Justificación

De MormonWiki

La doctrina de la justificación, como se describe en la Biblia, se basa en otras escrituras utilizadas por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, por lo tanto los Santos de los Últimos Días deben tener o desarrollar una buena comprensión sobre la justificación por medio de la fe en Cristo. El apóstol Pablo dijo:

Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios;
Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados (Romanos 3:23-25).

Podríamos sustituir las palabras inocente y intachable con la palabra justificado. "La justificación, entonces, tal como se define en la Biblia y en el Libro de Mormón, es el proceso mediante el cual la culpa es apartada por la fe en la expiación de Jesucristo. La mayoría de los estudiosos de las escrituras están de acuerdo con esa definición. Sin embargo, la confusión se presenta cuando tratamos de comprender cómo funciona el proceso de justificación".

Las palabras justo, justificación y justicia son, por supuesto, términos legales y se refieren a nuestra la situación legal ante Dios. En virtud de las leyes de la justicia, luego de una violación a la ley sigue un castigo. El hecho de quebrantar las leyes de Dios aumenta la distancia que nos separa de Él. Esta separación se llama muerte espiritual.

Afortunadamente, existe otra ley divina que va de la mano con la ley de la justicia y que puede dar origen a un renacimiento espiritual. El Libro de Mormón se refiere a ella como la ley de la misericordia. Esta ley nos permite escapar del castigo que la justicia exige si un Salvador acepta el castigo en nuestro lugar. Sin embargo, esta persona debe cumplir con dos condiciones: debe estar dispuesta y debe estar libre de pecado. Además, alguien divino debe dictar una propiciación de las leyes divinas.
Jesucristo cumplió todas estas condiciones y aceptó el castigo por nuestros pecados. De alguna manera—finalmente, incomprensible para los mortales —, el Hijo de Dios tomó sobre sí el castigo por los pecados de toda la humanidad. Y debido a que su sacrificio fue "infinito y eterno" (véase [1]), satisfizo las exigencias de la justicia y de la misericordia, y puede ofrecer el perdón a todos aquellos que le entregaron sus pecados. Esta ofrenda es un don —las Escrituras a menudo utilizan el término gracia— que el Salvador entrega debido a su gran amor por nosotros ("I have a question-Tengo una pregunta”, Ensign-revista en inglés, junio de 1991, pág. 51-53).

El don es dado y recibido cuando al ejercer la fe en Cristo:

Y he aquí, él viene a los suyos, para que la salvación llegue a los hijos de los hombres, mediante la fe en su nombre; y aun después de todo esto, lo considerarán como hombre, y dirán que está endemoniado, y lo azotarán, y lo crucificarán (Mosíah 3:9).

A medida que aprendemos "línea por línea" y continuamos en el arrepentimiento y en la fe, nos movemos de "la gracia en gracia."

A medida que progresamos de “gracia en gracia" recibiendo "gracia sobre gracia" (véase [2]), finalmente llegaremos a ser perfectos y capaces de pararnos ante el Padre plenamente justificados como personas que se han hecho como él—inocentes, perfectos y santos (Colin Douglas, Ensign, abril de 1989, pág. 12).
En las Escrituras, el proceso por el cual nos limpiamos y perfeccionamos a menudo se llama santificación. Aquellos que estén justificados por Cristo y reciben el Espíritu Santo son santificados o "vuelven a nacer" (Véase [3], Alma 5:14,19)

Un concepto erróneo seguido por muchas sectas cristianas es que la fe en Cristo es suficiente para llegar a la justificación y a la santificación. Santiago dijo, "el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe" (Santiago 2:24). Los Santos de los Últimos Días saben que la "fe" es una palabra de acción, y la distinguen de la mera creencia. Según el Evangelio revelado, la fe sin obras es muerta.

Muchos cristianos no entienden que la fe y las buenas obras son realmente las dos caras de una misma moneda, hablar de una sin incluir a la otra es imposible. Pablo dice en 1 Corintios 13: "Si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy… Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor" (Véase 1 Corintios 13:2, 13; véase también Moroni 7:42-47.)
Finalmente, nuestra justificación ante Dios es producto de la fe en la gracia de Cristo. Como Nefi dijo: "es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos" (2 Nefi 25:23). Pero el Señor espera que hagamos todo cuanto sea posible – arrepentirnos de nuestros pecados, reunirnos con él en las aguas del bautismo, guardar sus mandamientos y seguir su ejemplo de amor (Véase 3 Nefi 27:16, 21-22). Al fin y al cabo, él lo dio todo, su sangre, su cuerpo, para eliminar nuestros pecados; ¿es demasiado pedir que le demos a cambio nuestro corazón, mente y fortaleza? Incluso, solamente desea esta devoción para que pueda justificarnos y santificarnos ante el Padre (S. Michael Wilcox, "I have a question-Tengo una pregunta”, Ensign-revista en inglés, junio de 1991, pág. 51-53).


Y nada impuro puede entrar en su reino; por tanto, nada entra en su reposo, sino aquellos que han lavado sus vestidos en mi sangre, mediante su fe, y el arrepentimiento de todos sus pecados y su fidelidad hasta el fin.
Y éste es el mandamiento: Arrepentíos, todos vosotros, extremos de la tierra, y venid a mí y sed bautizados en mi nombre, para que seáis santificados por la recepción del Espíritu Santo, a fin de que en el postrer día os presentéis ante mí sin mancha (,21-22 # 16 3 Nefi 27:19-20).

El Presidente Hinckley ha dicho:

Que los artículos de nuestra fe [Artículos de Fe 13] constituyen una de las declaraciones básicas de nuestra teología. Tenemos que reflexionar sobre ella una y otra vez. Entonces, cada vez que nos veamos tentados a hacer algo malo, deshonesto o inmoral, vendría a nuestra mente con cierta fuerza esta gran declaración que abarca todos los estados de la ética de nuestro comportamiento. Pensaríamos menos en algunos elementos de nuestra conducta personal, los que tratamos de justificar con una excusa u otra.

-Fear Not to Do Good-No teman hacer el bien", Ensign-revista en inglés, enero de 2000, pág 2.

Otras escrituras sobre la justificación

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