Heber J. Grant
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Heber J. Grant fue el séptimo profeta y presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días. Se le conoce por haber dirigido la Iglesia durante unos de los tiempos mas duros incluyendo la Gran Depresion y Segunda Guerra Mundial. Heber J. Grant nació el 22 de noviembre de 1856. Es el hijo de Jedediah M. Grant y Rachel Ridgeway Ivins Grant. Su padre murió solo nueve días despué de su nacimiento. Heber y su madre tenían muy poco, pero ella trabajó muy duro para proveer por él. Cuando aun era un niño muy joven tuvo la oportunidad de conocer a Brigham Young. Desde esa primera visita Brigham Young invitó a Heber (como de seis años de edad) a que viniera a visitarlo cuando quería. Heber J. Grant dijo de su amistad con Brigham Young: Aprendí no solo a respetarlo y venerarlo pero a quererlo con tanto afecto como me imagino que yo hubiese sentido por mi propio padre, su se me hubiese permitido cocerlo y quererlo. (Preston Nibley, Los Presidentes de la Iglesia, 13aba ed. P.218-219). Apenas a la edad de quince años, Heber fue ordenado al oficio de Setenta. Heber terminó la escuela a los 16 y consiguió un trabajo en un banco. En 1877 Heber se casó con Lucy Stringham. Heber con el tiempo tuvo diez hijas y dos hijos, ambos hijos murieron en la infancia. Fue un padre devoto y cuando no estaba en casa porque estaba de viaje en asuntos de la Iglesia, le enviaba cartas a cada hija. Cuando tenía 23 años, recibió un llamamiento para ser presidente de estaca. En 1882, cuando solo tenía 25 años, Heber J. Grant fue llamado a ser Apóstol. Sirvió como Apóstol por 37 años y como Apóstol visitó comunidades de Americanos Nativos y trabajó con los lideres de la Iglesia para asignar y apartar a poseedores del Sacerdocio a trabajar entre ellos, llegó a ser miembro general de superintendencia de la Asosiación de los Muchachos Jovenes; fue gerente de negocios de la Improvement Era, la cual ayudó a fundar, organizó y presidió en la Mision Japonesa, sirvió como presidente de Mision en Britania y Europa, fue llamado a servir como Presidente del Quorum de los doce Apóstoles el 23 de noviembre de 1916. El 23 de noviembre de 1918, a la edad de 62 años Heber J. Grant fue llamado como Presidente de la Iglesia. La Conferencia General de abril de ese año fue aplazada por causa de una epidemia de influenza mundial que causó 20 millones de muertes. El comienzo de la presidencia del Presidente Grant fue una previsión de todos los tiempos duros que Grant guiaría la Iglesia. El President Grant comenzó el programa de asistencia social de la Iglesia como un medio de combatir los destrozos de la Gran Depresion. También dirigió la construcción de tres nuevos templos, la apertura de 16 misiones nuevas, microfilmación de documentos de genealogía, el programa semanal de radio del Coro del Tabernáculo Mormón, Música y Palabra Hablada, y la primera transmision por radio de la Conferencia General. Heber J. Grant sirvió como presidente por 26 hasta su muerte en 1945.
Citas del Presidente Heber J. Grant
Nuestros enemigos nunca han hecho nada que haya perjudicado esta obra de Dios, y nunca lo harán. Yo miro alrededor, leo, reflexiono, y hago la pregunta, ¿Dónde están los hombres de influencia, con poder y prestigio, que han obrado en contra de los Santos de los Ultimos Días?…¿Dónde están las personas que les hacen honra? No se pueden encontrar…¿Dónde están los hombres que han atacado esta obra? ¿Dónde está su influencia? Han desaparecido como el rocío en el sol. Nosotros los Santos de los Ultimos Días necesitamos no tener miedo. Dios continuará sosteniendo esta obra; El sostendrá el bien." Gospel Standards, comp. G. Homer Durham, 1941
" No importa en que tierra vivamos el Evangelio de Jesucristo nos hace hermanos y hermanas, interesados unos a otros, ansiosos de entendernos unos a otros."
"Uno no puede transferirle a otros aquellas cosas que uno obtiene por si mismo. Yo no puedo darle un testimonio de este evangelio a un hombre como tampoco puedo comer por él. Puedo decirle como obtenerlo. Puedo decirle de las bendiciones que Dios me ha dado. Pero cada hombre debe vivir el evangelio si espera recibir un testimonio de la divinidad de esta obra. Ha sido comprobado en todo el mundo por hombres y mujeres que han sido odiados, abusados y perseguido por su propia carne y sangre, porque se han unido a la Iglesia; pero en respuesta a una humilde oración, y haciendo las cosas que Dios les ha dicho que hagan, han recibido la luz y conocimiento y testimonio de la divinidad de esta obra."
