Línea sobre línea
De MormonWiki
La frase línea sobre línea viene de las siguientes escrituras:
- Porque mandamiento sobre mandamiento, mandato tras mandato, línea sobre línea, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá (Isaías 28:10)….
- Pues he aquí, así dice el Señor Dios: Daré a los hijos de los hombres línea por línea, precepto por precepto, un poco aquí y un poco allí; y benditos son aquellos que escuchan mis preceptos y prestan atención a mis consejos, porque aprenderán sabiduría; pues a quien reciba, le daré más; y a los que digan: Tenemos bastante, les será quitado aun lo que tuvieren (2 Nefi 28:30).
- Porque él dará a los fieles línea sobre línea, precepto tras precepto; y en esto os pondré a prueba y os probaré (Doctrina y Convenios 98:12).
- ¡Y además, la voz de Dios en la alcoba del anciano papá Whitmer, en Fayette, Condado de Séneca, y en varias ocasiones y en diversos lugares, en todas las peregrinaciones y tribulaciones de esta Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días! ¡Y la voz de Miguel, el arcángel; la voz de Gabriel, de Rafael y de diversos ángeles, desde Miguel o Adán, hasta el tiempo actual, todos ellos declarando su dispensación, sus derechos, sus llaves, sus honores, su majestad y gloria, y el poder de su sacerdocio; dando línea sobre línea, precepto tras precepto; un poco aquí, y otro poco allí; consolándonos con la promesa de lo que ha de venir en lo futuro, confirmando nuestra esperanza! (Doctrina y Convenios 128:21)
El verdadero progreso y crecimiento toman tiempo. Es el proceso de convertirse. A medida que escuchamos (oímos, aprendemos y hacemos), ganamos conocimientos y sabiduría. Si actuamos sabiamente sobre lo que hemos recibido, el Señor nos dará más. Crecemos paso a paso. Podemos encontrarnos con momentos que podrían cambiar nuestra vida y por ello, debemos actuar sobre esos momentos con dedicación y consistencia. Cada día puede ser una experiencia creciente llena de esperanza, esto significa, un día creciente y favorecedor que representa otro buen avance más, un paso o línea a la vez. El Señor aclara que línea sobre línea y precepto tras precepto es la manera y proceso de aprender, por ello los fieles reciben más mientras que aquellos que dicen tener suficiente o rechazan las enseñanzas se dan cuenta aquella porción que les fue dada, les será quitada incluso como Isaías nos enseña (véase Isaías 6:9-13 y 28:13, compárese también con Alma 12:9-11). Debemos agradecer las oportunidades de desafíos y momentos de crecimiento como si fueran bendiciones del Señor. Esto es muy fácil decirlo, pero aún así difícil de realizarlo, a menos que actuemos con fidelidad y oremos pidiendo fortaleza.
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Hablan los profetas modernos
El Salvador vino a este mundo como un bebé, de la misma manera en que todos iniciamos nuestra vida mortal. En Doctrina y Convenios encontramos un testimonio de John, en donde se revela que Cristo aprendió línea sobre línea, precepto tras precepto y al principio no recibió la plenitud correspondiente a su vida mortal o terrenal.
- Y yo, Juan, vi que no recibió de la plenitud al principio, mas recibía gracia sobre gracia; Y no recibió de la plenitud al principio, sino que continuó de gracia en gracia hasta que recibió la plenitud; Y por esto fue llamado el Hijo de Dios, porque no recibió de la plenitud al principio (Doctrina y Convenios 93:12-14)
- (Joseph Fielding Smith, Respuestas a preguntas sobre el Evangelio, 5 vols. [Salt Lake City: Deseret Book Co., 1957-1966], 5: 165.)
Una vez que nos hemos vuelto completamente hacia el Señor, somos más libres de seguirlo--;“Iré delante de vuestra faz. Estaré a vuestra diestra y a vuestra siniestra” (Doctrina y Convenios 84:88). Esta es la única guía que necesitamos en el sendero estrecho y angosto. Luego todo evolucionará--;“un poquito allí, otro poquito allá,” “línea sobre línea, precepto tras precepto,” porque nosotros “no podemos soportar todas las cosas por ahora” (Doctrina y Convenios 128:21; 98:12; 50:40).Y cada paso hacia adelante misericordiosamente trae consigo su propio refuerzo. Todo esto está hecho con el paso del tiempo, como lo describe el Profeta José Smith, quien conocía muy bien el proceso:
- (Neal A. Maxwell, Men and Women of Christ [Salt Lake City: Bookcraft, 1991], 30.)
- “Cuanto más cerca está el hombre a la perfección, más claras son sus perspectivas y más grandiosos son sus gozos, hasta que él haya vencido a todos los demonios de su vida y pierda todo deseo de pecado; y, de la misma manera que en la antigüedad, llega el hombre a ese punto de fe donde es envuelto en el poder y gloria de su Creador y es llevado para habitar con Él. Pero consideramos que esta es una estación a la que ningún hombre ha llegado en un momento”. (Joseph Fielding Smith, comp., Teachings of the Prophet Joseph Smith [Salt Lake City: Deseret Book Company, 1976], p. 51.)
- (Neal A. Maxwell, Men and Women of Christ [Salt Lake City: Bookcraft, 1991], 30.)
Ideas para la vida diaria
Aquí encontrará siete ideas que nos ayudarán a crecer línea sobre línea y precepto tras precepto:
1. Entendimiento—Entendamos que el crecimiento es un proceso, una conversión, un momento progresivo y no un acontecimiento instantáneo. De la misma manera que curarse toma tiempo, la conversión también toma tiempo. La sabiduría no nace madura en la vida de alguien, se necesita un esfuerzo diario para entender y practicar principios duraderos antes de que uno experimente gradualmente una mejoría en la capacidad, facultades más amplias, desarrollo de visión, fortaleza de carácter y más sabiduría divina.
2. Paciencia—Seamos pacientes con los demás así como lo somos con nosotros mismos y las cosas que hacemos. Se necesita mucho tiempo para preparar y hornear el pan. Se necesita mucho tiempo para que las semillas germinen y se conviertan en plantas que broten frutos. Sea consciente del proceso para que no se encuentre expectativas sin realizarse que acarreen sentimientos negativos o estrés.
3. Establecimiento de metas—Las fechas meta son importantes. Cuando se demarcan metas y se establecen planes, podría haber controles lógicos durante todo el camino para determinar si uno está progresando como se planificó. Estas fechas pueden brindarle a uno esperanza y ánimo durante todo el camino.
4. El tiempo es un aliado—No olvidemos nunca que a medida que crecemos, estamos realizando algo que nos toma tiempo y esfuerzo. Algunas veces, toma mucho más de lo planeado, el doble de tiempo o más. Desarrolle una mentalidad que visualice la meta con claridad, respaldada y cuidada por el tiempo. Con el tiempo aun podemos lograr objetivos, un paso paciente después del otro.
5. Herencia Divina—Nosotros somos literalmente los hijos del Padre Celestial con la capacidad divina de ser como Él. Este conocimiento y entendimiento nos da la esperanza de seguir adelante y convertirnos en todo lo que podamos ser.
6. Talentos y Habilidades—Dentro de cada uno de nosotros existen cualidades latentes, que mediante la fuerza del Señor y esfuerzo diligente, pueden ser mejoradas poco a poco.
7. Ejercitar la fe— A medida que nos sumergimos en la oscuridad, recordemos que el Señor proporciona la vía y la luz para pasarla.
Ilustraciones para nuestro tiempo
“El Grosellero” Vivía yo en Canadá, donde había comprado una granja que estaba un tanto deteriorada. Una mañana salí y vi un grosellero que había alcanzado aproximadamente dos metros de altura y estaba llegando a ser casi exclusivamente material para leña. No había ningún retoño ni grosellas. Antes de ir a Canadá, fui criado en una granja frutal de Salt Lake City y sabía lo que tenía que sucederle a ese grosellero, de manera que tomé unas tijeras podadoras, fui hasta el arbusto y lo corté, lo podé y volví a cortarlo hasta que no quedó nada, excepto un montón de tocones. Cuando terminé, empezaba a amanecer y me pareció ver arriba de cada uno de esos tocones algo que parecía como una lágrima, y pensé que el grosellero estaba llorando. Era yo entonces un tanto ingenuo (y todavía no he dejado de serlo por completo), lo miré, sonreí y dije: "¿Por qué estás llorando?". Pensé haber oído hablar al grosellero y creo que le oí decir esto: "¿Cómo pudiste hacerme esto? Estaba creciendo tan maravillosamente; estaba casi tan alto como el árbol de sombra y el frutal que se encuentran dentro de la cerca, y ahora me has talado. Todas las plantas del huerto me mirarán con desprecio porque no llegué a ser lo que debí haber sido. ¿Cómo pudiste hacerme esto? Creí que tú eras el jardinero aquí".
Eso es lo que pensé que había dicho el grosellero y estaba tan convencido de haberlo oído que le respondí: "Mira, pequeño grosellero, yo soy el jardinero aquí y sé lo que quiero que seas. No quería que fueras un árbol frutal ni un árbol de sombra; quiero que seas un grosellero, y algún día, pequeño arbusto, cuando estés cargado de fruta, me dirás: ‘Gracias, Señor Jardinero, por quererme lo suficiente para talarme. Gracias, Señor Jardinero’". Pasaron los años y me encontré en Inglaterra, donde era comandante de una unidad de caballería en el Ejército Canadiense Británico. Tenía el rango de oficial de campo y me sentía orgulloso de mi puesto. Luego se presentó la oportunidad para llegar a ser general. Había pasado todos los exámenes y además tenía antigüedad. Con la muerte de un general del Ejército Británico, pensé que esa oportunidad se había hecho realidad cuando recibí un telegrama desde Londres que decía: "Preséntese en mi oficina a las diez de la mañana", firmado por el general Turner. Salí rumbo a Londres. Entré con gallardía en la oficina del general y lo saludé de forma apropiada, correspondiéndome él con la misma clase de saludo que un oficial mayor suele conceder, algo así como "¡Quítate de mi camino, gusano!". Me dijo: "Siéntese, Brown", y añadió: "Lamento no poder hacer el nombramiento; usted lo merece y ha pasado todos los exámenes; además tiene antigüedad, ha sido un buen oficial, pero no me es posible hacer el nombramiento. Deberá regresar a Canadá como oficial de entrenamiento y transporte". Aquello por lo que había estado esperando y orando durante diez años quedó repentinamente fuera de mi alcance. Al rato él pasó a otra habitación para contestar el teléfono y yo encontré sobre su escritorio mi historial militar, al pie del cual estaba escrito: "ESTE HOMBRE ES MORMÓN". En aquellos días no éramos vistos con buenos ojos. Al ver eso, supe por qué no había sido nombrado. Él regresó y dijo: "Eso es todo, Brown". Lo saludé de nuevo, pero no con tanta gallardía, y salí. Abordé el tren y volví a mi pueblo, que estaba a ciento noventa kilómetros de distancia, con un corazón entristecido y con amargura en el alma. El rechinido de las ruedas parecía decir: "Eres un fracasado". Cuando volví a mi tienda, estaba tan amargado que tiré la capa y el cinto sobre el catre. Elevé los puños hacia el cielo y dije: "¿Cómo pudiste hacerme esto, Dios? He hecho todo lo que estaba de mi parte para prepararme; no hay nada que podría haber hecho, que no hubiera hecho. ¿Cómo pudiste hacerme esto?". Estaba tan amargado como la hiel. Luego oí una voz, y reconocí su tono. Era mi propia voz que decía: "Yo soy el jardinero aquí, y sé lo que quiero que hagas". La amargura abandonó mi alma y caí de rodillas cerca del catre para pedir perdón por mi ingratitud y amargura. Mientras me encontraba ahí, arrodillado, escuché un himno que estaban cantando en la tienda vecina. Un grupo de jóvenes mormones se reunía ahí regularmente cada martes por la noche. Por lo general yo me reunía con ellos; nos sentábamos en el suelo y efectuábamos una reunión de la Mutual. Mientras me encontraba arrodillado, suplicando perdón, oí que sus voces cantaban:
Mas si Él me llama a sendas que yo nunca caminé, confiando en Él, le diré: Señor, a donde me mandes, iré. (Himnos, N° 175) Me puse de pie convertido en un hombre humilde; y ahora, casi cincuenta años más tarde, miro hacia arriba y digo: "Gracias, Señor Jardinero, por talarme, por quererme lo suficiente como para herirme". Veo ahora que no era prudente que yo llegara a ser general en ese tiempo, porque si así hubiera sido, habría sido oficial mayor de todo Canadá Occidental, con un atractivo salario vitalicio, un lugar donde vivir y una buena pensión; pero habría criado a mis seis hijas y dos hijos en cuarteles del ejército. Indudablemente se habrían casado fuera de la Iglesia y creo que yo no habría llegado a mucho. De todos modos, hasta ahora no he llegado a mucho, pero he hecho más que lo que habría hecho si el Señor me hubiese dejado ir en la dirección que yo quería. Muchos de ustedes tendrán experiencias muy difíciles: desaliento, desilusión, aflicción, derrota. Serán probados, pero si no obtienen lo que creen merecer, recuerden que Dios es el jardinero aquí; Él sabe lo que Él desea que lleguen a ser; sométanse a Su voluntad; sean dignos de Sus bendiciones y las recibirán.
- (Hugh B. Brown, “El Grosellero” New Era-revista SUD en inglés, abril de 2001, pág. 12; anteriormente en la revista New Era, enero de 1973.)
Algunos pensamientos más
• “De esta manera vemos cómo las experiencias iluminan los principios y los principios iluminan las experiencias. De acuerdo a la realidad de este proceso, ¿Cómo nuestro aprendizaje puede no puede ser ‘línea sobre línea’, ‘experiencia sobre experiencia’ y comprensión sobre comprensión?’ —Neal A. Maxwell (No es sino por un breve momento [Salt Lake City: Bookcraft, 1986], 125). • “Así que para protegernos y ayudarnos a crecer a la misma vez, él nos da línea sobre línea, mandato tras mandato, un poco aquí y un poco allá. Tan pronto como hayamos aplicado una nueva verdad en nuestras vidas, Él nos darás más, pero no tan pronto, de modo que no sea nuestra condenación. Si usted quiere recibir más revelaciones de Dios y escuchar su voz con más frecuencia, la clave es tan solo obedecer a lo que ya haya recibido”. —Gene R. Cook (Searching the Scriptures: Bringing Power to Your Personal and Family Study [Salt Lake City: Deseret Book Co., 1997], 45-46).
Resumen
A medida que nos aferramos a las verdades del evangelio línea sobre línea y mandato tras mandato, crecemos un paso a la vez, nos convertimos en lo que debemos ser. Este es nuestro crecimiento mortal aquí en la tierra, el cual de hecho es un tiempo emocionante. Debemos aprender a estar contentos con nuestro crecimiento (lo que no quiere decir que seamos complacientes) para dejar que el Señor con su infinita Sabiduría nos amolde a Su imagen para que cuando Él aparezca seamos semejantes a Él (véase Moroni 7:48; 1 Juan 3:1-2). El presidente Benson nos enseñó que, “los hombres y mujeres que le entregan su vida al Señor, descubrirán que Él puede hacer su vida mucho más productiva de lo que ellos pueden. El intensificará sus gozos, expandirá sus visiones, acelerará sus mentes, fortalecerá sus músculos, elevará sus espíritus, multiplicará sus bendiciones, aumentará sus oportunidades, consolará a sus almas, elevará a sus amigos y traerá paz. Quien pierda su vida en el servicio del Señor, encontrará la vida eterna”. (Ezra Taft Benson, The Teachings of Ezra Taft Benson [Salt Lake City: Bookcraft, 1988], 361).
- Este artículo fue adaptado del libro “Lo que debemos saber y hacer” de Ed J. Pinegar and Richard J. Allen.

