Korihor

De MormonWiki

Korihor es un personaje importante en el Libro de Mormón cuyo ascenso y caída suceden alrededor del año 74 a.C. y cuya historia completa se narra en el capítulo 30 de Alma. Korihor se presenta como Anticristo porque él predica en contra de las profecías de la venida de Cristo.

Las enseñanzas herejes de Korihor le dan a Mormón una oportunidad de describir cómo las leyes de los Nefitas permiten a todos los hombres adorar según ellos elijan. En este contexto, Mormón reafirma la escritura “Escogeos hoy a quién sirváis” (Alma 30:7-12).

El registro da cuenta de algunas de las enseñanzas básicas de Korihor que incluyen el decir que “ningún hombre puede saber acerca de lo porvenir” y “no podéis saber de las cosas que no veis”. Él ridiculiza la creencia en Dios como que es “el efecto de una mente desvariada”. Él enseña en contra de Cristo y niega la Expiación. Además declara que cada hombre prospera de acuerdo a su genio y conquista según su fuerza, y que y no era ningún crimen el que un hombre hiciese cosa cualquiera. Él también predicó que no hay más existencia después de esta vida. Él evidentemente tuvo algo de éxito, desviando a muchos a la iniquidad (Alma 30:13-18).

Muchas de las personas más prudentes rechazaron sus palabras y le hicieron comparecer ante los sumos sacerdotes. Finalmente, él es llevado ante Alma hijo donde Korihor acusa a los líderes de la iglesia de ser ociosos, que se aprovechan de los miembros de la iglesia y además niega a Cristo. Alma declara que todo la obra que se hace por la iglesia está libre de compensación y testifica de la verdad de Cristo. Alma declara que tiene “todas las cosas como testimonio” de que la doctrina de Cristo y sus principios son verdaderos. Él específicamente menciona el testimonio de los santos profetas, el testimonio de las personas de la iglesia, y las escrituras. También resalta el gran orden en el universo como evidencia de un Creador Supremo (Alma 30:19-44).

Korihor persiste con su blasfemia y le pide a Alma una señal para probar las cosas de las que Alma ha testificado. Alma finalmente consiente y declara que Korihor se quedaría mudo, y Korihor inmediatamente pierde la capacidad de hablar. Korihor entonces reconoce que es el poder de Dios lo que lo ha dejado así. Además reconoce que él siempre sabía que había un Dios, que el diablo se le apareció y lo engañó y le había enseñado qué decir, que el enseñaba las palabras del diablo porque deleitaban la mente carnal, y que él enseñaba estas palabras hasta el punto que él mismo creyó que eran ciertas (Alma 30:45-53).

Korihor le pide a Alma que le quite la maldición, pero se le niega esa petición porque Alma sabe que Korihor desviaría otra vez a la gente. Se publica la noticia por todo el país describiendo lo que le había pasado a Korihor y que aquellos que habían creído en sus palabras debían arrepentirse y convertirse nuevamente al Señor. Poco tiempo después, Korihor es asesinado por un grupo que se había separado de los nefitas. Mormón luego pone de manifiesto una lección espiritual de este relato declarando que “el diablo no amparará a sus hijos en el postrer día, sino que los arrastra aceleradamente al infierno” (Alma 30:54-60).

Este relato ofrece la oportunidad de aplicar las escrituras a nosotros mismos al notar que muchos de los mismos argumentos y burla que Korihor usó, aún son usados hoy en día por aquellos que quisieran frustrar la obra de Dios. Podemos fortalecernos en el hecho que tenemos los mismos testigos de Dios que Alma invocó en su defensa de la verdad.

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