Dones espirituales

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Los mormones (miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) creen en los mismos dones espirituales que se encuentran expresados en la Santa Biblia. El séptimo de los Artículos de Fe mormones, escritos por el profeta José Smith, afirma: "Creemos en el don de lenguas, profecía, revelación, visiones, sanidades, interpretación de de lenguas, etc." (# 7 Artículos de Fe 1:7). La Iglesia ha publicado una excelente guía sobre los dones espirituales[1]

¿Qué son los dones espirituales?

A lo largo de la historia, toda vez que la verdadera Iglesia ha estado en la tierra, la influencia del Espíritu Santo ha traído más felicidad e inteligencia a sus miembros. El mismo Salvador habló de "nacer de agua y del Espíritu" (Juan 3:5). A pesar de que cualquier persona puede sentir la influencia del Espíritu Santo, y por lo tanto puede gozar de los dones espirituales, los que tienen un relación de convenio con Dios; es decir, quienes han prometido a través del bautismo que le servirán y guardarán Sus mandamientos, disfrutan mucho más abundantemente de los dones. Para que una persona pueda recibir todas las bendiciones posibles, el bautismo debe ser realizado por la debida autoridad y debe ser seguido de la confirmación, donde la persona recibe la promesa de la influencia constante del Espíritu Santo si él o ella mantiene las promesas hechas en el bautismo. Todos los dones espirituales obran a través de la fe y de acuerdo a la voluntad de Dios. A veces, aunque podamos tener fe total, la voluntad de Dios es diferente de la nuestra. Por el contrario, si no tenemos fe en Cristo, Dios no nos bendecirá. Él nos esperará hasta que desarrollemos al menos una chispa de fe. Los dones espirituales más comunes son muy sutiles y personales. Por ejemplo, un maestro de la Escuela Dominical de repente puede tener la sensación de que él o ella debe hablar sobre un tema en particular, un tema que uno de los estudiantes necesita oír. El Espíritu Santo puede tener un sinnúmero de maneras de influir positivamente en aquellos que son receptivos y dignos. Y si no somos dignos, el Espíritu se esforzará con nosotros para persuadirnos de ser dignos. Los dones espirituales más espectaculares son de la profecía, la sanación, y Hablar en lenguas. En el día de Pentecostés, los apóstoles adquirieron la capacidad de hablar cualquier lengua, permitiendo que el mensaje de la expiación de Jesucristo se difunda mucho más rápido (véase Hechos 2). Los dones de profecía y sanación han sido las marcas de un profeta desde los tiempos del Antiguo Testamento. Por ejemplo, Moisés, el primer profeta del cual tenemos un registro detallado, puso una serpiente en un asta, que simboliza a Cristo en la cruz, de manera que cualquier persona que la mirase, podía curarse (Véase Número 21). Dios concede dones espirituales y revelaciones a los que piden, de acuerdo a sus necesidades, su fe y su voluntad – y esto con el fin de servir a sus hijos. "Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido" (Juan 16:24). Jesucristo recibió todos los conocimientos porque así le pidió al Padre.

Dones espirituales específicos

A pesar de que hay muchos dones espirituales, se describirán aquí sólo algunos de los más notables en la teología mormona.

El don del testimonio

"Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo" (Job 19:25) ¿Cómo pudo decir Job que él “sabía” que su Redentor vive? Este testimonio de Jesucristo y de Su Iglesia es el fundamento de los mormones. Casi todos los mormones activos y que asisten a la Iglesia – y muchos de los que no han asistido a reuniones de la iglesia en muchos años – pueden puede decir que saben que Jesucristo vive, que el Libro de Mormón es verdadero, y que José Smith fue un profeta de Dios ¿Cómo pueden saber? Hay varias referencias en el Nuevo Testamento sobre este tipo de testimonio, tal como la declaración de Pedro: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente" y la respuesta del Salvador, "Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos" (Mateo 16:16-17). Apocalipsis afirma que los ángeles del cielo vencieron al diablo "por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos" (Apocalipsis 12:11). Sin embargo, la escritura mormona más popular sobre el don del testimonio está en el Libro de Mormón: "Y cuando recibáis estas cosas, quisiera exhortaros a que preguntéis a Dios el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si no son verdaderas estas cosas; y si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, él os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo. Y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas" (Moroni 10:4-5). La introducción del Libro de Mormón afirma, "Aquellos que obtengan este testimonio divino del Santo Espíritu también llegarán a saber, por el mismo poder, que Jesucristo es el Salvador del mundo, que José Smith ha sido su revelador y profeta en estos últimos días, y que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es el reino del Señor que de nuevo se ha establecido sobre la tierra, en preparación para la segunda venida del Mesías". En algunas personas, el testimonio viene repentinamente. En la mayoría, viene de forma gradual a través de oraciones repetidas y de estudio continuo. Además del Libro de Mormón, el discurso del élder Douglas L. Callister "Cuando sabemos que lo sabemos " es un excelente recurso en relación con el don del testimonio.

El don de lenguas

La idea mormona de hablar en lenguas es algo diferente de muchas otras religiones cristianas. José Smith enseñó: "No tengan tanta curiosidad con respecto al don de lenguas, ni hablen en lenguas a menos que esté presente alguien que interprete. El objeto principal del don de lenguas es hablar a los extranjeros, y si una persona está sumamente deseosa de lucir su inteligencia, que converse con ellos en su propio idioma. Todos los dones de Dios son útiles en su debido lugar, pero cuando se aplican a lo que Dios no ha dispuesto, resultan ser un perjuicio, una trampa y una maldición en lugar de bendición”. [2] Muchas otras religiones cristianas dicen que hablan en una lengua desconocida o en la lengua de los ángeles, con el propósito de alabar a Dios en lugar de comunicar. Los mormones son aconsejados a no hacer esto a menos que alguien con el don de interpretación esté presente. En este consejo, José Smith estaba básicamente repitiendo el consejo de Pablo en 1 Corintios 14: "Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto…pero hágase todo decentemente y con orden" (versículos 14 y 40).

El don de la caridad

Pablo escribió, "Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente" (Corintios 12:31). El camino más excelente es la caridad. "Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve"(1 Corintios 13:1-3]. El profeta del Libro de Mormón, el ángel [Moroni]] escribió: "pero la caridad es el amor puro de Cristo, y permanece para siempre; y a quien la posea en el postrer día, le irá bien" (# 47 Moroni 7:47). Muchos misioneros mormones han dicho que el Espíritu Santo les facilitó aprender un idioma con el que estaban padeciendo. Esto es coherente con la doctrina mormona que indica que debemos hacer todo lo posible antes de que la gracia de Dios intervenga (véase 2 Nephi 25:23). Cuando sentimos el amor de Cristo, queremos compartirlo. Al compartir Su amor, bendecimos la vida de otros, como ninguna otra fuerza puede hacerlo. Comenzamos a ser así como Él es. Pero la caridad, ese amor puro, es un don espiritual; no se puede llegar a ella sin la gracia de Dios. Moroni continúa: "Pedid al Padre con toda la energía de vuestros corazones, que seáis llenos de este amor que él ha otorgado a todos los que son discípulos verdaderos de su Hijo Jesucristo; para que lleguéis a ser hijos de Dios…"(Moroni 7:48). Moroni también escribió, "... el Espíritu Santo, el cual Consolador llena de esperanza y de amor perfecto, amor que perdura por la diligencia en la oración, hasta que venga el fin, cuando todos los santos morarán con Dios" (Moroni 8:26). Este es el mejor don que puede venir mediante el poder del Espíritu Santo, y viene a todos los que diligentemente lo buscan.

References

  1. “Capítulo 22: Los dones del Espíritu”, en el Manual Principios del Evangelio
  2. History of the Church, 5:31-32; de “Gift of the Holy Ghost”, editorial publicado en Times and Seasons, 15 de junio de 1842, págs. 825-26, José Smith era el editor del periódico.

Páginas relacionadas

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