Trinidad
De MormonWiki
Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones) creen, como lo hacen otros cristianos, en un Ser Supremo que gobierna el universo, quien es todo poderoso, omnisciente, y todo amor. Sin embargo, los mormones no creen que Él trabaje solo sino como el miembro que preside lo que ellos llaman la Deidad o Trinidad. El diccionario de la Biblia dice que Dios es “El Gobernador Supremo del universo y el Padre de la humanidad.
Aprendemos de las revelaciones que se han dado que existen tres personas separadas en la Trinidad. El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. De la revelación de los últimos días sabemos que el Padre y el Hijo tienen cuerpos tangibles de carne y hueso, y que el Espíritu Santo es un personaje de espíritu sin carne ni hueso. (Doctrina y Convenios 130:22-23)”. Los mormones creen que estos tres dioses—“separados en personalidad {pero}… unidos como uno en propósito, en plan, y en todos los atributos de perfección” (“Doctrina Mormona”, pág. 317) --- son la sociedad que rige el universo, con Dios el Eterno Padre que constituye el poder gobernante y controlador. El Apóstol SUD James E. Talmage lo expone de esta manera: “Estos individuos, que juntos constituyen el consejo presidente de los cielos” (Jesús el Cristo”, p.32). Esta creencia es distinta de la doctrina cristiana tradicional respecto a La Trinidad, la que generalmente sostiene que son tres personas pero uno en esencia. Todos los tres miembros de la Trinidad son eternos y divinos por igual, pero, de alguna manera desempeñan roles diferentes.
El mormonismo postula la mayoría de los mismos atributos a los miembros de la Trinidad que la cristiandad trinitaria postula a la Trinidad: omnipotencia, omnisciencia, omni-benevolencia, infinidad, inmutabilidad, inmortalidad, e inmanencia en el universo, pero no trascendencia de él. Sin embargo la significancia que se concede a cada uno de estos atributos difiere significativamente. Por ejemplo, los mormones creen que Dios, como “creador,” es realmente el “organizador” del universo ya que creen que toda la materia siempre ha existido y siempre existirá. En otras palabras, Dios no creó el mundo “ex nihilo”, de la nada. La omnipotencia de Dios no trasciende la lógica o las leyes básicas de la física, aunque la humanidad pueda no entender necesariamente esas leyes en toda su magnitud. Dios es quien “enmarca los cielos y la tierra, y todas las cosas que en ellos existe” (Doctrina y Convenios 20:17). Los mormones creen que el Padre Celestial dirigió a Jesucristo a formar la tierra en la que vivimos. En ese sentido, tanto el Padre Eterno y Cristo crearon el mundo, aunque se cree que Cristo es el que llevó a cabo los hechos reales.
José Smith señaló que el Nuevo Testamento constituía una prueba de la separación física de los miembros de la Trinidad. “Pedro y Santiago testifican que ellos vieron al Hijo del Hombre parado a la diestra de Dios. Cualquier persona que haya visto los cielos abiertos, sabe que existen tres personajes en los cielos que poseen las llaves de poder, y uno preside sobre todos” (“Historia Documentada de la Iglesia” 5:426). Joseph F. Smith explicaba como estos tres trabajan como uno. Él dice: “Esta unidad en los dichos y escritos de los profetas y apóstoles [eran] con el propósito de contrarrestar la idea errónea que estos tres puedan ser deidades distintas e independientes y rivales para nuestra adoración. El énfasis puesto sobre esta unidad en la Biblia ha conducido al error… de que existe un solo personaje, que se manifiesta a sí mismo en tres formas diferentes” ([[Improvement Era]], 4:228).
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Miembros de la Trinidad
Dios el Padre
Nuestro Padre Celestial, también llamado Elohim, se ubica en la posición de exaltado sobre todos los seres. Sin embargo, José Smith dice que “... él es un hombre exaltado, y se sienta en el trono allende los cielos!... si se le fuera a ver hoy, se le vería en la forma de hombre—como nosotros mismos en persona, imagen, y en toda forma como a un hombre; por cuanto Adán fue creado a semejanza, forma e imagen de Dios, y recibió instrucciones de El, y caminó, habló y conversó con El, tal como un hombre se comunica con otro” (“Historia documentada de la Iglesia”, pág.305). Brigham Young dijo a los mormones: “Si pudiéramos ver a nuestro Padre Celestial, deberíamos ver a un ser similar a nuestro padre terrenal, con esta diferencia, nuestro Padre en los cielos es exaltado y glorificado….Mientras estuvo en la carne, como nosotros lo estamos, el era como nosotros. Pero escrito está que el ahora se encuentra en un poder que se consume, que habita en un fuego eterno, y es por esta razón que el pecado no puede estar en donde el está” (“Journal of Discourses (Diario de Discursos)” 4:54). Los mormones creen que Dios es similar a su padre terrenal en apariencia, excepto que el tiene más luz, gloria, belleza, y poder. También creen que su cuerpo está formado por una materia más fina y más elevada que la carne humana común. El hecho de que Dios tenga un cuerpo resucitado de carne y hueso no disminuye Su gloria:
- Por consiguiente, ningún hombre puede contemplar todas mis obras sin ver toda mi gloria; y ningún hombre puede ver toda mi gloria y después permanecer en la carne sobre la tierra. (Moisés 1:5)
- Y sin sus ordenanzas y la autoridad del sacerdocio, el poder de la divinidad no se manifiesta a los hombres en la carne;
- Porque sin esto, ningún hombre puede ver la faz de Dios, sí, el Padre, y vivir. (Doctrina y Convenios 84:21,22).
“Creemos que Dios es una persona. Creemos absolutamente que estamos hechos a imagen de Dios. Creemos que Jesucristo fue verdaderamente el hijo de su Padre, así como yo soy el hijo de mi padre, y vosotros del suyo, y creemos que ellos son personajes” “(Heber J. Grant, “Deseret News Church Section” Sept. 3, 1938). Mientras que algunos amigos de otros credos ven a Dios como un espíritu que está distante y desconocido, los mormones no piensan en Él de esa manera en absoluto. Los mormones buscan entender los atributos de Dios y se esfuerzan por llegar a ser más como Él. Ellos creen que cuando lleguen, si lo logran, a ganar la vida eterna, ellos lo conocerán así como Él los conoce a ellos, habiendo sido perfeccionados por Su gracia.
- Los que moran en su presencia son la Iglesia del Primogénito; y ven como son vistos, y conocen como son conocidos, habiendo recibido de su plenitud y de su gracia. (Doctrina y Convenios 76:94).
Brigham Young lo dice de esta manera: “Si alguno de nosotros pudiera ver al Dios que estamos esforzándonos por servir--- si pudiéramos ver a nuestro Padre que mora en los cielos, aprenderíamos que estamos tan familiarizados con Él como lo estamos con nuestro padre terrenal; y el estaría tan familiarizado con nosotros en la expresión de su rostro que estaríamos listos a abrazarlo y enternecernos y caer rendidos por su cuello y besarlo, si tuviéramos el privilegio” (Journal of Discourses -Diario de Discursos- 8:30). Los mormones creen que al momento de nacer en la tierra, se interpone un velo del olvido entre el hombre y Dios; ellos olvidan su existencia pre-mortal en el reino celestial, con el fin en que ellos puedan ser evaluados aquí y aprendan a desarrollar fe.
Jesucristo
Los mormones reconocen solemnemente que Jesús de Nazaret, nacido de María y José en Belén, fue y es el Cristo, el por tanto tiempo esperado Mesías, y el Salvador de la Humanidad. Ellos lo proclaman literalmente como la cabeza de su Iglesia, el que dirige sus funciones a base de una constante revelación a sus profetas y apóstoles (también profetas) lo que El quiere. Los mormones creen que Jesús nació de una madre mortal y de un Padre inmortal. Ellos creen que Jesús obtuvo su cualidad mortal, capacidad de morir de su madre, y su cualidad divina de poder tomar su vida nuevamente de su Padre, Elohim. Ellos creen que el expió sus pecados, dándoles la oportunidad de hacer dos cosas: ser resucitados después de la muerte—es decir, recuperar sus cuerpos físicos perfectos; y calificar para vivir con Cristo y el Padre Celestial eternamente. Ellos creen que Jesús fue y es un Dios. También creen que su deuda con Él nunca podrá ser pagada, y que su única esperanza de salvación está en seguir sus mandamientos y sujetarse a su expiación por medio del arrepentimiento. Él es conocido como el Segundo Consolador.
El Espíritu Santo
Se conoce menos respecto al Espíritu Santo, también un Dios, pero los mormones saben que el no tiene cuerpo físico, solamente un cuerpo espiritual, y que el, como Dios el Eterno Padre y Jesucristo, es masculino. Se le conoce como El Consolador o el Primer Consolador, a quién Cristo prometió enviar a sus discípulos después de su muerte. El es un testador de Cristo, evidenciado por su apariencia (simbolizada por una paloma) en el bautismo de Cristo por Juan el Bautista. El también testifica al hombre moderno cuando escuchan las palabras de Cristo, y es la razón principal por la que la Iglesia mormona haya crecido tanto y tan rápidamente. José Smith enseñó que “Ningún hombre puede recibir el Espíritu Santo sin recibir revelaciones. El Espíritu Santo es un revelador. “Puesto que la Iglesia siempre ha estado construida por revelación, el Espíritu Santo es muy vigoroso y activo en eso hoy en día. Un profeta anterior, Gordon B. Hinckley, dijo que “El Espíritu Santo es un Testificador de la verdad, y que puede enseñar a los hombres cosas que no se pueden enseñar entre sí.” (Ensign”, Nov. 1986, p. 51). El Espíritu Santo testifica a aquellos que consideran unirse a la Iglesia que esta es , en verdad, la Iglesia de Cristo.
Aun cuando los mormones creen en tres miembros de la Trinidad, ellos aún ven esta creencia como la fe en un único Dios. Aunque la existencia de otros dioses o divinidades es reconocida por la Iglesia y sus miembros, este hecho es considerado casi irrelevante para la salvación: los otros dioses… a los que los Santos de los Últimos Días se refieren como seres exaltados—no tienen impacto en esta tierra, no son adorados por los miembros, no está definido su rol eterno. El Señor ha prometido revelar conocimiento eterno sobre la deidad a los justos al final de la tierra:
- Porque así dice el Señor Yo el Señor, soy misericordioso y benigno para con los que me temen, y me deleito en honrar a los que me sirven en rectitud y en verdad hasta el fin.
- Grande será su galardón y eterna será su gloria.
- Y a ellos les revelaré todos los misterios, sí, todos los misterios ocultos de mi reino desde los días antiguos, y por siglos futuros, les haré saber la buena disposición de mi voluntad tocante a todas las cosas pertenecientes a mi reino.
- Sí, aún las maravillas de la eternidad sabrán ellos, y las cosas venideras les enseñaré, sí, cosas de muchas generaciones.
- Y su sabiduría será grande, y su conocimiento llegará hasta el cielo; y ante ellos perecerá la sabiduría de los sabios y se desvanecerá el conocimiento del prudente.
- Porque por mi espíritu los iluminaré, y por mi poder les revelaré los secretos de mi voluntad; sí, cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han llegado siquiera al corazón del hombre. (Doctrina y Convenios 76:5-10)
- Una ocasión futura en la que nada se retendrá, sea que haya un Dios o muchos dioses, serán manifestados. (Doctrina y Convenios 121:28).