Espíritus del mal
De MormonWiki
En la Vida Premortal antes de la creación de la tierra, Lucifer, o Satanás, se rebeló contra Dios. Hubo una Guerra en los Cielos, y Satanás fue expulsado del cielo con todos sus seguidores, una tercera parte de los espíritus que moraban allí. Satanás y sus huestes fueron lanzados a la tierra. Satanás y sus seguidores siempre serán espíritus; nunca podrán tener un cuerpo, nunca serán capaces de habitar en la tierra como seres físicos, ni tampoco resucitarán.
- Al principio, cuando un poderoso espíritu fue echado por rebelión, éste "llegó a ser Satanás,… el diablo, el padre de todas las mentiras, para engañar y cegar a los hombres y llevarlos cautivos según la voluntad de él" (Moisés 4: 4). Él y los espíritus que lo siguen todavía están engañando al mundo. La revelación de nuestros días dice que "Satanás ha intentado engañaros, para destruiros" (véase Doctrina y Convenios 50:2-3). Los métodos que Satanás utiliza para engatusarnos son atractivos: la música, las películas, otros medios de comunicación, y el resplandor de la diversión. Cuando tiene éxito en engañarnos, nos volvemos vulnerables a su poder.
La misión de Satanás y sus huestes espirituales es hacer la guerra a los Santos y destruir las almas de todos los hombres (Apocalipsis 12). [1] Los espíritus del mal tienen poder para tentar a los hombres, seducirlos para que hagan lo malo, apartarlos del evangelio e incluso para poseer los cuerpos de los hombres.
- Los hombres pueden recibir revelación de los demonios con la misma facilidad con que las reciben de fuentes santas. Por medio de la rebeldía y maldad los hombres pueden tener comunión con los espíritus malvados; mientras que por obediencia y rectitud pueden ver ángeles y comulgar con el Espíritu Santo. Todas estas cosas están gobernadas por leyes. [2]
Una manera en que los espíritus malvados pueden vencer a los justos es adormecerlos con "seguridad carnal".
- El profeta Nefi advierte: "Y a otros los pacificará y los adormecerá con seguridad carnal, de modo que dirán: Todo va bien en Sión; sí, Sión prospera, todo va bien. Y así el diablo engaña sus almas, y los conduce astutamente al infierno" (2 Nefi 28:21).
- Los que caen en esa falsedad, quizás profesen creer en Dios, pero no toman en serio Sus mandamientos ni Su justicia. Se sienten seguros en su propia prosperidad y suponen que Dios debe de haber aceptado el camino que han elegido.
“Sí, y habrá muchos que dirán: Comed, bebed y divertíos, porque mañana moriremos; y nos irá bien.
- “Y también habrá muchos que dirán: Comed, bebed y divertíos; no obstante, temed a Dios, pues él justificará la comisión de unos cuantos pecados; sí, mentid un poco, aprovechaos de alguno por causa de sus palabras, tended trampa a vuestro prójimo; en esto no hay mal; y haced todas estas cosas, porque mañana moriremos; y si es que somos culpables, Dios nos dará algunos azotes, y al fin nos salvaremos en el reino de Dios” (2 Nefi 28:7–8).[3]
A medida que los hombres son seducidos por los espíritus malvados, la sociedad se ve afectada y la insensibilidad a los susurros del Señor ocasiona que los hombres se conviertan en "hombres amadores de sí mismos,… desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto,… aborrecedores de lo bueno,… amadores de los deleites más que de Dios "(2 Timoteo 3:1-4). "Los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados" (2 Timoteo 3:13). Sin embargo, Satanás sólo tiene influencia sobre los hombres, si lo invitan, o le permiten ejercer el poder. El José Smith dijo:
- Satanás no puede seducirnos con sus señuelos a menos que lo consintamos en nuestro corazón y nos dejemos vencer. Nuestra organización es tal que podemos resistir al diablo; si no estuviéramos organizados de esa manera, no seríamos agentes libres”. [4]
- “El diablo sólo tiene poder sobre nosotros cuando se lo permitimos; en el momento en que nos rebelamos contra algo que proviene de Dios, el diablo obtiene potestad”. [5]
El 16 de mayo de 1841, el Profeta dirigió la palabra a los santos: “El presidente José Smith… observó que generalmente se culpaba a Satanás de las cosas malas que cometíamos, pero si él fuera el causante de toda nuestra iniquidad, los hombres no podrían ser condenados. El diablo no podía obligar al género humano a cometer lo malo; todo se hacía voluntariamente. Los que se resistieran al Espíritu de Dios corrían peligro de ser conducidos a la tentación, y todos aquellos que se negaran a participar en tan grande gloria entonces serían privados de la asociación celestial. Dios no ejercería ninguna compulsión, y el diablo no podría hacerlo; y eran absurdas esas ideas que muchos tenían [sobre estos temas]”. [6]
En Doctrina y Convenios, sección 46, versículo 7, leemos:
- Mas en todo se os manda pedir a Dios, el cual da liberalmente; y lo que el Espíritu os testifique, eso quisiera yo que hicieseis con toda santidad de corazón, andando rectamente ante mí, considerando el fin de vuestra salvación, haciendo todas las cosas con oración y acción de gracias, para que no seáis seducidos por espíritus malos, ni por doctrinas de demonios, ni por los mandamientos de los hombres; porque unos son de los hombres y otros de los demonios.
Referencias
- ↑ Bruce R. McConkie, Doctrina del Evangelio, segunda edición, pág. 246.
- ↑ Ibid.
- ↑ Dallin H. Oaks, "No se dejen engañar Liahona, noviembre de 2004, pág. 43. [1]
- ↑ Citado por William P. McIntire, refiriendo un discurso pronunciado por José Smith a principios de 1841 en Nauvoo, Illinois; William Patterson McIntire, Cuaderno 1840-45, Archivos de la Iglesia.
- ↑ Citado por William Clayton, refiriendo un discurso sin fecha pronunciado por José Smith en Nauvoo , Illinois; en L. John Nuttall, "Extracts from William Clayton’s Private Book", pág. 8, Journals of L. John Nuttall, 1857-1904, L. Tom Perry, Special Collections, Universidad Brigham Young, Provo, Utah; copia en Archivos de la Iglesia.
- ↑ History of the Church, 4:358; las palabras entre corchetes se encuentran en el original; alteración en la división de párrafos; tomado de un discurso pronunciado por José Smith el 16 de mayo de 1841, en Nauvoo, Illinois; informe de Times and Seasons, 1 de junio de 1841, pág. 429