Desobediencia
De MormonWiki
En el sentido del evangelio, la desobediencia es no seguir los mandamientos de Dios y es semejante a la rebelión, al pecado y a la trasgresión.
Rebelión
La rebelión es abierta, de resistencia premeditada y desafío a la autoridad, enfatizando la intención, deliberación y propósito. También requiere conocimientos de lo correcto e incorrecto. La rebelión puede ser rechazo a obedecer, búsqueda activa del mal, o simplemente negligencia, lo que considera el sufrimiento de Cristo como nada. Los mormones creen en eso y el individuo que se empeña en una rebelión a sabiendas, completa y abierta contra Dios, tal cual hizo Lucifer, se convertirá, después del juicio, en un hijo de perdición. Al seguir las personas el ejemplo que Lucifer mostró en la preexistencia (Apocalipsis 12:7-12), lo escogen como su padre y muestran que prefieren estar en su compañía. Por lo tanto, cuando mueren se les conceden su voluntad y son asignados temporalmente al reino del demonio en el mundo espiritual y luego, después del Día del Juicio, permanentemente al mundo eterno. Aquellos que aman la oscuridad en lugar de la luz “reciben sus salarios de aquel a quien quieren obedecer” (D. y C. 29:45). Los mormones creen que las personas que premeditada e intencionalmente dan la espalda a Dios no tendrán misericordia [[y no tienen parte en la primera resurrección (Mosíah 3:11-12, 15:26). En el Antiguo Testamento, Primer Samuel (15:23) enfatiza lo grave que es la rebelión contra Dios al decir que “¡como pecado de adivinación es la rebelión!”.
Pecado
El pecado es otra palabra para el desobedecer con conocimiento e intencionalmente la ley divina. Un pecado puede ser por comisión (activo) -al hacer algo incorrecto o disfrutar en pensamientos la idea de hacerlo- o por omisión (pasivo) -al no hacer lo que es correcto y bueno. Santiago dijo: “y al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado” (San. 4:17). Tal como en la rebelión, el pecado requiere conocimiento de lo correcto e incorrecto y la elección intencionada para obrar mal, o por lo menos para no obrar bien. El pecado requiere conocimiento, una mente sana y una madurez mínima (La edad de responsabilidad revelada a la Iglesia Mormona es la de ocho años). Un líder mormón, Orson F. Whitney explicó: “El pecado es la trasgresión de la ley divina, dada a conocer por conciencia o por revelación. Un hombre peca cuando viola su conciencia, yendo en contra de la luz y el conocimiento… Él peca cuando hace lo contrario a lo que sabe que es correcto”. Los mormones creen que a una persona que no conoce un mandamiento no se le hace responsable de obedecerlo y no enfrentará castigo alguno. Sin embargo, también creen que cada persona nace con el Espíritu de Cristo, una conciencia en contra de violar las leyes fundamentales, como sucede con el asesinato, y se hará responsable por violar esa conciencia. La conciencia también remuerde por pensar constantemente sobre el obrar mal, un tipo de orgía autoindulgente en la cual una persona entrega su mente y corazón a las prácticas de Satán. Cristo señala esto sobre pensamientos adúlteros: “Pero yo os digo, que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mat. 5:28). Este pecado no sólo requiere ser tentado, lo cual le sucede a todas las personas, sino el permitir que los malos pensamientos continúen, ceder a esos pensamientos y dejarse uno mismo seducir por el diablo.
Trasgresión
La trasgresión es también, en esencia, una violación a la ley divina, pero en algunos casos puede no involucrar intención y/o conocimiento. La teología mormona difiere de aquellas de muchas otras religiones Cristianas en que ellos no creen que Adán y Eva pecaron (el pecado que requiere conocimiento de lo que es correcto o incorrecto) sino que sólo transgredieron, ya que, hasta el momento en que comieron la fruta del conocimiento del bien y del mal, ellos carecían del conocimiento prerequisito del pecado. Ellos estaban en la situación de bebes o de niños muy pequeños, quienes pueden desobedecer a sus padres más no entender aún lo que están haciendo. En ambas situaciones, los trasgresores no son responsables ni merecen castigo, aunque puedan, sin embargo, sufrir las consecuencias de sus actos, tal como cuando Adán y Eva no pudieron permanecer, en su condición cambiada, en el Jardín de Edén.
