Libro de Apocalipsis

De MormonWiki

El Libro de Apocalipsis, también llamado Revelaciones a Juan, es el último libro canónico del Nuevo Testamento in la Biblia. Es el único libro de la Biblia que está compuesto totalmente de literatura apocalíptica.

Después de una breve introducción(capítulo 1:1-10), contiene una historia del autor, quien se identifica como Juan, y de dos visiones que recibió en la isla de Patmos. La primera visión (capítulos 1:11-3:22), relatada por “uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro”, hablando con “y su voz como estruendo de muchas aguas”, son declaraciones hacia las siete iglesias de Asia. La segunda visión comprende el resto del libro (capítulos 4-22) comienza con “una puerta abierta en el cielo” y describe el final del mundo—involucrando la ultima rebelión entre Satanás en Armageddon, la derrota final de Satanás, y la restauración de paz en el mundo.

El Apocalipsis es considerado por muchos cristianos como uno de los libros más controversiales y difíciles de la Biblia, con muchas interpretaciones diversas de los significados de los nombres y eventos. El fundador protestante Martin Luther al comienzo consideró que el Apocalipsis no era “ni apostólico ni profético” e indicó que “no se enseña de Cristo ni se le menciona en él”. Sin embargo, después cambió de opinión. John Calvin creía que el libro era canónico, aun así es el único libro del Nuevo Testamento sobre el que no escribió ningún comentario.

En el siglo cuarto, San Juan Crisóstomo y otros obispos se expusieron en contra incluyendo este libro en el Nuevo Testamento, principalmente por las dificultades de interpretar y el peligro de abuso. Cristianos en Siria también lo rechazan a causa de la gran confianza que los Montanistas tenían en él. En el siglo 9, fue incluido con el Apocalipsis de Pedro entre libros en “conflicto” en el Stichometry de San Nicephorus, Patriarca de Constantinopla. Al final fue incluido en el canon correspondiente, aunque permanece como el único libro del Nuevo Testamento que no es leído en la Divina Liturgia de la Iglesia Ortodoxa del Este.

En contraste con estos y otros lideres cristianos y teólogos, el profeta José Smith dijo que “El libro de Apocalipsis es uno de los libros más simples que Dios haya causado escribir”. El invito a los miembros de la Iglesia a buscar el Espíritu Santo para entender el mensaje importante de este libro para sus vidas.

Los mensajes que figuran en el Libro de Apocalipsis se enseñan en las clases de Doctrina del Evangelio en la Escuela Dominical, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, como parte del año de estudio del Nuevo Testamento. El manual afirma, [1]

Juan fue uno de los primeros apóstoles del Salvador. Dio testimonio de Jesucristo y por este motivo el gobierno romano lo desterró a Patmos, una pequeña isla al oeste de lo que hoy es el país de Turquía. Mientras se encontraba allí, lo visitó un ángel y recibió una revelación que registró en forma de cartas dirigidas a las siete ramas de la Iglesia en Asia (Apocalipsis 1:1, 9–11). Con el tiempo, esas cartas pasaron a ser parte del libro de Apocalipsis.
El libro de Apocalipsis se escribió principalmente en un lenguaje simbólico. Su tema es que “al final Dios triunfará sobre el diablo en esta tierra; que habrá una victoria permanente del bien sobre el mal, de los santos sobre sus perseguidores, del reino de Dios sobre los reinos de los hombres y de Satanás... El simbolismo de las bestias, las guerras, los ángeles, los hombres, etc. aportan detalles al desarrollo de este tema. Con un poco de estudio, se puede percibir el tema aunque no se reconozcan completamente los detalles” (Bible Dictionary (Diccionario de la Biblia-en inglés), “Revelation of John (Revelación de Juan”, pág. 762).

En cuanto al capítulo 12 de Apocalipsis, el profeta SUD Wilford Woodruff dijo:

Hay dos poderes en el mundo, en medio de los habitantes de la tierra: el poder de Dios y el del diablo… Siempre que Dios ha tenido un pueblo en la tierra, no importa en qué época, Lucifer, el hijo de la mañana, y los millones de espíritus caídos que fueron echados del cielo, han peleado contra Dios, contra Cristo, contra la obra de Dios y contra el pueblo de Dios; y no vacilan en hacerlo en nuestros días. En cualquier momento en que el Señor ha extendido Su mano para ejecutar una obra, esos poderes se han dispuesto a destruirla” [1]

Añadir al Apocalipsis

Los Santos de los Últimos Días a menudo son acusados de añadir escrituras, cuando el Libro de Apocalipsis tan claramente vilipendia esa posibilidad. Los cristianos que no pertenecen a la Iglesia Mormona con frecuencia citan las siguientes escrituras para condenar la doctrina SUD y el hecho de que tengan las escrituras abiertas a nuevas revelaciones:

“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro:
“Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro” (Apocalipsis 22:18-19).
En primer lugar consideremos lo que Juan entiende por “este libro” y a continuación examinemos lo que entiende por no añadir o quitar de él. Cuando Juan escribió el libro de Apocalipsis a fines del primer siglo d.C. no estaba escribiendo las páginas finales del Nuevo Testamento ya que en ese momento éste aún no existía. Cuando estaba exiliado en la isla de Patmos, escribió un rollo dirigido a las siete ramas de la Iglesia que se encontraban al lado occidental de lo que hoy llamamos Turquía. Su manuscrito era totalmente independiente del resto de los 27 manuscritos que más adelante llegaron a formar la antología que conocemos como el Nuevo Testamento. Además, su manuscrito no era necesariamente la última escritura. Es debido al consenso de aquellos que escribieron sobre el tema que varios de estos 27 rollos fueron escritos incluso después del libro de Apocalipsis. No es sino hasta el siglo IV d.C. que la nueva colección de escrituras sagradas llega a convertirse en el Nuevo Testamento esencialmente tal como lo conocemos hoy. A la luz de estos hechos podemos ver que cuando Juan habla de “este libro” no se refería a un libro que aún no se había formado, el Nuevo Testamento, sino simplemente a su propio rollo, el mismo Libro del Apocalipsis.
Entonces, ¿qué quiere decir Juan cuando ordena al lector que no añada ni quite palabras de su obra? Quiere decir que nadie debe alterar el texto de su rollo en modo alguno. Él no desea que un copista, ni un posible impostor, ni un creyente bien intencionado pero equivocado, que nadie haga ningún cambio en lo que dice. Desea que siga siendo exactamente como lo ha escrito bajo la inspiración del Señor. Es interesante señalar que el autor de Deuteronomio, el cuarto libro del Antiguo Testamento, advirtió del mismo modo sus lectores. “No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella” (Deuteronomio 4:2; compárese con Deuteronomio 12:32). En ambos casos, los escritores están ordenando a los futuros lectores de sus manuscritos sagrados que no alteren nada de lo que han escrito. Afortunadamente, nadie parece estar argumentando, en base a la orden en Deuteronomio, que no deberían existir más escrituras ya que entonces algunas personas podrían concluir que se debe rechazar el resto de la Biblia.
Juan no solamente no dice que nunca existiría escritura adicional sino que la inevitable conclusión que uno debe sacar del Libro de Apocalipsis, cuando se toma como un conjunto, es que Juan reconoció que, sin duda, existirían escrituras adicionales en los últimos días. ¿Cómo así? ¿Qué es la escritura (latín: scriptura, “un escrito”) sino revelación divina en forma escrita? Una buena parte del Libro de Apocalipsis es una profecía de mensajeros celestiales que vendrían a la tierra en una época después de los días de Juan. Cuando tales mensajeros vinieron y se hace un registro escrito de su visita y mensaje automáticamente se forman nuevas escrituras. En el capítulo 11 del Libro de Apocalipsis Juan predice la misión de dos profetas que profetizarían en Jerusalén en los últimos días. Cuando profetizaron y se conservó el divino mensaje revelado de Dios en un registro escrito, una vez más se formaron nuevas escrituras. Lo que obtiene mayor importancia profética por encima de todos los demás acontecimientos en el Libro de Apocalipsis es la predicción de la segunda venida de Jesucristo. Cuando Cristo venga y los hombres de Dios realicen un registro escrito de Su venida, una vez más se crearán nuevas escrituras.
Más que las enseñanzas del Libro de Apocalipsis sobre que nunca existirían más escrituras dadas a la familia humana, el pequeño volumen, visto desde el principio hasta el final, se convierte en espléndida prueba de que existiría y debe existir escrituras en los últimos días. [1]
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