Liderazgo Mormón
De MormonWiki
Ver también Liderazgo en la Iglesia
El liderazgo en la Iglesia Mormona se escoge de entre la membresía general. La Iglesia no tiene un clero profesional, no hay un programa profesional de educación o acreditación del clero. En general, los Mormones utilizan un clero laico, lo cual significa que el liderazgo es proveído voluntariamente por aquellos llamados a servir dentro de la Iglesia. La oportunidad de servir en posiciones de liderazgo es amplia, tanto en la cantidad de personas involucradas como en la cantidad de servicio prestado.
Dentro de la Iglesia, a las asignaciones para servir se les conoce como llamamientos. Los llamamientos son extendidos por aquellos que tienen la autoridad, y entonces la autoridad para servir en el llamamiento es delegada o conferida sobre el miembro. Este tipo de liderazgo laico provee un amplio fundamento de apoyo para los programas de la Iglesia y ayuda a edificar rápidamente el reino de Dios sobre la tierra.
La meta de muchos líderes de la Iglesia es de asegurarse de que cada miembro tenga una oportunidad de servir en un llamamiento, reflejando así la creencia de que el progreso personal viene por medio del servicio. Millones de personas sirven en la Iglesia, y ese servicio representa un compromiso de tiempo significativo. En un estudio, investigadores encontraron que en promedio un Obispo (el líder de una congregación local) utiliza aproximadamente 27 horas de su tiempo semanalmente en sus responsabilidades. Otros líderes utilizan una cantidad de tiempo diferente, y cada uno lo hace voluntariamente mientras lucha al mismo tiempo con el ajetreo de la vida diaria.
La Biblia indica que para servir en un oficio del sacerdocio, un hombre debe ser llamado por Dios, como lo fue Aarón (Hebreos 5:4). En la Iglesia Mormona los hombres y las mujeres son llamados de la misma manera, por profecía y por la imposición de manos, para servirse unos a otros. Ningún llamamiento en la Iglesia requiere entrenamiento formal extensivo. Por ejemplo, El Señor bosquejó los requerimientos para servir refiriéndose a la obra misional: “Fe, esperanza, caridad y amor, con la mira puesta únicamente en la gloria de Dios, califican (a los miembros) para la obra” (Doctrina y Convenios 4:5)
Aun cuando el entrenamiento para el liderazgo no se enseña en escuelas formales, hay capacitación disponible, y normalmente desde una edad temprana. Usualmente desde muy jóvenes y en repetidas ocasiones los miembros reciben oportunidades de servir, que proveen experiencia y entrenamiento al trabajar con otros que han sido llamados a posiciones de liderazgo. Comenzando a la edad de 12 años, los hombres y las mujeres jóvenes pueden servir como maestros para los niños o como miembros de las presidencias de las clases o de comités de actividades para la juventud. Sumado a ésto, bajo la dirección de la organización de la Escuela Dominical se proveen cursos para el desarrollo del maestro. Se han desarrollados manuales y folletos para especificar las responsabilidades de los individuos que sirven en las diferentes organizaciones.
La participación laica en posiciones de liderazgo beneficia a los miembros de la Iglesia de muchas maneras. Los Mormones entienden que parte de la misión de la Iglesia es perfeccionar a los Santos, o ayudar a los miembros en el mayor grado posible a ser como Cristo. A medida que los miembros tienen oportunidades de servir, desarrollan atributos Cristianos que usualmente son necesarios cuando se relacionan con otros en su esfera de influencia. Además, los miembros pueden desarrollar un “sentido de pertenencia” al hacer la obra del Señor, en vez de dejar este trabajo a un clero profesional. Generalmente, los miembros que sirven fielmente en posiciones de liderazgo mantienen un alto nivel de compromiso hacia la Iglesia, en parte porque se dan cuenta de que son responsables de hacer una contribución.
Las Escrituras de los últimos días alientan una participación muy amplia, declarando que los hombres y las mujeres “deben estar anhelosamente consagrados a una causa buena, y hacer muchas cosas de su propia voluntad” (Doctrina y Convenios 58:27). En el Libro de Mormón, el rey Benjamín enseñó que “cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, sólo estáis al servicio de vuestro Dios”. (Mosíah 2:17). El gran maestro, Jesucristo, igualmente recalcó su papel de servidor, dando el ejemplo para que otros lo siguieran. Los mormones promueven el servicio, usualmente a través de posiciones de liderazgo, como una forma de adoración y lo ven con un requisito para llegar a ser más parecidos a Cristo. El servicio exitoso en posiciones de liderazgo, que está disponible para todos, ayuda a desarrollar la unidad que distingue al pueblo de Dios.
