Gratitud
De MormonWiki
La gratitud es un principio central del evangelio de Jesucristo. En las Escrituras, dice lo siguiente:
Y si hacéis estas cosas con acción de gracias, con corazones y semblantes alegres, no con mucha risa, porque esto es pecado, sino con corazones felices y semblantes alegres, de cierto os digo, que si hacéis esto, la abundancia de la tierra será vuestra, las bestias del campo y las aves del cielo, y lo que trepa a los árboles y anda sobre la tierra; sí, y la hierba y las cosas buenas que produce la tierra, ya sea para alimento, o vestidura, o casas, alfolíes, huertos, jardines o viñas; sí, todas las cosas que de la tierra salen, en su sazón, son hechas para el beneficio y el uso del hombre, tanto para agradar la vista como para alegrar el corazón; Sí, para ser alimento y vestidura, para gustar y oler, para vigorizar el cuerpo y animar el alma. Y complace a Dios haber dado todas estas cosas al hombre; porque para este fin fueron creadas, para usarse con juicio, no en exceso, ni por extorsión. Y en nada ofende el hombre a Dios, ni contra ninguno está encendida su ira, sino contra aquellos que no confiesan su mano en todas las cosas y no obedecen sus mandamientos (Doctrina y Convenios 59:15-21).
Un creyente con un corazón agradecido servirá a Dios y a su prójimo, se conformará con la parte material que reciba, y será optimista y esperanzado. Por lo tanto, es casi imposible vivir el Evangelio sin ser agradecido en primer lugar.
Y he aquí también, si yo, a quien llamáis vuestro rey, quien ha pasado sus días a vuestro servicio, y sin embargo, ha estado al servicio de Dios, merezco algún agradecimiento de vosotros, ¡oh, cómo debíais dar gracias a vuestro Rey Celestial! Os digo, mis hermanos, que si diereis todas las gracias y alabanza que vuestra alma entera es capaz de poseer, a ese Dios que os ha creado, y os ha guardado y preservado, y ha hecho que os regocijéis, y os ha concedido que viváis en paz unos con otros, os digo que si sirvieseis a aquel que os ha creado desde el principio, y os está preservando día tras día, dándoos aliento para que podáis vivir, moveros y obrar según vuestra propia voluntad, y aun sustentándoos momento tras momento, digo que si lo sirvieseis con toda vuestra alma, todavía seríais servidores inútiles (Mosíah 2:19-21)
Nada que podamos hacer puede pagar nuestra deuda con Dios por habernos concedido la vida y las bendiciones de la tierra, la expiación con su promesa de resurrección y exaltación, por lo tanto, aun cuando la vida es muy grave y difícil, tenemos mucho que agradecer.
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