Dar un testimonio

De MormonWiki

El dar un testimonio se refiere al acto de compartir un testimonio, el cual consiste de creencias y convicciones con relación a la verdad del Evangelio. Un término sinónimo que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días a menudo emplea es “testificar”. Como este término sugiere, dar un testimonio consiste en ser un testigo de la verdad. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha establecido una reunión sacramental cada mes en la que no se pronuncia ningún sermón o discurso. Más bien, los miembros pueden elegir subir al púlpito y dar un testimonio bajo la inspiración del Espíritu y de su experiencia personal, de que Dios vive y que Jesús es Cristo. Los miembros también dan testimonio de la veracidad del evangelio, como ha sido restaurado a través de los profetas en estos últimos días.

Contenido

La importancia de dar un testimonio

El Evangelio es compartido, generalmente, por los testimonios. Es más frecuente que gracias a los testimonios, a veces en las reuniones de la Iglesia y a veces en ambientes más íntimos, las personas puedan sentir el Espíritu.

Boyd K. Packer afirmó que “un testimonio se encuentra cuando se expresa”. Esta es la confirmación de una simple verdad dada por Pablo en 1Corintios12:3 “nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo”.

El élder James E. Faust, cuando era Segundo Consejero en la Primera Presidencia, contó la historia de conversión de su abuelo:

Mi bisabuelo Henry Jacob Faust nació en un pequeño pueblo llamado Heddesheim en Rheinland, Prusia. La familia viajó a los Estados Unidos, y el abuelo Faust pasó por Lago Salado cuando se dirigía al oeste en busca de su fortuna en los campos auríferos de California. Mientras iba hacia el sur a través de Utah, se detuvo en un pozo en una pequeña ciudad llamada Fillmore. Allí conoció a una joven llamada Elsie Ann Akerley. El abuelo no era miembro de nuestra Iglesia. Esta joven que conoció sí lo era. Ella había cruzado las llanuras con los pioneros. Pronto se enamoraron. El abuelo se fue a California y se quedó allí sólo el tiempo suficiente como para conseguir el oro para una boda y, a continuación, regresó a Fillmore, donde se casaron.
Mi bisabuelo no se convirtió a la Iglesia por obra de los misioneros. Creo que se convirtió principalmente gracias al testimonio de esta joven que conoció cerca del pozo en Fillmore. Después, el bisabuelo fue nombrado por el Presidente Brigham Young como primer obispo de Corinne, Utah. En ese momento el bisabuelo estaba ayudando a llevar el ferrocarril a Utah. Estoy muy agradecido con mi bisabuela Elsie Ann Akerley, quien dio su testimonio a este extraño hombre, Henry Jacob Faust de Alemania, y ayudó a convertirlo a la Iglesia.

El “Graciasmonio”

Decir que uno está feliz o agradecido o que ama a otro no es dar un testimonio. M.Russell Ballard afirmó:

La experiencia que he tenido por toda la Iglesia me lleva a preocuparme de que demasiados testimonios de nuestros miembros se basan en decir “Estoy agradecido” y “Amo a”, y que muy pocos son capaces de decir con humilde pero sincera claridad: “Yo sé”. Como resultado de ello, nuestras reuniones a veces carecen del fundamento espiritual rico en testimonio que conmueve el alma y que surte un impacto significativo y positivo en la vida de las personas que los escuchen.
~M. Russell Ballard, “Testimonio puro”, Liahona, Nov. 2004, 40-43

Como esto sugiere, un signo del dar testimonio consiste en el uso de las palabras “Yo sé”, “Yo creo”, “Yo testifico” o alguna frase equivalente.

El testimonio del ejemplo

El élder Faust explicó que los Santos dan testimonio de que Jesús es el Cristo a través de su ejemplo:

Me he dado cuenta de que también podemos dar nuestros testimonios con nuestras vidas. Durante la Segunda Guerra Mundial, yo estaba en un campamento militar en Pensilvania. Vivíamos en un pequeño barrio en el que también vivía nuestro patriarca de estaca. Su nombre era William G. Stoops. El hermano Stoops trabajaba en una tienda de máquinas en la pequeña ciudad de Waynesboro, Pensilvania
Todos lo llamaban “Papi”. Era amable, maravilloso, un miembro ejemplar de la Iglesia. Todos los que lo conocían lo honraban y admiraban. Una vez un no miembro que trabajaba junto a él dijo esto: “No sé mucho de la Iglesia Mormona. Nunca me he reunido con los misioneros, y nunca he estudiado la doctrina. Nunca he estado en uno de sus servicios, pero conozco a Papi Stoops, y si la Iglesia produce hombres como Papi Stoops, debe tener mucho bien en ella”. No nos damos cuenta del poder de nuestro propio ejemplo, ya sea para bien o para mal.

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