Inspiración
De MormonWiki
La inspiración es la orientación divina que viene a través de las impresiones del Espiritu Santo. Es la forma más común de revelación otorgada por Dios. Los miembros dignos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, o mormones, reciben el don del Espíritu Santo mediante la imposición de manos después del bautismo. Esta compañía constante del Espíritu Santo permite que los miembros dignos reciban inspiración en su vida personal, vida familiar, empresarial y llamamientos de la iglesia. El Espíritu Santo; sin embargo, puede inspirar a los hombres de todas las religiones en cualquier momento ya que todos son hijos de Dios.
- La revelación personal se manifiesta como un testimonio de la verdad y como una guía en cuestiones espirituales y temporales. Los Santos de los Últimos Días saben que se pueden recibir las impresiones del Espíritu respecto a cualquier faceta de la vida, inclusive las decisiones cotidianas. Nadie podría pensar en tomar una decisión importante tal como: “¿Quién será mi compañero?”, “¿Qué trabajo debo hacer?”, “¿Dónde viviré?” y “¿Cómo viviré?” sin buscar la inspiración del Dios Todopoderoso.
- Hay algunas pautas y normas que son necesarias a fin de recibir revelación e inspiración, entre las que se incluyen: (1) tratar de manera honrada y sincera de guardar los mandamientos de Dios, (2) estar espiritualmente preparado para recibir un mensaje divino, (3) pedir a Dios en oración ferviente y humilde y (4) buscar respuestas con fe inquebrantable. [1]
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¿Cómo se recibe la inspiración?
¿Cómo se recibe la inspiración? Enós dijo: "Y mientras así me hallaba luchando en el espíritu, he aquí, la voz del Señor de nuevo penetró mi mente” (Enós 1:10). Uno no necesariamente escucha una voz oíble. El espíritu de la revelación viene por confirmación divina. "Sí, he aquí, hablaré a tu mente y a tu corazón por medio del Espíritu Santo que vendrá sobre ti y morará en tu corazón”, (Doctrina y Convenios 8:2).[1]
Albedrío e Inspiración
- Cuando morábamos en la presencia de Dios, nuestro Padre Celestial, se nos dotó del albedrío. Esto nos dio la oportunidad y el privilegio de escoger lo que haríamos – de elegir libremente y sin presiones. Cuando el padre Adán fue colocado en el Jardín del Edén tuvo este mismo poder, y ahora lo poseemos nosotros. Se espera que usemos los dones, los talentos, las capacidades y el sentido común, el juicio y el albedrío con que fuimos dotados.
- Pero, por otro lado, se nos mandó que busquemos al Señor, que deseemos su Espíritu, que obtengamos el espíritu de revelación y de inspiración en nuestras vidas. Venimos a la Iglesia y un administrador legal coloca sus manos sobre nuestra cabeza y dice: "Recibe el Espíritu Santo". Esto nos otroga el don del Espíritu Santo, que es el derecho a la compañía constante de aquel miembro de la Divinidad, basado en la fidelidad.
- De manera que nos encontramos ante dos proposiciones. Una es que debemos ser guiados por el espíritu de inspiración, el espíritu de la revelación. La otra es que nos encontramos aquí con la instrucción de utilizar nuestro albedrío, y determinar por nosotros mismos lo que debemos hacer, entonces necesitamos establecer un equilibrio entre estas dos opciones, si es que vamos a seguir una causa que nos llenará de gozo, satisfacción y paz en esta vida y conducirá a la recompensa eterna en el reino de nuestro Padre”.[1]
No siempre recibimos inspiración o revelación cuando la solicitamos. Algunas veces, tenemos que esperar para recibirla; otras, se nos deja para que empleemos nuestro propio juicio. No se puede forzar lo espiritual. Así tiene que ser. El propósito de nuestra vida respecto a obtener experiencia y desarrollar la fe quedaría truncado si nuestro Padre Celestial tuviera que dirigirnos en cada uno de nuestros actos, aun cuando sea una acción importante. Es preciso que tomemos decisiones y que experimentemos las consecuencias, a fin de desarrollar la confianza en nuestra fe. [1]
El Señor espera que los hombres utilicen su razón y albedrío para tomar decisiones. Él espera que se esfuercen por entender sus circunstancias y reconocer las causas y consecuencias. Él espera que hagan muchas cosas buenas y honorables por su propia voluntad, y Él espera no tener que dirigir a sus hijos cada minuto cuando se enfrentan a la vida terrenal. Después de realizar el esfuerzo, la inspiración está al alcance de todos aquellos que sean lo suficientemente humildes para preguntar.
- Tenemos derecho al espíritu de revelación, pero lo que estoy tratando de enseñar es que hay una manera adecuada y un procedimiento, y existen condiciones que se deben cumplir antes de obtener el espíritu. Es nuestra obligación estudiar nuestros problemas y después consultar con el Señor y obtener un sello ratificador del Espíritu Santo de que hemos llegado a la conclusión correcta; y aquel sello ratificador es el espíritu de revelación.
- Dios nos concede sabiduría en estas cosas. Dios nos concede la valentía y la capacidad de permanecer en nuestros propios pies y utilizar nuestro albedrío, habilidades y capacidades, entonces, seamos lo suficientemente humildes y dispuestos para que el Espíritu dirija nuestra voluntad a su voluntad, para obtener su sello ratificador y confirmador, para obtener así en nuestras vidas el espíritu de revelación. Y si lo hacemos, no hay dudas sobre el resultado: es la paz en esta vida, es la gloria y el honor y la dignidad en la vida por venir. [1]
A veces, sin embargo, un hijo de Dios se desespera. No importa cómo intente resolver sus problemas, nada cambia, y se da cuenta que es impotente para resolverlos por sí mismo. En momentos como éstos, el Señor escucha a todos Sus hijos que se inclinan a los pies del Señor en la más absoluta humildad y piden ayuda. A menudo, la respuesta que se recibe es tan inusual que se necesita mucha fortaleza para seguir la inspiración. Uno tiene que confiar en la interminable visión del Señor y confiar en la suficiente inspiración para actuar. Un ejemplo es la inspiración recibida por el Presidente Wilford Woodruff. El Señor lo motivó a establecer una planta refinadora de remolacha azucarera en Utah. El olfato para los negocios parecía estar en contra de la propuesta, e incluso los Apóstoles dudaban. El Presidente Woodruff se reunió con ellos cuando estudiaban todas las opiniones que se oponían a la decisión. Él dijo:
- Desde el día que recibí el conocimiento de la divinidad del Evangelio de Jesucristo revelada por conducto del profeta José Smith, desde el día que salí como humilde sacerdote a proclamar el Evangelio, aun cuando tenía la impresión de que me enfrentaba con la muerte, si el sendero del deber que el Evangelio requería de mí me imponía enfrentar la muerte, nunca me he vuelto a la derecha ni a la izquierda; y, ahora, la inspiración del Señor que he recibido es construir esa fábrica. Cada vez que pienso en abandonar la idea de ella, hay tinieblas; y cada vez que pienso en construir la fábrica, hay luz. Construiremos la fábrica aunque hacerlo arruine económicamente a la Iglesia”. (En Conference Report, Junio 1919. 8-9).[1]
La fábrica fue muy exitosa y se construyeron otras.
El reconocer la inspiración
Una de las experiencias difíciles en la vida terrenal tiene que ver con el reconocimiento de la voz de Dios cuando nos habla. Los santos del Últimos Días, a pesar de que tienen la compañía constante del Espíritu Santo, deben aprender a distinguir la inspiración de Dios de sus propias ideas, especialmente de los deseos profundos. Los profetas han dado guías para ayudar a distinguir la verdadera inspiración de nuestros propios pensamientos:
- En sus formas más conocidas, la revelación o inspiración viene por medio de palabras o pensamientos que se comunican a la mente (véase Doctrina and Convenios 8:2–3; Enós 1:10), por medio de la iluminación repentina (véase Doctrina y convenios 6:14–15), por medio de sentimientos positivos o negativos sobre determinadas acciones, o aun por medio de actuaciones artísticas inspiradas, como sucede con las artes interpretativas. El presidente Boyd K. Packer, declaró: “La inspiración se manifiesta más como un sentimiento que como un sonido” (Boyd K. Packer, “Oraciones y Respuestas”, Conferencia General, Octubre 1979).
- Asumiendo que estén familiarizados con estas diferentes formas de revelación o inspiración, he escogido discutir este asunto mediante una clasificación diferente- el propósito de la comunicación. Puedo identificar ocho diferentes propósitos en la comunicación con Dios: (1) testificar; (2)profetizar; (3) dar consuelo; (4) elevar; (5) informar; (6) refrenar: (7) confirmar (8) motivar. [1]
La inspiración de Dios no incita a que una persona incumpla los mandamientos del Señor. El Señor sólo dará revelación que ayude a construir el reino y obre para el beneficio espiritual de Sus hijos. Las personas pueden recibir revelación para guiar sus propias vidas. Pero cuando una persona pretende recibir la revelación para otra persona fuera de su propia área de responsabilidad - por ejemplo, un miembro de la Iglesia que afirme haber recibido una revelación para guiar a toda la Iglesia o una persona que afirme haber recibido una revelación para guiar a otra sobre la cual no tiene ninguna autoridad de acuerdo con el orden de la Iglesia - se puede estar seguro de que tal revelación no procede del Señor. [1] La mejor manera de reconocer la revelación dada como inspiración es mediante la experiencia:
- Una persona podrá beneficiarse si percibe la primera indicación del espíritu de revelación; por ejemplo, cuando sientan que la inteligencia pura fluye en ustedes, podrá darles una repentina corriente de ideas… y así, al aprender a reconocer y entender el Espíritu de Dios, podrán crecer en el principio de la revelación”. (F. Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, p. 138)
No siempre recibimos inspiración o revelación cuando la solicitamos. Algunas veces, tenemos que esperar para recibirla; otras, se nos deja para que empleemos nuestro propio juicio. No se puede forzar lo espiritual. Así tiene que ser. El propósito de nuestra vida respecto a obtener experiencia y desarrollar la fe quedaría truncado si nuestro Padre Celestial tuviera que dirigirnos en cada uno de nuestros actos, aun cuando sea una acción importante. Es preciso que tomemos decisiones y que experimentemos las consecuencias, a fin de desarrollar la confianza en nuestra fe. Aun en aquellas decisiones que consideremos muy importantes, algunas veces no recibimos una respuesta a nuestras oraciones. Eso no quiere decir que éstas no hayan sido escuchadas, sino que hemos orado por alguna decisión que, por una u otra causa, debemos tomar sin la guía de la revelación. Quizás hayamos pedido guía para elegir entre alternativas que son igualmente aceptables o inaceptables. No es probable que reciba respuesta una persona que busca la guía del Espíritu para elegir entre dos alternativas que sean igualmente aceptables para el Señor. De igual manera, es improbable que el Espíritu del Señor nos brinde revelación en asuntos que no tienen mucha importancia (Oaks, “Revelación”).
- “Es algo muy importante el preguntar a Dios o allegarse a Su presencia; y sentimos temor de acercarnos a Él sobre temas que son de poca o ninguna importancia” (José Smith, “Historia de la Iglesia”, 1:339)
Siempre que una decisión vaya a hacer una diferencia real en nuestras vidas - obvia o no- y que vivamos en armonía con el Espíritu y busquemos su orientación, podemos estar seguros de que recibiremos la guía necesaria para lograr nuestro cometido. El Señor no nos abandonará cuando la elección sea importante para nuestro bienestar eterno. (Oaks, "Revelación").
