Depresión y Ansiedad

De MormonWiki

La Depresión es una enfermedad mental seria; no es algo que la persona inventa. Es más que sólo sentirse “bajado”, “desanimado”, o “triste” por algunos días. Es sentirse “desanimado”, “con profunda tristeza” y “desesperanza” por semanas seguidas.

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Trastornos Depresivos

Los desórdenes depresivos se muestran de diferentes maneras, así como es el caso de otras enfermedades, tal como la enfermedad cardiaca.

La depresión extrema se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren con la habilidad para trabajar, estudiar, dormir, comer, y disfrutar de las actividades que alguna vez fueron deleitables. Tal episodio de depresión puede ocurrir solamente una vez pero en la mayoría de los casos puede presentarse varias veces a lo largo de la vida.

La Distimia, involucra síntomas crónicos de largo plazo que no inhabilitan a la persona, pero la mantiene con un mal funcionamiento de su organismo o lejos de sentirse bien. Muchas personas que sufren de Distimia incluso experimentan episodios de depresión extrema en algún momento de sus vidas.

El Trastorno Bipolar, también llamada la enfermedad maniaco-depresiva. Esta enfermedad no es tan prevaleciente como los otros trastornos depresivos, el trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: fases de ánimo elevado (manía) y fases de ánimo bajo (depresión). Algunas veces los cambios de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales. Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, de varios o de todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca, la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente, y tener una gran cantidad de energía. El estado de manía afecta la forma de pensar, el juicio, y el comportamiento social de la persona en maneras que puede ocasionar serios problemas e incluso la vergüenza. Por ejemplo, las personas que sufren un episodio de manía se pueden sentir exaltados, lleno de grandes proyectos que van desde una mala toma de decisiones en los negocios hasta citas románticas. La manía, si se deja sin tratamiento, puede empeorar hasta convertirse en un estado psicótico.

Mitos y Conceptos Erróneos

Extraído del articulo escrito por Alexander B. Morrison, “Mitos y Enfermedades Mentales,” Liahona, Oct. 2005, págs. 31-35

Todas las enfermedades mentales son causadas por el pecado

En muchas ocasiones los pensamientos, las acciones y los sentimientos aberrantes son el resultado de las enfermedades mentales y no del pecado.Vienen por causa de la enfermedad no por transgresión. No son la manera en que El Señor castiga al pecador. Asumir que viene del pecado no es sólo extremadamente práctico sino también está en contra de las enseñanzas de la Iglesia.

Muchos fieles Santos de los Últimos Días que guardan los mandamientos y honran sus convenios experimentan dificultades relacionadas con las enfermedades mentales o se les requiere enfrentar el intenso dolor y sufrimiento que viene por convivir con miembros de su familia moralmente limpios pero mentalmente enfermos. Las cargas -que son muchas – Pueden soportarse solamente con amor, compresión, y aceptación.

Se debe culpar a alguien por la enfermedad mental

El atribuirle la culpa a una persona por las enfermedades mentales solo causa sufrimiento innecesario para todos los involucrados y absorbe tiempo y energía que podrían utilizarse mejor para incrementar el conocimiento de lo que realmente está pasando— adquirir una apreciación completa y un diagnóstico apropiado referente a la enfermedad, entender las causas, conseguir el medicamento apropiado y aprender las técnicas cognoscitivas y las técnicas de comportamiento las cuales son parte del proceso de recuperación. Como víctimas, los seres queridos, y todo el resto de nosotros debemos incrementar nuestro entendimiento, luego la paciencia, el perdón, y la empatía reemplazarán la negación, la ira, y el rechazo.

Todo lo que las personas con enfermedades mentales necesitan es una bendición del sacerdocio

Los líderes de la Iglesia son líderes epirituales y no profesionales de la salud mental. Muchos de ellos carecen del entrenamiento y las habilidades profesionales para manejar efectivamente las enfermedades mentales bien arraigadas y se les aconseja que en tales casos busquen la asistencia profesional competente para aquellas personas que lo necesiten y que están bajo su cargo. Recuerden que El Señor nos ha dado un conocimiento maravilloso y la tecnología para ayudarnos a sobrellevar problemas lamentables tales como las enfermedades mentales. Así como nosotros no vacilaríamos en consultar a un medico profesional acerca de algún problema medico como el cáncer, enfermedades cardiacas, o diabetes, de igual manera no deberíamos vacilar en obtener la asistencia medica y otros servicios de asistencia profesional para tratar las enfermedades mentales. Cuando ese tipo de asistencia se busca, tengan cuidado de asegurarse, en la medida que sea posible, que el profesional de la salud realice los procedimientos y las practicas que estén de acuerdo con los principios del evangelio.

Las personas con enfermedades mentales solo carecen de fuerza de voluntad

Hay algunas personas que erróneamente creen que las personas con alguna enfermedad mental sólo necesitan “cambiar repentinamente, mostrar un poco de carácter, y seguir adelante con su vida”. Aquellas personas que piensan de esta manera muestran una penosa carencia de conocimiento y compasión. El hecho es que las personas que sufren de enfermedades mentales serias simplemente no pueden, ejerciendo su fuerza de voluntad, salir de esa difícil situación en la que están. Ellos necesitan ayuda, ánimo, comprensión, y amor. Cualquiera que haya sido testigo del dolor insoportable de un ataque severo de pánico comprende perfectamente que nadie sufriría de esa manera si todo lo que se requiriera fuera mostrar un poco de fuerza de voluntad. Ninguno que haya presenciado la tristeza casi indescriptible de una persona afectada por una depresión severa quien quizás ni siquiera puede levantarse de su cama, quien llora todo el día o se retrae en una apatía sin esperanza, o que trata de quitarse la vida jamás pensaría ni por un momento que las enfermedades mentales solo son cuestión de fuerza de voluntad. No le decimos a las personas con enfermedades cardiacas, “Solo madure y sobrellévelo”. Tampoco tratamos a los enfermos mentales de esa manera infructuosa y totalmente carente de compasión.

Todas las personas con enfermedades mentales son peligrosas y deberían estar aisladas

Los reportajes sensacionalistas e incompletos que los medios de comunicación brindan han hecho aparente un estereotipo de los que padecen enfermedades mentales como personas locas, lunáticas y violentas, peligrosas para el resto de las personas y para ellos mismos. La verdad es que la vasta mayoría de las personas con enfermedades mentales no son violentas, y la gran mayoría de crímenes violentos no son cometidos por personas que sufren de enfermedades mentales. Ellos no necesitan que se les encierre o aísle. Como todas las personas, la mayoría de personas con enfermedades mentales que reciben un tratamiento apropiado tienen el potencial de trabajar en cualquier puesto en cualquier profesión, dependiendo únicamente de sus habilidades, talentos, experiencia, y motivación.

Las enfermedades mentales no afectan a los niños ni a los jóvenes

Como lo declaró La Institución Nacional de Salud Mental, la verdad es que un estimado del 10 por ciento de los niños en los Estados Unidos sufre de algún trastorno mental que afecta su funcionamiento en su hogar, en la escuela, o en la comunidad. La mayoría de los niños que se quitan la vida sufren de una depresión severa, y la mayoría de las personas no reconocieron la depresión hasta que ya es demasiado tarde. Yo reitero, nadie está exento de padecer enfermedades mentales.

Sin importar la causa, las enfermedades mentales no tienen tratamiento

Durante los últimos 40 años se han desarrollado numerosos medicamentos por la industria farmacéutica multinacional. Estos productos han probado ser de inestimable valor para millones de personas. Los productos no son perfectos, ni tampoco funcionan efectivamente en todos los casos—desafortunadamente, estamos lejos de lograr ese objetivo. Pero nos estamos acercando cada vez mas al día en que los médicos tendrán a su alcance los medicamentos específicos para cada lesión bioquímica que se diagnostique, sin los efectos secundarios que en a mayoría de los casos limita la efectividad de los medicamentos en nuestro día. No tengo ninguna duda que tal desarrollo, el cual ya estamos empezando a presenciar, dará como resultado un avance en el tratamiento de las enfermedades mentales durante la próxima década.

Ayudemos A Aquellos Que Sufren

Espero que estos pocos pensamientos acerca de los mitos que rodean las enfermedades mentales puedan ayudarnos a adquirir entendimiento y deshacernos del estigma y el prejuicio acerca de este tema tan importante. Con este conocimiento y entendimiento viene el amor, la aceptación, la empatía, y el hermanamiento. Que Dios nos bendiga para poder amar a todos Sus hijos, que no abandonemos a ninguno de ellos, y que podamos elevar y fortalecer a aquellos que sufren y a los que son victimas del dolor.

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