Jesucristo Nuestro Guia

De MormonWiki

La Doctrina Mormona enseña que cuando se presentó el plan de salvación en el mundo espiritual, antes de venir a estar tierra, fue un momento de felicidad y gozo para todos, como se lee en Job 38:7. Los Mormones creen que en ese momento, todos comprendimos que tendríamos que dejar el hogar celestial durante algún tiempo, que no viviríamos más junto a los Padres Celestiales. En la época que pasaríamos alejados de ellos, todos cometeríamos pecados y algunos perderíamos el camino.

Según la doctrina Mormona, Dios, sabía todo lo que pasaría en la tierra, y por el gran amor que tiene hacia sus hijos, buscó la manera de ayudarnos, lo necesitaríamos era un Salvador que pagara por los pecados y nos enseñara la forma de regresar a El.

Según en los escritos del El Libro de Abraham Dios el Padre se hizo la pregunta, “…¿A quién enviaré?” (Abraham 3:27). Dos de nuestros hermanos se ofrecieron a hacerlo; nuestro Hermano Mayor, Jesucristo, quien entonces se llamaba Jehová, dijo: “…Heme aquí; envíame” (Abraham 3:27). Jesucristo estuvo dispuesto a venir a la tierra, dar su vida por todo el género humano y tomar sobre sí sus pecados. Él, al igual que el Padre Celestial, deseaba que todos eligiéramos obedecer Sus mandamientos, pero a la vez sabía que debíamos tener la libertad de escoger a fin de que probáramos que éramos dignos de obtener la Exaltación. Jesús dijo: “…Padre, hágase tu voluntad, y sea tuya la gloria para siempre”.

Satanás, quien se llamaba Lucifer, también dijo: “…Heme aquí, envíame a mí. Seré tu hijo y redimiré a todo el género humano, de modo que no se perderá ni una sola alma, y de seguro lo haré; dame, pues, tu honra” (Moisés 4:1). Satanás deseaba forzar a todo ser humano a hacer su voluntad. De acuerdo con el plan de Satanás, las personas no tendríamos la oportunidad de tomar nuestras propias decisiones, lo cual era un privilegio que Dios había dado a todos. Satanás deseaba recibir para sí todo el honor de la salvación del mundo.

Jesucristo se convirtió en nuestro Guía escogido y en nuestro Salvador

Después de escuchar a sus dos hijos, El Padre Celestial dijo: “…Enviaré al primero” (Abraham 3:27). Jesucristo fue escogido y ordenado para ser El Salvador; muchos pasajes de las Escrituras hablan acerca de ello. Uno de esos pasajes dice que muchos años antes de Su nacimiento Jesús se le apareció al hermano de Jared, un profeta del Libro de Mormón, y le dijo: “He aquí, yo soy el que fue preparado desde la fundación del mundo para redimir a mi pueblo. He aquí, soy Jesucristo… En mí todo el género humano tendrá vida, y la tendrá eternamente, sí, aun cuantos crean en mi nombre” (Éter 3:14). Cuando Cristo vivió en la tierra, enseñó: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió… Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:38, 40).

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