Libro de Mormon vs. La Controversia del ADN

De MormonWiki
Saltar a: navegación, buscar

El Libro de Mormón vs. La controversia de ADN es un asunto que la mayoría de los críticos creen socava completamente las creencias mormonas en la veracidad del libro. La controversia proviene de los estudios del ADN de pueblos indios norteamericanos. Los críticos reclaman que tales estudios demuestran conclusivamente que no hay evidencia de que exista una cadena del medio-oriente dentro del acervo genético del indio norteamericano.

¿Que relación tiene este reclamo con la veracidad de un texto religioso? Alguna información de fondo iluminará el tema y las razones existentes detrás del debate. El Libro de Mormón es un registro religioso que fue publicado en 1830 por Jose Smith, el fundador y profeta de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias -- o la Iglesia Mormona como se le conoce comúnmente. El Libro de Mormón profesa una historia que resume tres migraciones del Viejo Continente al Nuevo, más específicamente de regiones del Medio Oriente al continente americano. La migración más prominente empieza con la familia de un hombre llamado Lehi. Fue aproximadamente en el año 600 a.C cuando el grupo de Lehi dejó Jerusalén e iniciaron la navegación hacia una "Tierra Prometida" desconocida. Su barco atracó en algún lugar en el Hemisferio Occidental, aunque se desconoce la ubicación exacta. Quizás la controversia empieza con una idea no oficial que se asumió individualmente acerca de la ubicación geográfica de los acontecimientos relatados en el Libro de Mormón. Muchos mormones y no-mormones han leído el libro y asumieron que nadie estuvo más en el continente americano cuando Lehi y su compañía llegaron. Ya que el libro no descubre encuentros con ningún otro pueblo aparte de los Jareditas y Mulequitas, sería fácil asumir que Lehi y su esposa fueron los padres de todos habitantes humanos en el Norte y Sudamérica. Se aludió a esta idea previamente (1981-2006) en la Introducción al Libro de Mormón. Las muchas personas mencionadas en el libro así como la afirmación en la introducción hace fácil imaginarse que este grupo de personas y sus operaciones deben haber abarcado todo el hemisferio occidental. Si estas suposiciones fundamentales fueran justificables, entonces cualquier habitante antiguo de las Américas-–así como sus descendientes–-debe correctamente tener las huellas genéticas del mundo del medio-oriente ya que Lehi y su compañía tenían ese origen. El hecho de que la prueba de ADN de los indios americanos señala a raíces asiáticas ha causado que muchos críticos declararan sin reservas que el Libro de Mormón ha probado ser falso. Sin embargo, ya que la noción de que el grupo de Lehi sea el único en descubrir y poblar todo el Hemisferio Occidental y cubrir todo la América del sur, América Central, y Norteamérica es sumamente improbable, ni es coherente con el libro mismo, nosotros no debemos asumir que esto está basado en hechos. Según expertos, es más probable que Lehi y su familia fueran solamente una adición limitada y aislada a una extensa población ya presente en las Américas. Se cree, aunque no es seguro, que la población del Libro de Mormón estaba limitada a Mesoamérica, en un ámbito de cientos de millas, no miles. A la luz de estas conclusiones, es importante notar que el Libro de Mormón fue escrito para ser un texto espiritual, no un registro de los hechos geográficos ni demográficos de los antiguos pueblos americanos. Es también importante recordar que la mayoría del Libro de Mormón cubre un período de tiempo limitado, aproximadamente del año 600 a.C al año 400 d.C. La comprensión de la ubicación y el grado al que el pueblo del Libro de Mormón pobló la Tierra es muy difícil de suponer con certeza. Durante más de cincuenta años, estudiantes serios del Libro de Mormón han leído el libro con una comprensión de estas limitaciones, aunque la mayoría de Los mormones solamente leen el libro como un recurso espiritual y doctrinal que es, más que una ponderación extensa de implicaciones geográficas indeterminadas de las escrituras proféticas. Es más, la meditación especulativa del aspecto geográfico promulgados extensamente por escrito (Washburn, 1939; Cheesman, 1874; Cheesman, 1984) y la película "Habla la América antigua" durante los mismos años pueden haber distraido a las personas de su propósito espiritual mientras se sugería explícitamente la veracidad de una ubicación en Mesoamérica. Tales materiales sugieren que las correlaciones arqueológicas y antropológicas a los acontecimientos y personas del Libro de Mormón deben fortalecer la propia creencia espiritual en el libro, pero esta idea permanece siendo debatible. Los apologistas que involucran la arqueología y la antropología presentan una interesante interrogante. Por un lado, los apologistas pueden buscar activamente el que el Libro de Mormón sea un libro histórico. A medida que lo hacen, probablemente se sentirán desilusionados cuando la evidencia actual contradiga o minimice las posibilidades específicas de estudio. Por ejemplo, los estudios que datan la construcción de Machu Picchu a aproximadamente al año 1450 d.C. excluyen este sitio del marco de tiempo del Libro de Mormón. Este ha sido un sitio popular para aquellos interesados en la geografía del Libro de Mormón. Por otro lado, los apologistas pueden evitar la parte histórica del libro y basar su fe únicamente en el contenido del evangelio del libro. A medida que lo hacen así, ellos podrían no estar preparados cuando las personas traten de alejarlos de la Iglesia con investigación persuasiva. Ambos caminos sugieren, sin embargo, que los miembros de la Iglesia harían bien en conocer ls investigaciones y temas actuales en esta área de estudio. No hay nada acerca del Libro de Mormón, aparte de la declaración en la Introducción, que se haya determinado por estudios del ADN. El texto antiguo del libro traducido no se erige en oposición a las teorías científicas que dicen que la mayoría de los nativos americanos migraron del noreste de Asia sobre un puente de tierra. Éste solamente aduce ser escrituras de algunos grupos específicos de personas que migraron y vivieron en el Hemisferio Occidental durante un espacio de tiempo limitado. Para que la prueba del ADN tenga algún asidero sobre estas afirmaciones, sería necesario probar que nunca, en ningún punto durante el período de tiempo desde el año 600 a.C a 400 d.C estuvo allí algún grupo que vivió en el Hemisferio Occidental que vino de la región del medio-oriente, y que una migración a las montañas de Asia por un grupo de israelitas no podría posiblemente explicar las similitudes de ADN Las dos poblaciones. Obviamente, tales afirmaciones serian casi imposibles justificar sin tener su registro genealógica completo. Entonces aquí nos encontramos donde los autores del Libro de Mormón nos intentaron dejar: en un reino de fe. Los mormones creen que el libro fue escrito por profetas antiguos que registraron su fe y las palabras del Señor. A ellos, como a los profetas en el Antiguo y el Nuevo Testamento, les fueron dadas revelaciones e instrucciones directamente de Dios. Esas cosas fueron registradas para el beneficio y aprendizaje de generaciones futuras, que sus descendientes, toda la casa de Israel, y todos los Gentiles que busquen el Evangelio pudieran creer en Jesucristo como el hijo viviente de Dios y el Salvador del mundo. Un profeta del Libro de Mormón escribió, "Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijo sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados". 2 Nefi 25:26 El leer el Libro de Mormón y preguntar a Dios si es verdadero es la única manera de saberlo realmente. Cualquier otra tentativa rendirá resultados inciertos. Si Dios es el autor del libro (a través de antiguos profetas), entonces los humildes buscadores recibirán una confirmación de Él que el libro es verdadero. Solicite un Libro de Mormón gratis, sin ninguna obligación. • ¿Hay algún conflicto entre la ciencia y la religión? No hay conflicto en la mente de Dios, pero a menudo hay conflicto en las mentes de los hombres. -Henry Eyring