Humildad

De MormonWiki

Humildad es sumisión a la voluntad de Dios. Es mansedumbre y contrición de corazón.

Ser humilde es reconocer con gratitud nuestra dependencia del Señor –comprender que necesitamos constantemente de Su apoyo. Humildad es el reconocimiento de que nuestros talentos y capacidades son dones de Dios. No es un signo de debilidad, timidez, o temor. Podemos ser tanto humildes como a la vez valientes. Jesucristo es nuestro ejemplo más grande de humildad. Durante su ministerio mortal, él siempre reconoció que su fortaleza venía de su dependencia de Su Padre. El dijo: “No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.” (Juan 5:30)

En Mosíah 3:19, dice:

”Porque el hombre natural es enemigo de Dios, y lo ha sido desde la caída de Adán, y lo será para siempre jamás, a menos que se someta al influjo del Santo Espíritu, y se despoje del hombre natural, y se haga santo por la expiación de Cristo el Señor, y se vuelva como un niño: sumiso, manso, humilde, paciente, lleno de amor y dispuesto a someterse a cuanto el Señor juzgue conveniente imponer sobre él, tal como un niño se somete a su padre”.

La Naturaleza del Orgullo

El Libro de mormón es un registro de “un pueblo caído” (Doctrina y Convenios 20:9). Es un registro de grupos de personas que por turnos fueron humildes y arrepentidos, y después orgullosos. Ocasionalmente, se hicieron tan orgullosos, que se alejaron completamente de Dios, se rehusaron a arrepentirse, y vivieron solamente para destruirse uno al otro__ “Satanás los incitaba continuamente a cometer iniquidades; sí, anduvo sembrando rumores y contenciones sobre toda la faz de la tierra, a fin de endurecer el corazón de la gente contra lo que era bueno y contra lo que estaba por venir” (Helamán 16:22).

La mayoría de nosotros creemos que el orgullos es egocentrismo, jactancia, arrogancia, o soberbia. La característica central del orgullo es enemistad –enemistad hacia Dios y enemistad hacia nuestro prójimo. Enemistad significa “Odio hacia, hostilidad contra, o una condición de oposición.” Es el poder por el que Satanás desea reinar sobre nosotros. El orgullo es esencialmente competitivo en naturaleza. Imponemos nuestra voluntad contra la de Dios. Cuando dirigimos nuestro orgullo hacia Dios, es en el espíritu de “mi voluntad y no la tuya sea hecha.” Como dijo Pablo, ellos “Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús”. (Filipenses 2:21).
Nuestra voluntad en competencia con la voluntad de Dios, permite que nuestros deseos, apetitos, y pasiones sean incontrolables (Véase Alma 38:12; 3 Nefi 12: 30.) El orgulloso no puede aceptar que la autoridad de Dios dirija su vida (Véase Helamán 12:6) Ellos imponen su percepción de la verdad contra el gran conocimiento de Dios, sus capacidades versus el poder del Sacerdocio de Dios, sus logros contra Sus obras maravillosas. Nuestra enemistad con Dios tiene muchos nombres, rebelión, dureza de corazón, testarudez, falta de arrepentimiento, superioridad, híper sensibilidad, y búsqueda de señales. El orgulloso desea que Dios esté de acuerdo con él. No le interesa cambiar su opinión para estar de acuerdo con Dios.
Otra gran porción de este frecuente pecado del orgullo es la enemistad contra nuestro prójimo. Somos tentados diariamente a elevarnos por encima de otros y disminuirlos. (véase Helamán 6:17; Doctrina y Convenios 58:41.) (Ezra Taft Benson, “Cuídate del Orgullo,” Liahona, Mayo 1989, 4.)

Cuando la Gente es Humilde, Reina la Paz

El Salvador visitó a los pueblos del Libro de Mormón poco después de Su resurrección. Había habido una gran destrucción, y una gran parte de los inicuos habían perecido. El reunió a los justos que quedaban con Él y les enseñó “las cosas apacibles del reino”. Entonces la gente vivió en justicia y paz por casi cuatro generaciones, hasta que nuevamente empezaron a crecer en orgullo. El éxito de esa sociedad pacífica, y la felicidad de sus ciudadanos es una luz para todos:

”Y ocurrió que no había contenciones en la tierra, a causa del amor de Dios que moraba en el corazón del pueblo.” (4 Nefi 1:15; ver también 4 Nefi 1:2; itálicas agregadas)
Y tenían en común todas las cosas; por tanto, no habían ricos ni pobres, esclavos ni libres, sino que todos fueron hechos libres, y participantes del don celestial (4 Nefi 1:3).
y los discípulos de Jesús efectuaban grandes y maravillosas obras, de tal manera que sanaban a los enfermos, y resucitaban a los muertos, y hacían que los cojos anduvieran, y que los ciegos recibieran su vista, y que los sordos oyeran; y obraban toda clase de milagros entre los hijos de los hombres; y no obraban milagros salvo que fuera en el nombre de Jesús (4 Nefi 1:5)
Y no había envidias, ni contiendas, ni tumultos, ni fornicaciones, ni mentiras, ni asesinatos, ni lascivias de ninguna especie; y ciertamente no podía haber un pueblo más dichoso entre todos los que habían sido creados por la mano de Dios.
No había ladrones, ni asesinos, ni lamanitas, ni ninguna especie de –itas, sino que eran uno, hijos de Cristo y herederos del reino de Dios.
¡Y cuán bendecidos fueron! Porque el Señor los bendijo en todas sus obras; sí, fueron bendecidos y prosperaron (4 Nefi 1: 16-18).
Herramientas personales
Otros idiomas