Fruto prohibido

De MormonWiki

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El libro de La Perla de Gran Precio contiene un relato sobre la creación de la tierra y los árboles fructíferos que el Señor plantó en el Jardín del Edén:

Y yo, Dios el Señor, planté un jardín hacia el oriente en Edén, y allí puse al hombre que había formado (Moisés 3:8)
… todas las cosas que preparé para el uso del hombre; y éste vio que eran buenas como alimento. Y yo, Dios el Señor, también planté el árbol de la vida en medio del jardín, y asimismo el árbol de la ciencia del bien y del mal (Moisés 3:9).
Y yo, Dios el Señor, tomé al hombre y lo puse en el Jardín de Edén para que lo cultivara y lo guardara.
Y yo, Dios el Señor, le di mandamiento al hombre, diciendo: De todo árbol del jardín podrás comer libremente,
Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás. No obstante, podrás escoger según tu voluntad, porque te es concedido; pero recuerda que yo lo prohíbo, porque el día en que de él comieres, de cierto morirás (Moses 3:15-17).

El fruto del “árbol de la ciencia del bien y del mal” fue el “fruto prohibido”. Al plantarlo en el jardín, el Señor creó para Adán y Eva elecciones opuestas con consecuencias inherentes.

Y para realizar sus eternos designios en cuanto al objeto del hombre, después que hubo creado a nuestros primeros padres, y los animales del campo, y las aves del cielo, y en fin, todas las cosas que se han creado, era menester una oposición; sí, el fruto prohibido en oposición al árbol de la vida, siendo dulce el uno y amargo el otro. (2 Nefi 2:15).
Porque es preciso que haya una oposición en todas las cosas. Pues de otro modo… no se podría llevar a efecto la rectitud ni la iniquidad, ni tampoco la santidad ni la miseria, ni el bien ni el mal. (2 Nefi 2:11)

Sin oposiciones, Adán y Eva no podían tomar decisiones, y la orden de Dios es garantizar el albedrío del hombre. Uno de los principales propósitos de la vida terrenal es probar si los hijos de Dios “hacen todas las cosas que el Señor su Dios les mandare” (Abraham 3:25). Con el fin de demostrar su voluntad de hacer todas las cosas que Dios mandó, era necesario que Satanás tiente a los seres humanos o que proporcione la oposición necesaria a Dios para que la elección sea posible. El conocimiento del bien y del mal sólo se gana en un mundo de oposiciones, donde la maldad se opone a la justicia, el bien al mal, la corrupción a la incorrupción; la felicidad se opone a la miseria, lo amargo a lo dulce (2 Nefi 2:11-12). Debido a que Adán y Eva comieron del fruto prohibido, sus ojos se abrieron a un mundo de oposiciones. El Señor mismo declaró: "He aquí, el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, para saber el bien y el mal" (Moisés 4:28) (Lección 6: La Caída de Adán, Manual del Sacerdocio Aarónico 3, 19).

La doctrina de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sostiene que no hubo un "pecado original" que contamine a todos los hombres nacidos en esta tierra. Adán y Eva transgredieron un mandamiento de Dios pero que no cometieron un pecado. Ellos cumplieron un requisito del Plan de Salvación. Al dejar el Jardín del Edén, fueron capaces de cumplir con otro de los mandamientos de Dios, el mandamiento de procrear, que no podían hacer en su estado paradisíaco en el Jardín del Edén. Asimismo, trajeron la muerte física al mundo, la misma que preparó el camino para la resurrección y la posibilidad de la vida eterna. La Expiación de Jesucristo superó la [Muerte|muerte]] física y la separación espiritual de Dios. Por lo tanto, la caída fue una parte integral del plan de amor concebido por Dios para la humanidad.

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