José, hijo de Jacob

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La historia más conocida de José cuenta que fue vendido por sus hermanos en Egipto. GUÍA PARA EL ESTUDIO DE LAS ESCRITURAS [1]

José, Hijo de Jacob

Véase también: Israel; Jacob, hijo de Isaac

En el Antiguo Testamento, el primogénito de Jacob y Raquel (Gén. 30:22–24; 37:3).

José obtuvo la primogenitura de Israel porque Rubén, el primogénito de la primera esposa de Jacob, perdió ese privilegio a causa de su transgresión (1 Cró. 5:1–2). José, siendo el primogénito de la segunda esposa de Jacob, y debido a su dignidad, era quien tenía derecho a recibir la bendición. José también recibió una bendición de su padre poco antes de que éste muriera (Gén. 49:22–26). José fue un hombre de gran integridad, “entendido” y “sabio” (Gén. 41:39). El que haya rechazado a la esposa de Potifar es un ejemplo de fe, de castidad y de integridad personal (Gén. 39:7–12). En Egipto, cuando José reveló a sus hermanos su verdadera identidad, les dio las gracias en vez de culparlos por la forma en que lo habían tratado. Él creía que la forma en que habían actuado sus hermanos había hecho posible que se cumpliera la voluntad de Dios (Gén. 45:4–15). La revelación de los últimos días da a conocer la misión más extensa de la familia de José en los últimos días (2 Ne.3:3-24; 3 Ne. 20:25-27; TJS, Gén. 50). Jacob amaba mucho a José y le hizo una túnica de diversos colores, Gén. 37:3. Por celos, los hermanos de José llegaron a odiarlo y conspiraron para matarlo. Sin embargo, finalmente decidieron venderlo a unos mercaderes que iban camino de Egipto, Gén. 37:5–36. En Egipto, el Señor hizo prosperar a José y éste llegó a ser mayordomo en la casa de Potifar, Gén. 39:1–4. La esposa de Potifar mintió, diciendo que José había tratado de seducirla; José, a pesar de ser inocente, fue condenado y enviado a la cárcel, Gén. 39:7–20. José interpretó los sueños del jefe de los coperos y del jefe de los panaderos de Faraón, Gén. 40. Faraón favoreció a José por haber interpretado uno de sus sueños y lo nombró gobernador de Egipto, Gén. 41:14–45. Nacimiento de Efraín y Manasés, Gén. 41:50–52. Reunión de José con su padre y sus hermanos, Gén. 45 y 46. Muerte de José en Egipto a la edad de 110 años, Gén. 50:22–26.


DICCIONARIO DE LA BIBLIA (en inglés) [2]

José

Hijo de Raquel, segunda esposa de Jacob (Gén. 30: 22-24; Gén. 37: 3). Gén. 37 - 50 proporciona un extenso relato de su vida. La historia es especialmente instructiva ya que muestra la disciplina de la desgracia y también revela que el Señor recompensa a sus hijos obedientes de acuerdo a su fidelidad. La historia de José es también un ejemplo de la forma en que Dios obra en la historia, preservando a su pueblo. La resistencia de José ante el encanto de la esposa de Potifar es un ejemplo sin par de fe, castidad y pureza personal. Su protección fue su fe, tal como lo demuestran sus palabras: “¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Gén. 39: 9). En el N.T. José sólo es mencionado una sola vez (Hebreos 11: 21-22) como un ejemplo de fe.

José obtuvo la primogenitura de Israel porque fue digno y debido a que éste era su derecho natural. Cuando Rubén, el primogénito real, perdió el privilegio a causa de su transgresión (1 Cró. 5:1–2), José, siendo el primogénito de la segunda esposa de Jacob, era quien tenía derecho a recibir la bendición. José fue un hombre visionario, un soñador e intérprete de sueños, “un hombre en quien está el espíritu de Dios” (Gen. 41: 38).

Profecías y bendiciones especiales sobre la cabeza de José y de su posteridad se encuentran en Gén. 48: 1-22; Gén. 49: 1, 22-26, y Deut. 33: 13-17. Cuando José murió en Egipto a la edad de 110 años, fue embalsamado, pero, de acuerdo con su petición, se postergó el entierro hasta que Moisés y los hijos de Israel llevaran sus huesos a Canaán, para ser enterrado cerca de su padre y otros antepasados (Gén. 50: 22-26; Ex. 13: 19; Jos. 24: 32).

La revelación de los últimos días confirma muchos de los detalles bíblicos sobre José y añade otros datos importantes (véase 2 Ne. 3: 4-22; 2 Ne. 4: 2; Alma 10: 3; Alma 46: 23-27; JST Gén. 50). Es a través de la revelación de los últimos días que se ilustra la gran misión de la familia de José en los últimos días.

Las tribus de Efraín y Manasés, hijos de José, estaban entre las diez tribus del Reino Norte de Israel, y, por tanto, entre las “tribus perdidas”. Además, una parte de los descendientes de José llegó a América alrededor del año 600 a. C., y estableció dos grandes pueblos. El registro de sus obras se llama el Libro de Mormón. También ha sido sobre todo a los descendientes de José a quienes el Señor ha llamado en estos últimos días para llevar el evangelio a las naciones de la tierra, de conformidad con el pacto que Dios hizo con Abraham.


José: La importancia de la preparación personal [3]

(8-1) Introducción

“La historia de José, el hijo de Jacob, quien también fue llamado Israel, es una representación vívida de una gran verdad: «a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Véase Rom. 8:28.) José parece haber hecho siempre lo que era correcto; pero, más importante que eso, lo hizo por la razón debida. ¡Y cuán significativo es ese detalle! José fue vendido como esclavo por sus propios hermanos y fue comprado por Potifar, capitán de la guardia de Faraón. P ero aunque estaba obligado a servir, convirtió cada experiencia y circunstancia, no importa cuán amarga, en algo bueno.

“Esta capacidad de convertir todo en algo bueno parece ser una característica divina. Nuestro Padre Celestial siempre puede hacer lo mismo. Todo, no importa cuán lamentable, se torna en victoria para el Señor. José, aunque esclavo y sin merecer para nada ese destino, se conservó fiel al Señor y continuó obedeciendo los mandamientos, y convirtió en algo muy bueno sus circunstancias degradantes. Las personas así no pueden ser vencidas porque no se dan por vencidas”. Ellas tienen la información correcta, la actitud positiva, y la expresión de Dale Carnegie parece tener sentido: Si usted tiene un limón, puede quejarse de que es ácido o puede hacer una limonada. Todo depende de usted” (Hartman Rector, hijo “Live above the Law to be Free-(Viva por encima de la ley para ser libre)”, Ensign, enero de 1973, pág. 130.)


NOTAS Y COMENTARIOS SOBRE GÉNESIS 37–50

(8-2) Génesis 37:3. ¿Qué era la túnica de diversos colores?

Hay algunas dudas en cuanto a qué era en realidad la túnica de José. El vocablo hebreo significa “una túnica larga, con mangas… una túnica que cubría hasta los puños y los tobillos, semejante a las que usaban los nobles y las hijas de los reyes” (Keil y Delitzsch, Commentary, 1:1:335; compare con 2 Samuel 13:18, donde se indica que las hijas del rey David usaban vestidos semejantes). La túnica tal vez haya sido de diferentes colores, pero su significado parece haber sido mucho más que su colorido y belleza. Un reconocido erudito sugiere que “era una túnica que llegaba a las palmas de las manos y a la suela de las sandalias; la túnica, larga, con mangas, usada por los jóvenes y doncellas de las mejores clases; en el caso de José, supone Bush…era el símbolo de la primogenitura que había sido perdida por Rubén y que le había sido transferida a él” (Wilson, Old Testament Word Studies, “colour”, pág. 82).

Si en verdad esta túnica indicaba que José tenía la primogenitura, lo que tal vez estuvo en duda entre los hermanos, porque había cuatro primogénitos en la familia de Jacob, ese hecho explicaría la hostilidad y los celos que la túnica provocó entre los otros hijos de Jacob. Cada uno de los hermanos pudo fácilmente haber pensado que tenía derecho a la primogenitura.

Rubén. Era el primogénito de todos los hijos de Jacob. Aunque había perdido el derecho a la bendición (véase el encabezamiento 7-28), tal vez no aceptaba la realidad de ese hecho. Simeón. Como era el segundo hijo de Lea y el que le seguía a Rubén, pudo haber supuesto que la primogenitura le correspondería, al perderla Rubén.

Judá. Pudo haber argumentado que no solamente Rubén había perdido el derecho, sino que también Simeón y Leví por causa de la masacre de los siquemitas (véase Génesis 34). La descalificación de estos hijos habría hecho de él el heredero legal.

Dan. Puesto que su madre, Bilhah, era considerada propiedad de Raquel, pudo haber argumentado que era él el primogénito de Raquel, y no José, y, por tanto, habría tenido el derecho de recibir la bendición perdida por Rubén. Gad. Era el primogénito de Zilpa y fácilmente pudo haber pensado que era él quien debía haber recibido la bendición en lugar de Rubén. Los sueños de José (véase Génesis 37:5-11), que claramente indicaban su futuro llamamiento como líder, sirvieron para aumentar el resentimiento de los otros hermanos hacia él.

(8-3) Génesis 37:28

El precio cobrado por la venta de José, veinte piezas de plata, es el mismo precio señalado posteriormente en la ley de Moisés por un esclavo de cinco a veinte años de edad (véase Levítico 27:5). Normalmente, el precio de un esclavo era treinta piezas de plata (véase Éxodo 21:32).

(8-4) Génesis 37:32

Moroni registró en el Libro de Mormón que cuando Jacob vio que un trozo de “la túnica de muchos colores” (vers. 32) había sido conservado, también un resto de la simiente de José sería preservado (véase Alma 46 : 24).


La familia de Jacob se traslada a Egipto.

(8-5) Génesis 37:36. ¿Cuál era el cargo de Potifar?

La frase “capitán de guardia” viene de una frase hebrea que literalmente significa “jefe de los carniceros o matarifes”. Por este significado algunos eruditos han considerado que era el principal cocinero o mayordomo de la casa de Faraón, pero otros creen que carnicero o matarife significan en este caso, verdugo. Por lo tanto, Potifar era el “oficial comandante de la guardia real, el que llevaba a cabo las ejecuciones ordenadas por el rey” (Keil y Delitzsch, Commentary, 1:1:338). En cualquiera de los casos, Potifar era un hombre importante, pero la segunda posibilidad, especialmente, le otorgaría gran poder y una buena posición en Egipto.