Evangelio
De MormonWiki
Evangelio es las buenas nuevas del plan de salvación de Dios a la humanidad. De acuerdo con la guía para las Escrituras de La Iglesia de Jesucristo de Los Santos de los Ultimos Días, el evangelio es el plan de salvación de Dios, hecho posible a través de la expiación de Jesucristo. El evangelio incluye las verdades o leyes eternas, convenios, y ordenanzas necesarias para que la humanidad pueda entrar otra vez en la presencia de Dios. Dios restauró la plenitud del evangelio a la tierra en el siglo diecinueve por medio del Profeta José Smith. Cristo visitó al resto de la Casa de Israel en las Américas después de su muerte y resurrección. Les predicó al igual que había predicado en Judea. Jesucristo les explicó su evangelio: He aquí, os he dado mi evangelio, y éste es el evangelio que os he dado: que vine al mundo a cumplir la voluntad de mi Padre, porque mi Padre me envió. Y mi Padre me envió para que fuese levantado sobre la cruz; y que después de ser levantado sobre la cruz, pudiese atraer a mí mismo a todos los hombres, para que así como he sido levantado por los hombres, así también los hombres sean levantados por el Padre, para comparecer ante mí, para ser juzgados por sus obras, ya fueren buenas o malas; y por esta razón he sido levantado; por consiguiente, de acuerdo con el poder del Padre, atraeré a mí mismo a todos los hombres, para que sean juzgados según sus obras. Y sucederá que cualquiera que se arrepienta y se bautice en mi nombre, será lleno; y si persevera hasta el fin, he aquí, yo lo tendré por inocente ante mi Padre el día en que me presente para juzgar al mundo. Y aquel que no persevera hasta el fin, éste es el que también es cortado y echado en el fuego, de donde nunca más puede volver, por motivo de la justicia del Padre. Y ésta es la palabra que él ha dado a los hijos de los hombres; y por esta razón él cumple las palabras que ha dado; y no miente, sino que cumple todas sus palabras. Y nada impuro puede entrar en su reino; por tanto, nada entra en su reposo, sino aquellos que han lavado sus vestidos en mi sangre, mediante su fe, y el arrepentimiento de todos sus pecados y su fidelidad hasta el fin. Y éste es el mandamiento: Arrepentíos, todos vosotros, extremos de la tierra, y venid a mí y sed bautizados en mi nombre, para que seáis santificados por la recepción del Espíritu Santo, a fin de que en el postrer día os presentéis ante mí sin mancha. En verdad, en verdad os digo que éste es mi evangelio; y vosotros sabéis las cosas que debéis hacer en mi iglesia; pues las obras que me habéis visto hacer, ésas también las haréis; porque aquello que me habéis visto hacer, eso haréis vosotros. (3 Nefi 27: 13-21) Los Mormones creen que todos los profetas de Dios, comenzando por Adán, han predicado el mismo evangelio, el de Jesucristo, y él crucificado: Y así se empezó a predicar el evangelio desde el principio, siendo declarado por santos ángeles enviados de la presencia de Dios, y por su propia voz, y por el don del Espíritu Santo. Y así se le confirmaron todas las cosas a Adán mediante una santa ordenanza; y se predicó el evangelio, y se proclamó un decreto de que estaría en el mundo hasta su fin; y así fue.(Moisés 5: 58, 59) José Smith y Sidney Rigdon vieron una visión de los reinos de los cielos de la siguiente menera: Y éste es el evangelio, las buenas nuevas, que la voz de los cielos nos testificó: Que vino al mundo, sí, Jesús, para ser crucificado por el mundo y para llevar los pecados del mundo, y para santificarlo y limpiarlo de toda iniquidad; para que por medio de él fuesen salvos todos aquellos a quienes el Padre había puesto en su poder y había hecho mediante él; y él glorifica al Padre y salva todas las obras de sus manos, menos a esos hijos de perdición que niegan al Hijo después que el Padre lo ha revelado. (Doctrina y Convenios 76: 40-44)El evangelio es administrado por aquellos llamados por Dios y dado las llaves del reino. Ellos son poseedores del Sacerdocio de Melquisedec:Y este sacerdocio mayor administra el evangelio y posee la llave de los misterios del reino, sí, la llave del conocimiento de Dios. Así que, en sus ordenanzas se manifiesta el poder de la divinidad. Y sin sus ordenanzas y la autoridad del sacerdocio, el poder de la divinidad no se manifiesta a los hombres en la carne (Doctrina y Convenios 84:19-21). Los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días han sido ordenados a llevar el evangelio a todo el mundo. Para este fin, la Iglesia se emplea en este inmenso programa de obra misional, entrenando misioneros en todas las lenguas extranjeras de las culturas del mundo:…para que por tu administración reciban ellos la palabra, y por medio de su administración salga la palabra hasta los cabos de la tierra, primero a los gentiles y entonces, he aquí, volverán a los judíos. Y entonces vendrá el día en que el brazo del Señor se manifestará con poder para convencer a las naciones, las naciones paganas, la casa de José, del evangelio de su salvación. Porque acontecerá que en aquel día todo hombre oirá la plenitud del evangelio en su propia lengua y en su propio idioma, por conducto de los que son ordenados a este poder, mediante la administración del Consolador, derramado sobre ellos para revelar a Jesucristo (Doctrina y Convenios 90:9-11). (Véase Misioneros). Los santos de los últimos días creen que el evangelio debe ser predicado no sólo a los vivientes, pero a los muertos que no tuvieron la oportunidad de oirlo mientras estaban en la tierra. En 1918 José F.Smith vió una visión de los espíritus de hombres que aún no habían sido resucitado:Todos éstos habían partido de la vida terrenal, firmes en la esperanza de una gloriosa resurrección mediante la gracia de Dios el Padre y de su Hijo Unigénito, Jesucristo. Vi que estaban llenos de gozo y de alegría, y se regocijaban juntamente porque estaba próximo el día de su liberación. Se hallaban reunidos esperando el advenimiento del Hijo de Dios al mundo de los espíritus para declarar su redención de las ligaduras de la muerte. Su polvo inerte iba a ser restaurado a su forma perfecta, cada hueso a su hueso, y los tendones y la carne sobre ellos; el espíritu y el cuerpo iban a ser reunidos para nunca más ser separados, a fin de recibir una plenitud de gozo. Mientras esta innumerable multitud esperaba y conversaba, regocijándose en la hora de su liberación de las cadenas de la muerte, apareció el Hijo de Dios y declaró libertad a los cautivos que habían sido fieles; y allí les predicó el evangelio sempiterno, la doctrina de la resurrección y la redención del género humano de la caída, y de los pecados individuales, con la condición de que se arrepintieran. (Doctrina y Convenios 138:14-19)
