Disciplina

De MormonWiki

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Es un principio del Evangelio de Jesucristo que el Señor disciplina a quien Él ama:

  • Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él. Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe como hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque, ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de rectitud a los que en ella han sido ejercitados. (Hebreos 12:5-7, 11).
  • ... y después que los reprendió la voz del Señor, apaciguaron su cólera y se arrepintieron de sus pecados… (1 Nefi 16:39).
  • De cierto, así dice el Señor a vosotros a quienes amo, y a los que amo también disciplino para que les sean perdonados sus pecados, porque con el castigo preparo un medio para librarlos de la tentación en todas las cosas, y yo os he amado — Es necesario, pues, que seáis disciplinados y quedéis reprendidos delante de mi faz; (Doctrina y Convenios 95:1, 2).
  • Por tanto, es preciso que sean disciplinados y probados, así como Abraham, a quien se le mandó ofrecer a su único hijo. Porque todos los que no quieren soportar la disciplina, antes me niegan, no pueden ser santificados. (Doctrina y convenios 101:4, 5).

"Disciplinar tiene que ver con todo lo que ayuda a las personas a reformarse, arrepentirse y purificar sus vidas. La disciplina justa se basa siempre en el amor a la persona. El Señor nos disciplina porque nos ama. Él quiere ayudarnos a permanecer en el camino recto y estrecho. El incluso nos ayuda a sentir la culpa que nos alienta a arrepentirnos. A veces Él utiliza un medio externo como el hambre, la peste, y muchas otras dificultades (véase Helamán 11:4-18) para llevarnos a un estado de humildad para que se nos pueda enseñar y persuadir a cambiar nuestras costumbres. A través de la disciplina podemos crecer, siempre que seamos dóciles y no consideremos la disciplina como castigo sino como una ‘corrección de curso’ o ‘poda’, si se quiere, para mantenernos en el camino correcto. La disciplina de un líder del sacerdocio o de los padres siempre debe estar motivada por el deseo de ayudarnos a arrepentirnos de los pecados o errores para que podamos gozar de las bendiciones del Espíritu y, finalmente, volver a la presencia de nuestro Padre Celestial".[1]

Cuando los líderes de la Iglesia necesitan disciplinarnos en el desempeño de nuestro papel en la vida o nuestra mayordomía, ellos deben seguir el consejo dado en Doctrina y Convenios 121:41-44: reprendiendo (corrigiendo) en el momento oportuno (desde el principio, sin demora), con severidad (con claridad) cuando lo induzca el Espíritu Santo. Siempre deben recordar hacer un seguimiento con compasión y amor, no sea que la persona le tome por un enemigo.

Toda persona que comete pecado, debe llegar a darse cuenta de la necesidad de arrepentirse. La disciplina puede venir en muchas formas para ayudarnos a arrepentirnos, reformarnos y purificar nuestras vidas: sentir culpa y pesar, consejos disciplinarios, líderes que ejerzan sus responsabilidades de mayordomía sobre nuestro comportamiento, disciplina externa por medios físicos (condiciones terrenales) para llevarnos a un estado en el que estemos dispuestos a arrepentirnos, visitas de seres celestiales (véase Éter 2:14), y cualquier otro medio que el Señor estime conveniente utilizar para ayudar a Sus hijos.

A veces llegamos a ser complacientes, cuando las cosas van bien. Nos olvidamos del Señor y empezamos a tomar el crédito por nuestros propios dones, talentos y logros. En Helamán 12:2-3-2 dice:

”Sí, y podemos ver que es precisamente en la ocasión en que hace prosperar a su pueblo, sí, en el aumento de sus campos, sus hatos y sus rebaños, y en oro, en plata y en toda clase de objetos preciosos de todo género y arte; preservando sus vidas y librándolos de las manos de sus enemigos; ablandando el corazón de sus enemigos para que no les declaren guerras; sí, y en una palabra, haciendo todas las cosas para el bienestar y felicidad de su pueblo; sí, entonces es la ocasión en que endurecen sus corazones, y se olvidan del Señor su Dios, y huellan con los pies al Santo; sí, y esto a causa de su comodidad y su extrema prosperidad. Y así vemos que excepto que el Señor castigue a su pueblo con muchas aflicciones, sí, a menos que lo visite con muerte y con terror, y con hambre y con toda clase de pestilencias, no se acuerda de él”.

PROFETAS MODERNOS HABLAN

A veces necesitamos disciplina. Es una cosa interesante que a veces necesitamos una calamidad para que nos unamos. Es una cosa terrible pensar que eso es necesario, pero el Señor dijo a través de uno de Sus profetas, que a veces tenemos que tener la mano disciplinaria del Todopoderoso antes de que despertemos y nos humillemos para hacer lo que Él nos ha pedido que hagamos (véase Helamán 12:3-6). Al hablar de las condiciones que vendrían, Él advirtió a la gente que la muerte y la destrucción y todo tipo de dificultades tendrían que venir antes de que la gente quisiera escuchar, antes de que le obedecieran, y Él quita Su mano y deja que estas cosas ocurran, o nuestro pueblo no se arrepentiría y vendría al Señor. (71-08)

(Harold B. Lee, Las enseñanzas de Harold B. Lee, editado por Clyde J. Williams [Salt Lake City: Bookcraft, 1996], 191.)

Nosotros, como pueblo, seremos castigados hasta que podamos someternos totalmente al Señor y ser realmente Santos. 5:354.

(Brigham Young, Discursos de Brigham Young, seleccionado y preparado por John A. Widtsoe [Salt Lake City: Deseret Book Co., 1954], 226.)

A veces nuestro castigo viene comprimido en una “corta temporada” difícil (D. y C. 103:4). En cualquier caso, si no podemos soportar la disciplina, aún no calificamos como verdaderos discípulos: "Es preciso que los de mi pueblo sean probados en todas las cosas, a fin de que estén preparados para recibir la gloria que tengo para ellos, sí, la gloria de Sión; y el que no aguanta el castigo, no es digno de mi reino. "(D. y C. 136: 31).

(Neal A. Maxwell, No mi voluntad, sino la Tuya [Salt Lake City: Bookcraft, 1998], 64.)

CITAS SOBRE DISCIPLINA

• "Si el Salvador mismo, aunque era el Hijo y era perfecto, aprendió la obediencia por las cosas que Él padeció (Hebreos 5:8-9), ¿cuánto más debemos, como hijos imperfectos de Dios, aceptar las disciplinarias lecciones de la mortalidad y afirmarnos en la mano correctora del Todopoderoso”. —Anónimo
• "Reconoce asimismo en tu corazón que, como disciplina el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te disciplina". —Deuteronomio 8:5.

Fuente

  1. Lo que tenemos que saber y hacer, Ed Pinegar y Richard J. Allen
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