Jóvenes mormones
De MormonWiki
Los jóvenes mormones llevan una vida llena de actividades constructivas, trabajo, servicio, interacción familiar, educación y recreación sana. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha puesto en marcha muchos programas para ayudar a los jóvenes a tener una vida adulta responsable. Estos programas se ocupan de todos los aspectos de la vida, y la Iglesia patrocina las tropas de niños exploradores para incorporar responsabilidad y servicio con deportes, campamento y recreación. Uno de los propósitos de los programas de la Iglesia es ayudar a enseñar habilidades a los miembros que traerán felicidad a sus vidas. Estas incluyen habilidades y experiencias sociales, de aprendizaje y de liderazgo; la capacidad de desarrollar los talentos personales, la importancia del principio de trabajo, servicio, y muchas, muchas más.La Iglesia tiene normas estrictas de moral y conducta para todos sus miembros. Los líderes de la Iglesia animan a que se enseñen estas normas a los niños en el hogar para que reconozcan el bien del mal desde una edad temprana. Los mismos principios se enseñan durante la niñez, la adolescencia y la edad adulta. Los principios que se enseñan son los mismos para todos, pero el enfoque está puesto en las habilidades que cada persona debe desarrollar para cumplir con su sagrado llamamiento personal, mientras está en esta tierra. Estas normas no están destinadas a limitar o debilitar, de hecho, todo lo contrario. Es al vivir los principios del evangelio de Jesucristo que podemos alcanzar en mayor medida la felicidad. Las habilidades que son necesarias para ser felices se imparten en cada grupo etáreo.
Los niños mormones asisten a una Escuela Dominical para niños llamada Primaria desde los 3 hasta los 11 años. Aquí se les enseña, en un nivel que puedan entender, que son hijos del Dios, que los ama mucho. Se les enseña a reconocer los influjos del Espíritu Santo, orar a Dios, aprender a amar los principios básicos del Evangelio de Jesucristo, a elegir el bien, y ayudar a los que les rodean con amor y bondad. Cuando los niños cumplen 8 años de edad, pueden elegir ser bautizados como miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Si un niño toma la decisión de ser bautizado, se reunirá con su obispo para una entrevista. Si el obispo encuentra al niño digno y preparado para hacer sus convenios bautismales, entonces el niño será bautizado y confirmado como miembro de la Iglesia.El convenio del bautismo incluye tomar sobre sí el nombre de Jesucristo y tratar de vivir Sus mandamientos. Después del bautismo, se le confirma como miembro de la Iglesia y se le da el don del Espíritu Santo por aquellos que tienen la autoridad del sacerdocio. Esto significa que si un miembro bautizado hace todo lo posible por vivir los mandamientos de Dios y se arrepiente, por medio del poder de la Expiación de Jesucristo, tendrá derecho a la guía y compañía del Espíritu Santo, que es un don muy valioso de Dios.
Después de llegar a los 8 años, los niños pueden trabajar para recibir el premio Mi Fe en Dios. El objetivo del premio Mi Fe en Dios es ayudar a los niños a entender su potencial como hijos de Dios y aprender a cumplir las obligaciones que conlleva dicho conocimiento. También está orientado a ayudarlos a divertirse al desarrollar las habilidades para la vida. Ellos pueden trabajar en proyectos juntos y divertirse entre ellos mientras aprenden habilidades espirituales y se preparan para recibir el sacerdocio cuando lleguen a los 12 años.
Los requisitos para el premio son: orar diariamente, estudiar con regularidad las Escrituras, guardar los mandamientos y vivir las normas del Evangelio, honrar a los padres, pagar el diezmo (la décima parte del ingreso personal), asistir a todas las reuniones de la Iglesia con regularidad, escribir un testimonio de la veracidad del Evangelio, memorizar los trece Artículos de Fe, completar las actividades en cuatro áreas diferentes (Aprender y Vivir el Evangelio, Prestar servicio a los demás, Desarrollar de Talentos, y Preparación para el Sacerdocio), y tener una entrevista con un miembro del obispado después de completar todos los requisitos necesarios. Al trabajar en este proyecto durante un período de cuatro años, los niños pueden aprender a tener una relación personal con su Salvador y a aplicar los principios del Evangelio en su vida cotidiana.
Mientras están en la Primaria, los niños tienen la oportunidad de participar en muchas actividades, cantar canciones, aprender acerca de Dios y de Jesucristo, y hacer amigos.
Hombres Jóvenes mormones
Una vez que un niño cumple los 12 años, avanza al programa de Hombres Jóvenes, el cual está diseñado para hombres jóvenes de 12-18 años. Mientras están en este programa, a cada hombre joven se le anima a participar en el programa Mi Deber a Dios. Al igual que el programa de Mi Fe en Dios, Mi Deber a Dios está diseñado para ayudar a los hombres jóvenes a madurar y desarrollar una serie de habilidades mediante el establecimiento de metas personales en cuatro áreas diferentes: Desarrollo Espiritual, Desarrollo Físico, Desarrollo Académico, Personal y Orientación Profesional; y Desarrollo Cívico y Social.Además de tener metas en una variedad de áreas, las metas también se realizan en una variedad de maneras. Debe realizarse un total de 7 metas en un entorno familiar, 7 con un grupo de otros hombres jóvenes, y 32 de forma individual. Esto ofrece innumerables posibilidades a cada hombre joven para que pueda personalizar su premio según sus intereses. Las metas se establecen y se logran durante un período de seis años. Los hombres jóvenes se dividen en tres grupos de edad: 12-13 (diácono), 14-15 (maestro) y 16-18 (presbítero). Además de los objetivos que logra, cada hombre joven debe crear y llevar a cabo un proyecto de servicio para cada período.
El programa Mi Deber a Dios está orientado a trabajar mano a mano con el programa de Escultismo, programa del cual la Iglesia es una firme defensora. Mientras que los requisitos del escultismo ayudan a los niños y los hombres jóvenes a aumentar muchas habilidades físicas y sociales, el programa Mi Deber a Dios se centra en el desarrollo de habilidades espirituales y de sacerdocio; sin embargo, los programas funcionan muy bien juntos. Muchos objetivos cumplidos pueden cumplir con los requisitos de ambos programas. Una vez más, los hombres jóvenes pueden trabajar juntos y con sus líderes para divertirse aprendiendo nuevas habilidades y pasar tiempo juntos en una variedad de entornos. A los hombres jóvenes se les anima a ganar el Premio de Scout Águila, así como el Premio Mi Deber a Dios.El programa de la Mutual, que la Iglesia ha establecido para la juventud se lleva a cabo semanalmente. Los líderes realizan actividades para ayudar a los jóvenes a reunirse y aumentar su fe. Las actividades pueden variar desde trabajar en medallas al mérito Scout, hasta proyectos de servicio, deportes, juegos que practiquen juntos, entre otras cosas. Una vez al mes, los hombres y las mujeres jóvenes pueden reunirse para una actividad juntos. Las otras semanas del mes se reunirán por separado, ya sea con sus grupos de su misma edad o con todo el grupo de Hombres Jóvenes. Estas actividades unen a los jóvenes en un entorno social donde pueden interactuar con otros jóvenes que tienen las mismas creencias y normas que ellos. Ellos pueden aprender a aplicar los principios del Evangelio en su vida cotidiana y reforzar su testimonio de Jesucristo. Los hombres jóvenes son muy buenos ejemplos para los más pequeños, y pueden ayudar a que se entusiasmen con los programas y el evangelio.
A los niños se les enseña desde muy temprana edad a respetar el sacerdocio y a trabajar para recibirlo. El poder del sacerdocio es la autoridad para actuar en nombre de Dios, y está disponible para todos los jóvenes y los hombres dignos de la Iglesia con distintos niveles de poder y responsabilidad, a partir de los 12 años. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la única Iglesia que puede seguir una línea de su autoridad de sacerdocio directamente hasta Jesucristo. Tener y ejercer el poder del sacerdocio es un asunto serio, que exige respeto, reverencia y dignidad. El poder del sacerdocio lleva el sello de autoridad a todas las ordenanzas de la Iglesia.Además de esperar ansiosamente el momento en que tendrán el sacerdocio, los hombres jóvenes son fuertemente animados a servir en misiones de dos años cuando alcancen la edad de 19 años. Ellos pueden ser enviados a cualquier parte del mundo, dedicando esos dos años a compartir el evangelio de Jesucristo con los demás y a ayudar a edificar el reino de Dios. Una vez que los hombres jóvenes llegan a la edad de 19 años, son elegibles para enviar sus papeles para servir en una misión. Un hombre joven se reunirá con su obispo y presidente de estaca varias veces antes de ir a una misión.
La Iglesia anima a los hombres jóvenes a servir en una misión, ya que puede convertirse en un período de intenso crecimiento espiritual para cada fiel misionero. También es una maravillosa oportunidad para servir a los demás sin pensar en recompensa. Los hombres jóvenes que sirven en misiones confían en su Salvador y llegan a todos los hijos de Dios en el amor. Durante dos años, los misioneros dedican toda su vida a la predicación del evangelio de Jesucristo. En su mayor parte, los hombres jóvenes (o sus familias) proporcionan su aporte financiero para salir y participar en la maravillosa obra de compartir el Evangelio con los demás. Antes de partir en una misión, los hombres jóvenes pasan por el templo para recibir sus investiduras. Algún tiempo después de su regreso, se espera que se casen. El matrimonio es parte de la “alianza nueva y eterna” del evangelio de Jesucristo, y es el estado más deseable para todos los hijos de Dios.
Los programas que están disponibles para los niños y los hombres jóvenes pueden ayudarles a prepararse para ser mejores esposos y padres, a ser líderes buenos y comprensivos, así como a ser sensibles ante los sentimientos y necesidades de los demás. Al completar los premios Mi Fe en Dios y Mi Deber a Dios, tal vez también un premio de Scout Águila, y una misión, puede parecer que todo es trabajo y nada de juego, pero a menudo es más juego que trabajo. Por lo menos, al hacer estos programas, los hombres jóvenes pueden descubrir que hay una profunda alegría y satisfacción en el trabajo duro. El objetivo final de todos los programas de la Iglesia es que los miembros alcancen su potencial divino y sean felices. La verdadera alegría se encuentra en la familia y en las relaciones con los demás.Véase también Hombres mormones




