hecho, la sobrepasamos….el otro día vi una lista de los templos que están en operación o que hemos inaugurado, 121 de ellos. Me sorprendí por lo extensa de la lista y por la increíble diversidad de áreas en las que están localizadas. Es magnifico, pero no estamos satisfechos. Seguiremos trabajando para traer templos a la gente, haciendo más conveniente para los Santos de los Últimos Días en todas partes recibir las bendiciones que solo pueden se recibir en estos hogares sagrados. [6]
- … el sol nunca se pone sobre la obra del Señor al seguir influyendo para bien en la vida de los hombres en toda la tierra.
- Y éste es apenas el comienzo; sólo hemos empezado. Estamos entregados a una obra que tiene que ver con las almas de los hombres y las mujeres de todo lugar. Nuestra labor trasciende fronteras y con la ayuda del Señor habrá de continuar.
- La pequeña piedra que fue cortada del monte no con mano sigue rodando hasta llenar la tierra (véase Daniel 2:31-45; D. y C. 65:2).[7]
El principio del trabajo
Los Santos de los Últimos Días siempre han sido conocidos por su industriosidad. Los informes concernientes a la ciudad de Nauvoo comentaron sobre su orden, belleza y extraordinario crecimiento. Los mormones tuvieron que drenar el agua de pantanos, afrontar enfermedades y persecuciones para establecer la ciudad, que se convirtió en la más grande de Illinois en pocos años. Los Santos de los Últimos Días siguen honrando el principio del arduo trabajo y buscan inculcar una sólida ética laboral en sus hijos. El élder Jeffrey R. Holland dijo lo siguiente refiriéndose al Presidente Thomas S. Monson:
- También fue memorable el paternal ejemplo de duro trabajo. G. Spencer Monson era conocido por terminar todas las tareas que empezaba y por hacerlo bien. Fue gerente de una imprenta, y a una edad temprana, Tom empezó a aprender el negocio. La administración de la imprenta se convirtió en su carrera. Tras su graduación (con honores) en 1948 de la Universidad de Utah con un título en administración de empresas, se convirtió en un ejecutivo de publicidad del periódico Noticias Deseret propiedad de la Iglesia. (Un firme creyente en el aprendizaje permanente, más tarde obtendría un título de maestría en administración de empresas – ¡mientras servía en el Quórum de los Doce!) Trabajó en el periódico y en la industria de la impresión durante 11 años, hasta que fue llamado en 1959 para presidir la Misión de Canadá. Después de su servicio como presidente de misión, regresó a una posición como gerente general de la empresa del periódico Deseret Press. Durante su carrera le dio exactamente el mismo cuidado y atención a sus tareas de impresión que había visto a su padre demostrar años antes. [8]
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