Espíritu Santo

De MormonWiki

La Doctrina Mormona enseña que después que Adán y Eva dejaron el Jardín de Edén, comenzaron a cultivar la tierra y a realizar otras tareas para poder sobrevivir. Tuvieron muchos hijos, quienes a su vez se casaron y tuvieron hijos también. De esa forma, los hijos espirituales de Dios comenzaron a partir de su presencia y a venir a la tierra tal como se les había prometido en Plan de Salvación. Al llegar a la tierra, se borró de su memoria el recuerdo de su hogar celestial; pero Dios no les retiró Su influencia, sino que les envió al Espíritu Santo para consolarlos y guiarlos.

Los mormones creen, además de la Biblia y el Libro de Mormón, en otras escrituras adicionales como Doctrina y Convenios y Libro de Mormón, El Libro de Moisés, en este último, aclaran algunas de sus doctrinas, especialmente la Caida de Adán y Eva, quienes según este libro, invocaron a Dios en oración y Él les habló y les dio mandamientos, los cuales obedecieron. (Moisés 5:4–5.) Un ángel del Señor vino y les enseñó el plan de salvación. El Señor envió al Espíritu Santo para que testificara acerca del Padre y del Hijo y enseñara a Adán y a Eva el Evangelio (Moisés 5:9). La Iglesia Mormona cree que por medio del poder del Espíritu Santo, Adán empezó a profetizar y Eva obtuvo el testimonio y el conocimiento de su misión en la tierra. Cuando el Salvador estaba cerca de hacender al cielo Sus apostoles se preguntaban como iban a saber las cosas que deberian de hacer. Hasta este punto habian tenido el Maestro para guiarlos y darles sus sabios consejos. Pero Jesucristo les dejo una promesa:

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enciara en mi nombre, él os enseñara la verdad de todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”(Juan 14:26)

El Señor da esta misma promesa a todo hijo que cumpla sus mandamientos.

El tercer miembro de la Trinidad es el personaje al que los mormones se refieren como el Espíritu Santo. Los mormones creen que el Espíritu Santo es un hombre espiritual, un hijo espiritual de Dios el Padre. Los mormones creen que las personas vivieron con Dios antes de venir a la tierra, en lo que ellos llaman una vida premortal. Las personas existieron como hijos espirituales de un verdadero Padre Celestial y sólo obtuvieron un cuerpo físico cuando nacían en la vida terrenal. El Espíritu Santo es uno de los hijos espirituales de Dios quien aún tiene que obtener un cuerpo, pero cumple una función esencial en la Trinidad para confirmar la verdad.

El Espíritu Santo es también conocido por muchos otros nombres, tales como Santo Espíritu, Espíritu de Dios, Espíritu del Señor y el consolador. Los mormones creen que, como un hijo espiritual de Dios, el Espíritu Santo es individual y diferente del Padre y del Hijo. (Estos tres, perfectamente unidos en un sólo propósito, forman parte de la Trinidad). El primer profeta mormón, José Smith, enseñó: “El Padre tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre; así también el Hijo; pero el Espíritu Santo no tiene un cuerpo de carne y huesos, sino es un personaje de Espíritu. De no ser así, el Espíritu Santo no podría morar en nosotros” (Doctrina y Convenios 130:22). En sentido figurativo, el Espíritu Santo está en los corazones de los santos dignos de todas las dispensaciones (Doctrina y Convenios 20:18-21).

José Smith también declaró que "antes de la organización de esta tierra, se realizó un convenio sempiterno entre tres personajes y se relaciona con su dispensación de las cosas a los hombres en la tierra; estos personajes… se llaman: Dios primero, el Creador; Dios segundo, el Redentor; y Dios tercero, el testigo o Testador” (“Enseñanzas del profeta José Smith”, 190). Una lectura cuidadosa de las escrituras enseña que el Espíritu Santo nos es dado como un testigo de la verdad. El Libro de Mormón enseña que el Espíritu Santo es “el don de Dios para todos aquellos que lo buscan diligentemente, tanto en tiempos pasados como en el tiempo en que se manifieste Él mismo a los hijos de los hombres... Porque el que con diligencia busca, hallará; y los misterios de Dios le serán descubiertos por el poder del Espíritu Santo, lo mismo en estos días como en tiempos pasados, y lo mismo en tiempos pasados como en los venideros" (1 Nefi 10:17-19).

Cuando una persona se une a la Iglesia mormona, por lo general, recibe el Don del Espíritu Santo como una ordenanza aparte poco después de su bautismo. El Espíritu Santo puede tener un gran efecto en la vida de una persona, siempre que esa persona viva dignamente para tener al Espíritu Santo como su compañero. (Los mormones creen, de acuerdo con las escrituras, que el Espíritu Santo no permanecerá con una persona impura o indigna). En las vidas de las personas, el Espíritu Santo realiza cuatro funciones muy importantes:

  • Santificador. Porque algo impuro no puede estar en presencia divina, el sistema completo de la salvación se centra en el proceso de la santificación; las personas se salvan a medida que se santifican. Santificarse significa llegar a ser limpio y puro, convertirse en una nueva criatura en Cristo y tener un cuerpo renovado por el renacimiento del Espíritu.
  • Revelador. José Smith enseñó que “ningún hombre puede recibir al Espíritu Santo sin recibir revelaciones” ("Enseñanzas del profeta José Smith, pág. 328"). El disfrutar de la compañía del Espíritu Santo es disfrutar del espíritu de la revelación (Doctrina y Convenios 8:2-3). El Espíritu Santo es la fuente de todo conocimiento salvador. A aquellos que buscan con sinceridad y espíritu de oración se les promete este conocimiento de que todo se les revelará en forma oportuna.
  • Maestro. Todos aquellos que se salvarán deben recibir las enseñanzas del Espíritu Santo. Las cosas del Espíritu sólo pueden comprenderse cuando el Espíritu es quien enseña y se aprende de él (Doctrina y Convenios 50:11-24). El encargo divino de enseñar las verdades de la salvación recae sobre el Espíritu Santo. Jesús se llenó del poder del Espíritu Santo (Lucas 4:1). El Padre dio a Cristo el Espíritu sin medida (Juan 3:34). Los ángeles también hablan por el poder del Espíritu Santo (2 Nefi 32:3).
  • Consolador. Una característica distintiva de las verdades de la salvación es que un espíritu de consuelo y paz las protege. El deber del Espíritu Santo es aliviar las cargas, dar valor, fortalecer la fe, dar consuelo, aumentar la fe y revelar lo que sea necesario a aquellos que han clamado por su compañía sagrada (Moisés 6:61).

El Espíritu Santo posee tal poder para elevar el espíritu, además de ser fuente necesaria de conocimiento del evangelio, que el tener su compañía e influencia continua es el regalo más grande que una persona puede recibir en la mortalidad. Debido a la importancia del Espíritu Santo en el plan de salvación de Dios, Jesús enseñó que ningún pecado es mayor que el pecado contra el Espíritu Santo (Mateo 12:31-32). Una revelación de los últimos días explica que "la blasfemia contra el Espíritu Santo, que no será perdonada en el mundo ni fuera del mundo, consiste en cometer homicidio en el que se vierta sangre inocente, y en asentir a mi muerte después de haber recibido mi nuevo y sempiterno convenio, dice el Señor Dios" (Doctrina y Convenios 132:27).

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