Drogas
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Drogas
Las drogas son de dos tipos: medicinales/terapéuticas o narcóticas/alucinógenas/ adictivas. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no se opone a los medicamentos necesarios que ayudan a que el cuerpo sane, viva o funcione de manera normal y saludable. Todo en la doctrina de la Iglesia apoya la salud del ser humano y condena aquello que lo perjudicará o corromperá. Específicamente, la Palabra de Sabiduría enfatiza la importancia de mantener el cuerpo saludable y de tratarlo como un templo de Dios.
Palabra de Sabiduría
A inicios del año 1833, Joseph Smith recibió una revelación para la salud de los miembros de la Iglesia para “la salvación temporal de todos los santos en los últimos días” (D&C 89:1). Los mormones señalan esta revelación como prueba de que José Smith fue un profeta ya que mucho antes de que la ciencia médica proclamara los efectos dañinos del alcohol y el tabaco, se les advirtió a los mormones no consumirlos. Mucho antes de que la ciencia médica advirtiera al público que evite el consumo de cafeína en sus dietas, los mormones habían dejado de tomar café y té. Mucho antes de que la ciencia médica comprendiera los peligros de los altos niveles de grasa, las dietas pesadas de carnes con colesterol, se les advirtió a los mormones “comer (carne) con moderación”. Mucho antes de que la ciencia médica comprendiera la importancia de comer granos enteros y varias porciones de frutas y vegetales, se animó a los mormones a comerlos. E incluso mucho antes de que la ciencia médica anunciara que las frutas frescas y los vegetales contienen más vitaminas y minerales, se exhortó a los mormones a comer frutas “de la estación”. Por lo tanto, no sorprende que muchos mormones crean firmemente en la Palabra de Sabiduría. Seguir este mandamiento ha hecho que los mormones se encuentren entre las personas más saludables del mundo.
Uso de Drogas
Aunque no se menciona de manera específica en la Palabra de Sabiduría, el uso de narcóticos y alucinógenos ilegales o no necesariamente legales y otras sustancias dañinas están en contra del espíritu de la Palabra de Sabiduría. Se les ha ordenado a los mormones en los días modernos que no usen drogas porque consumir algo - al igual que hacer algo - que impida la presencia del Espíritu Santo o que afecte de cualquier modo no es agradable a Dios. El anterior profeta, Gordon B. Hinckley, dijo:
- “Estoy convencido de que el uso (de drogas) es una afrenta a Dios. Él es nuestro Creador. Estamos hechos a Su imagen. Estos cuerpos admirables y maravillosos son Su obra. ¿Alguien piensa que puede deliberadamente herir y dañar su cuerpo sin afrentar a su Creador?... ¿Alguien duda que tomar estas drogas destructoras de la mente - y del cuerpo - es un acto de impureza? ¿Alguien piensa que el Espíritu de Dios puede habitar en el templo del cuerpo cuando éste se encuentra contaminado por elementos destructivos?...Dios le otorga a usted la fortaleza para estar libre de esta esclavitud y del holocausto personal de destrucción que inevitablemente continúa”.
Los consumidores de drogas no se encontrarán en una condición en la que el Espíritu Santo pueda obrar fácilmente con ellos, por lo que perderán la protección, la orientación, el bienestar y el conocimiento que el Espíritu Santo brinda. Boyd K. Packer, un apóstol mormón, dijo:
- “Si sometemos a nuestro cuerpo a sustancias adictivas o utilizamos inadecuadamente las drogas prescritas, corremos cortinas que cierran la luz de la comunicación espiritual. La adicción a los narcóticos sirve como un plan del príncipe de la oscuridad ya que perturba el acceso al espíritu santo de la verdad…La adicción tiene el poder de desconectar la voluntad humana y anular la capacidad moral. Puede robarnos el poder de decidir”. Los mormones tienen muchas experiencias que los convencen de la importancia de la presencia del Espíritu Santo para su seguridad y bienestar. Para ellos, consumir algo que rechaza al Espíritu Santo es como sacarse un chaleco antibalas en una zona de guerra.
Russel M. Nelson, un apóstol que también es médico, afirma que
- “Los nobles atributos del discernimiento, la integridad y la dignidad, que distinguen a los hombres y mujeres de todas las otras formas de vida son a menudo lo primero que las drogas y el alcohol atacan…Somos libres de tomar drogas o no, pero una vez que elegimos usar una droga adictiva estamos obligados a afrontar las consecuencias de la elcción. Después, la adicción somete a la libertad de elegir. ¡Mediante los medios químicos, una persona puede literalmente desconectarse de su propia voluntad!”.
Los mormones comprenden que el arrepentimiento puede retraerlos de la destrucción final, pero que si ellos hacen cosas insensatas, aún tendrán que enfrentar las consecuencias. Los mormones miran con aprehensión y preocupación como otros toman sustancias dañinas, sabiendo que la adicción, la pérdida de todo lo que poseen o aman, el síndrome de abstinencia y la rehabilitación son hechos dolorosos.
Los mormones creen que Lucifer y sus huestes envidian los cuerpos que los mormones y otras personas en la tierra han ganado gracias a su obediencia durante la Guerra en losl Cielos. Como demuestra el Nuevo Testamento, estos demonios desean tanto los cuerpos que están dispuestos a entrar incluso a los cuerpos de los cerdos. Por lo que no sorprende que Lucifer se deleite cuando las personas profanan sus cuerpos y los entregan a su influencia y uso. Los mormones sabios eligen no entregar sus cuerpos y albedrío a alguien que siempre ha buscado su destrucción.
El uso de drogas afecta la salud de las personas, los hace adictos, los controla y algunas veces incluso los mata. Además, no se puede defender el uso de drogas dañinas debido a otros resultados frecuentes: violencia, abuso infantil y doméstico, crimen y prisión, prostitución, pérdida de trabajo y ruina económica, pérdida de reputación y posición social, desamparo y divorcio. Los miembros de la Iglesia que usan sustancias ilegales o utilizan inadecuadamente sustancias legales no recibirán una recomendación de templo (permiso para ingresar al templo). Ellos también pueden perder su calidad de miembro hasta que se arrepientan y cambien su conducta autodestructiva. Estos castigos son para la corrección, no condenación, debido a que el evangelio es para ayudar a las personas a ser felices y progresar lo más que puedan.
Tratamiento
Cuando se les acercan miembros adictos en busca de ayuda, los líderes de la Iglesia les ayudan a buscar rehabilitación profesional y apoyan su recuperación mediante consejos. Los miembros adictos y sus familias, incluso sin la recomendación del obispo, pueden también visitar la página web www.ldsfamilyservices.org para encontrar una oficina de Servicios Familiares SUD cerca a ellos. Estas oficinas se encuentran ubicadas en todo Estados Unidos, así como en Canadá, Inglaterra, Australia, Nueva Zelanda y Japón. México también tiene una nueva oficina que gradualmente está implementando varios servicios. Estas oficinas brindan servicios ambulatorios a cambio de una retribución (en los Estados Unidos, aproximadamente US$ 60- $70 por una sesión de 50 minutos). Algunas veces, los miembros que no pueden pagar la retribución pueden ser bastante afortunados de ser exonerados del pago, en caso de que los consejeros profesionales calificados, quienes son miembros de su estaca les aconsejen de manera privada. De igual manera, con disponibilidad en forma gratuita, existen grupos de apoyo para los adictos, basados en el programa de los 12 pasos. La mayoría de las oficinas de los Servicios Familiares SUD cuentan con estos grupos de apoyo. Se pueden ubicar los grupos de apoyo en la página web. A lo largo de Wasatch en Utah, las familias de los adictos también han formado grupos de apoyo familiar.
Prevención
El mejor consejo que los miembros de la Iglesia mormona reciben es nunca consumir drogas o alcohol incluso ni una sola vez. En algunos casos, esta única vez es todo lo necesario para causar adicción, daño permanente o muerte. Se les aconseja a los adolescentes que eviten las situaciones sociales donde sucedan hechos en los que se use drogas o se beba. También se les advierte que elijan cuidadosamente a sus amigos para que no se vean tentados ni se involucren en situaciones riesgosas.
