David B. Haight

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Elder David B. Haight sirvió como un miembro del Quórum de los Doce Apóstoles desde su llamamiento en 1976 hasta su muerte en el 2004.

David B. Haight, antiguo Apóstol mormón

David B. Haight nació el 2 de Septiembre de 1906 en Oakley, Idaho. Su padre murió cuando él tenía nueve años de edad, y él fue criado principalmente por su madre y hermanos y hermanas mayores.

Después de graduarse de la escuela secundaria en Idaho, Elder Haight fue a Universidad Utah State y estudió Administración de Empresas. Luego trabajó como gerente de personal en la ciudad de Lago Salado. Fue ahí donde conoció a Ruby Olson. La noche que David B. Haight le pidió que salieran juntos, ella ya tenía otra cita a las 8:00. Elder Haight, de todas maneras, se rehusó a darse por vencido tan fácilmente y le preguntó si podían salir a las 6:00. David y Ruby se casaron el 4 de Septiembre de 1930. Ellos partieron el siguiente día para California donde Elder Haight había aceptado un trabajo.

Durante los siguientes años, los Haight habían sido bendecidos con la llegada de dos niños, Bruce y Robert, y una niña, Karen. Cuando los Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial Elder Haight sintió que era su deber servir. Él se unió a la Naval de los EEUU y jugó un rol muy importante en la organización del movimiento de provisiones para el Pacífico. La guerra fue un punto definitivo en la vida de David B. Haight. Un momento significativo vino una noche cuando él tuvo que volar a Hawai. Su familia lo acompañó hasta el muelle. Él estuvo despierto casi toda la noche pensando acerca de su vida y llegó a la conclusión de que todo lo que él más valoraba lo había dejado en ese muelle. Elder Haight también empezó a sentir que su cometido de servir en la iglesia no había sido como debería ser. Esa noche le prometió al Señor que si Él le preservaba la vida durante la guerra, él aceptaría cualquier cosa que el Señor lo llamara a hacer y haría todo lo que le fuera requerido. Elder Haight vivió para ver el fin de la Segunda Guerra Mundial y pasó el resto de su vida guardando su promesa al Señor.

Después de la Guerra, el élder Haight recibió una importante asignación de negocios por lo cual él se mudó con su familia a Chicago. La familia Haight se mudó luego de regreso a Palo Alto, California, donde el élder Haight llegó a ser el propietario de un grupo de tiendas al menudeo y luego alcalde de la ciudad. Como alcalde, élder Haight mostró mucho sentido común. Su visión, de mirar diez y aún veinte años más adelante, juntamente con su integridad y credibilidad, ayudaron al Alcalde Haight a hacer mucho para desarrollar y suplir las necesidades de Palo Alto. El Alcalde Haight también ganó muchos amigos debido a su calidez y amabilidad. Las personas llegaron a comprender y respetar las normas por las cuales él regía su vida.

Durante este mismo tiempo, David B. Haight también sirvió como el Presidente de la Estaca Palo Alto por 12 años. En 1963, él aceptó el llamamiento para servir como presidente de misión en Escocia. Después de su misión, él sirvió como representante regional. En abril de 1970, el élder Haight fue llamado a ser un Asistente al Consejo de los Doce Apóstoles. El 8 de enero de 1976, él fue llamado como miembro del Quórum de los Doce Apóstoles. Cuando él recibió este llamamiento, dijo: “Mi gran preocupación es cumplir mi llamamiento total y completamente, con toda la capacidad que tengo. Sé que he sido bendecido mucho más allá de mi capacidad natural”.

El élder Haight sirvió fielmente como un apóstol hasta que falleció el 31 de julio de 2004, a la edad de 97 años. Él había sido el apóstol que vivió más tiempo. El élder Haight es recordado por su capacidad para capacitar a los líderes, su capacidad para edificar a aquellos alrededor suyo, y su inquebrantable devoción a su querida esposa, Ruby. David B. Haight fue el suegro de la Autoridad General SUD y multimillonario filántropo Jon Huntsman, hijo, y abuelo del gobernador de Utah, Jon Huntsman, hijo.

Citas del élder David B. Haight

  • "Los principios e ideales inmutables y centrados en Dios adoptados por nuestros Padres Fundadores no solo forman la base de la libertad sino que son los remaches que los mantienen unidos. Hay una vasta diferencia entre los principios que son inmutables y las preferencias donde existe una elección. No debería haber cuestionamientos acerca de nuestras normas, nuestras creencias –¡acerca de lo que somos!"
“Vida exitosa de los Principios del Evangelio,” Ensign-revista en inglés, noviembre de 1992
  • "La devastación que viene a las familias y seres queridos de aquellos convictos de crímenes tales como el robar, el fraude, la estafa, el abuso infantil, la transgresión sexual, u otros crímenes serios es inmensurable. Tantos pesares, dolores y aun hogares destrozados resultan de una falsa creencia de que las personas pueden establecer sus propias reglas y hacer lo que deseen mientras no sean sorprendidos haciéndolo. Las personas pueden engañar y aun quedar sin ser detectados o castigados, pero ellos no escaparán de los juicios de un Dios justo. Ningún hombre puede desobedecer la palabra de Dios y no sufrir por hacerlo. Ningún pecado, no importa cuán secreto sea, puede escapar de la retribución y el juicio que sigue a tal transgresión… ¿Realmente creemos ser honrados, verídicos, castos, benevolentes y virtuosos? De esta prueba puede depender la supervivencia de nuestra sociedad, nuestro gobierno constitucional y nuestra salvación eterna".
“Ética y Honestidad”, Ensign-revista en inglés, noviembre de 1987