Inmortalidad
De MormonWiki
Inmortalidad se define como vivir para siempre en un estado resucitado con el cuerpo y el espíritu inseparablemente unidos. Es el único regalo que Cristo nos dio universalmente a todos a través de su resurrección y es el único regalo que se aplica a todos los que viven en la tierra. Es diferente a los términos Salvación y Exaltación los cuales se refieren a vivir con Dios eternamente.
El Señor expresó a Su profeta:
- Porque, he aquí, ésta es mi obra y mi gloria: llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre (Moisés 1:39)
El apóstol Pablo comprendió el significado y alcance de la aplicación de la Resurrección. A los santos de Corinto, les escribió: “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”. (1 Corintios 15:22). Tal como los apóstoles de la antigüedad lo entendieron, la Resurrección significa que uno de los dones de la Expiación de Jesús es que toda la humanidad se levantará de la muerte, que la inmortalidad se le otorga a todos, que las barras y las ataduras de la muerte se han roto, y que el enemigo llamado muerte ha sido destruido. Amulek declaró: “El espíritu y el cuerpo serán reunidos otra vez en su perfecta forma; los miembros así como las coyunturas serán restaurados a su propia forma, tal como nos hallamos ahora; y seremos llevados ante Dios, conociendo tal como ahora conocemos, y tendremos un vivo recuerdo de toda nuestra culpa. Pues bien, esta restauración vendrá sobre todos, tanto viejos como jóvenes, esclavos así como libres, varones así como mujeres, malvados así como justos” (Alma 11:43-44). [1]
El élder Neal A. Maxwell aclaró que todos los hombres y mujeres que moran en la tierra son seres inmortales por causa del don universal de la resurrección:
- Cuando los discípulos esforzados reflexionan profundamente respecto a esta experiencia mortal, se hace claro que somos individuos inmortales cuyo desafío permanente es aplicar principios inmortales a las situaciones permanentemente cambiantes de la vida. Con esta perspectiva, podemos mejorar nuestro desempeño diario porque fijamos nuestra mirada en la eternidad y sus grandes realidades. [2]
C.S. Lewis dijo:
- ”Es a la luz de estas abrumadoras posibilidades, con el temor y la circunspección propia de ellas, que deberíamos conducir todos nuestros tratos entre nosotros, de amistad, de amor, de juego, de política. No existe la gente ordinaria. Ud. nunca ha hablado a un simple mortal. Las naciones, las culturas, las artes, las civilizaciones—estas son mortales, y su vida es a la nuestra como la vida de un mosquito. Pero son inmortales aquellos con los que bromeamos, trabajamos, nos casamos, desairamos y explotamos” [3]
- El mandamiento Sed perfectos no es algo gaseoso e idealista. Tampoco es un mandamiento para hacer lo imposible. Él, [Cristo], nos va a hacer criaturas que pueden obedecer ese mandamiento. El dijo (en la Biblia) que nosotros éramos ‘Dioses’ y Él va a hacer que sus palabras se cumplan. Si se lo permitimos—ya que podemos impedírselo, si así lo escogemos—El hará del más débil y el más sucio de nosotros un dios o diosa, una criatura radiante, deslumbrante, inmortal, palpitante con tal energía y gozo y sabiduría y amor como no podemos imaginarnos ahora, un espejo brillante e inoxidable que nos refleja a Dios perfectamente (sin embargo, por supuesto, en una escala menor) Su propio poder ilimitado y gozo y bondad . El proceso será largo y en partes muy doloroso, pero para eso estamos. Nada menos. Sabía lo que decía”. [4]
La inmortalidad no se refiere solamente a la extensión de la vida más allá de la vida mortal en la tierra hacia la resurrección. La vida para todos los seres también extendió la inmortalidad al pasado:
- La promesa de la vida más allá de la tumba también nos da una perspectiva diferente al otro lado de nuestra existencia mortal: nuestro nacimiento (ver Vida Pre-Mortal. Conforme aprendemos que somos criaturas inmortales, nos damos cuenta de que la vida, que no termina con la tumba, tampoco empieza con la cuna. Nosotros existimos antes de venir a esta tierra. Vinimos de fuera, y si somos verídicos y fieles, podemos regresar a las salas celestiales para vivir con el Dios poderoso que es el Padre de nuestros espíritus. El Hijo Santo de Dios, nuestro Salvador, cuya resurrección gloriosa lo hace posible, estará allí para estrecharnos “en los brazos de [Su] amor” (ver Doctrina y Convenios 6:20).
- También el hombre fue en el principio con Dios. La inteligencia, o sea, la luz de verdad, no fue creada ni hecha, ni tampoco lo puede ser. (Doctrina y Convenios 93:29)
- Y el Señor me había mostrado a mí , Abraham, las inteligencias que fueron organizadas antes que existiera el mundo; y entre todas estas había muchas de las nobles y grandes (Abraham 3:22)
- Yo, [Cristo], habito en medio de todos ellos; por tanto, he descendido ahora para darte a conocer las obras que mis manos han hecho, por lo que mi sabiduría los sobrepuja a todos ellos, pues reino arriba en los cielos y abajo en la tierra, con toda sabiduría y prudencia, sobre todas las inteligencias que tus ojos han visto desde el principio; yo descendí en el principio en medio de todas las inteligencias que has visto. (Abraham 3:21).
Así, los hombres existieron como inteligencias antes de que fueran creados (organizados) como los hijos espirituales de Dios. Así, ellos existían espiritualmente antes que recibieran cuerpos corruptibles por medio del nacimiento en el mundo. Así, recibieron cuerpos incorruptibles e inmortales en la resurrección, por la expiación de Cristo, con la esperanza de alcanzar exaltación en el Reino de Dios.
Referencias
- ↑ Alexander B. Morrison, “Yo soy la Resurrección y la Vida”, Ensign, abril de 1995, pág. 36.
- ↑ <Neal A. Maxwell, “El Sendero del Apostolado,” Ensign, setiembre de 1998, pág. 7.
- ↑ C.S. Lewis, “El peso de la Gloria y otras Direcciones”, 1980, pág. 19.
- ↑ C.S. Lewis, “Pura Cristiandad”, Londres: Libro Fuente, 1977, pág. 172.