Exaltacion - Vida Eterna

De MormonWiki

La exaltación es la vida eterna—el tipo de vida que Dios vive. El plan del Padre Celestial permite que sus hijos regresen a vivir con Él para siempre como seres exaltados y finalmente se conviertan en dioses. Este concepto no menosprecia el poder de Dios. Todos los cristianos sabemos que Cristo promete dar todo lo que tiene a aquellos que están dispuestos a arrepentirse y seguirlo. Si Cristo está dispuesto a dar todo lo que tiene a los que han heredado la vida eterna, ¿qué es lo que les otorga? ¿Gloria? Sin duda, pero ¿qué otra cosa más?

Y entonces serán coronados los ángeles con la gloria de la potencia de él, y los santos serán llenos de la gloria de él, y recibirán su herencia y serán hechos iguales con él. (Énfasis añadido) (Doctrina y Convenios 88:107).

¿Qué significa ser igual a Cristo? Significa ser como él. Llegar a ser semejantes a Dios significa tener la capacidad para la exaltación, el progreso en el conocimiento y desarrollar el poder de crear en las eternidades. Este es el propósito de Dios —llevar a Sus hijos de regreso a Su presencia donde pueden ser como Él.

Porque, he aquí, ésta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre. (Moisés 1:39)

Oposición y albedrío

En esta tierra hay oposición por una razón. El hombre debe tener albedrío. El hombre tiene la libertad de elegir entre el bien y el mal. El Señor ha proclamado su evangelio a través de los profetas y las escrituras y lucha continuamente con el hombre.

Así pues, los hombres son libres según la carne; y les son dadas todas las cosas que para ellos son propias. Y son libres para escoger la libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador de todos los hombres, o escoger la cautividad y la muerte, según la cautividad y el poder del diablo; pues él busca que todos los hombres sean miserables como él.
Y ahora bien, hijos míos, quisiera que confiaseis en el gran Mediador y que escuchaseis sus grandes mandamientos; y sed fieles a sus palabras y escoged la vida eterna, según la voluntad de su Santo Espíritu. (2 Ne 2:27-28)

El elegir creer en Cristo no es suficiente para ganar la vida eterna. El creyente debe seguir adelante en rectitud, perseverar en rectitud, arrepentirse de los pecados y transgresiones y practicar la caridad con sus semejantes.

Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos (Énfasis añadido) (2 Ne. 25:23)
Y entonces os halláis en este estrecho y angosto camino que conduce a la vida eterna; sí, habéis entrado por la puerta; habéis obrado de acuerdo con los mandamientos del Padre y del Hijo; y habéis recibido el Espíritu Santo, que da testimonio del Padre y del Hijo, para que se cumpla la promesa hecha por él, que lo recibiríais si entrabais en la senda.
Por tanto, debéis seguir adelante con firmeza en Cristo, teniendo un fulgor perfecto de esperanza y amor por Dios y por todos los hombres. Por tanto, si marcháis adelante, deleitándoos en la palabra de Cristo, y perseveráis hasta el fin, he aquí, así dice el Padre: Tendréis la vida eterna. (2 Ne. 31:18,20)

El poder de la expiación

La parte central de Su plan es la Expiación de Jesucristo. La exaltación sólo es posible a través de la gracia misericordiosa de la expiación infinita de Cristo. La expiación de Jesucristo es el regalo más grande jamás dado al género humano y es el acontecimiento más importante en la historia de la humanidad. Durante el sacrificio expiatorio de nuestro amoroso Salvador, Él sufrió el castigo por todos los pecados de la humanidad. Debido a este pago a las exigencias de la ley eterna de justicia, la Expiación de Jesucristo ofrece una forma para que los hombres y las mujeres puedan arrepentirse de todos sus pecados y convertirse en “perfectos en Cristo”. La exaltación significa llegar a ser perfecto, incluso como el Padre Celestial y Jesucristo son perfectos, no a través de nuestro propio poder o capacidad, sino mediante el poder y la autoridad que el Padre Celestial ha dado a Jesucristo.

La exaltación trae plenitud de gozo

Los seres exaltados reciben plenitud de gozo, amor, conocimiento y poder. Además viven en relaciones familiares eternas y habitan en la presencia del Padre Celestial y Jesucristo, gozan con ellos en la vida celestial eterna.

Juan el Revelador tuvo visiones del fin del mundo y de las glorias de la exaltación. Él escribió las promesas del Salvador a los fieles en los siguientes pasajes:

Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. (Apocalipsis 3:12)
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. (Apocalipsis 3: 20-21)
El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. (Apocalipsis 21:7)

Es imposible que el hombre mortal comprenda los sentimientos de gozo y amor que los seres exaltados tendrán pero los mormones creen que todos los hombres y las mujeres deberían hacer todos los esfuerzos posibles para estudiar las enseñanzas de Cristo, seguir su ejemplo y prepararse para vivir como Juan también describe:

Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. (1 Juan 3:2-3)

Los puros e inocentes (arrepentidos) del género humano serán exaltados. Además, los niños pequeños que no tienen la edad suficiente para comprender cómo arrepentirse. Ellos serán salvados y exaltados a través del poder de la expiación de Cristo:

Éstos son levantados para vivir con Dios, el cual los ha redimido; de modo que tienen vida eterna por medio de Cristo, el cual ha quebrantado las ataduras de la muerte.
Y éstos son los que tienen parte en la primera resurrección; y éstos son los que han muerto en su ignorancia, antes que Cristo viniese, no habiéndoseles declarado la salvación. Y así el Señor efectúa la restauración de éstos; y participan en la primera resurrección, o sea, tienen vida eterna, habiéndolos redimido el Señor.
Y los niños pequeños también tienen vida eterna. (Mosíah 15: 23-25).
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