Lucy Mack Smith

De MormonWiki

Lucy Mack Smith fue la madre del Profeta José Smith, fundador de la Iglesia Mormona

Lucy Mack Smith fue la madre de José Smith, hijo. Ella es conocida por escribir la memoria: “Bosquejos Biográficos de José Smith, el Profeta, y Sus Progenitores por Muchas Generaciones”-en inglés. Se ha recopilado una nueva edición, recapturando la importancia emocional de los escritos originales de Lucy, que fueron drásticamente editados en la versión de 1853: "La Historia Revisada y Reforzada de José Smith por Su Madre”, editada por Scot Facer Proctor y Maurine Jensen Proctor). Lucy Maxk Smith fue una gran e importante líder del movimiento de restauración del evangelio durante la vida de José.

Contenido

Primeros años de su vida

Lucy Mack nació el 8 de Julio de 1775, en Gilsum, New Hampshire, siendo la menor de ocho hijos nacidos a Solomon Mack y Lydia Gates Mack. La familia de Lucy Mack fue religiosa y aún evangélica. Su hermano mayor formó finalmente su propia comunidad religiosa, y sus dos hermanas tuvieron experiencias espirituales que les dio la confirmación de que sus pecados fueron perdonados y que ellos deberían llamar a otros al arrepentimiento. El padre de Lucy, después de una seria enfermedad, experimentó su propia y profunda conversión religiosa, mientras su madre fue siempre una líder espiritual y moral en su hogar. Lucy Mack nació en una atmósfera social cambiante. Las madres habían ganado más importancia en el hogar para criar y enseñar a sus hijos, y observar su desarrollo intelectual, moral y religioso. A la vez, el ambiente social estaba más variado, de modo que las elecciones en el hogar pudieran ser más individuales en relación al aprendizaje de la comunidad. Mientras eso ocurría, tanto los escritores seculares como religiosos estaban ensalzando la influencia y el poder de la mujer en la dirección moral de la sociedad.

Lucy se casó con José Smith, padre, en enero de 1796. Ella trajo consigo una dote razonable proporcionada por su hermano Stephen y su socio de negocios, además de ejemplo de buena moral de sus padres, y una sólida base en fe religiosa. La combinación de su fuerza y espiritualidad la hicieron perfecta para ser la matrona del movimiento religioso que sería llamado mormonismo.

Alvin y Hyrum nacieron en la familia y en 1802, José Smith, padre, ubicó a su familia en Tunbridge, Vermont, donde él abrió una tienda. Una hija, Sofronia, nació en 1803. Después de seis años de matrimonio, Lucy enfermó gravemente. La muerte se veía cercana. Sus hermanas habían sucumbido ante la misma enfermedad, la que el doctor llamó “consumo confirmado”. Lucy no se sentía lista para la muerte y el juicio. Ella relata: “Yo no conocía los caminos de Cristo, además parecía haber un abismo oscuro y solitario entre el Salvador y yo, el cual no me atrevía a cruzar. (Ed. Proctor, pág. 47) Cerca a la muerte, el tener visiones del cielo, Lucy hizo convenio con el Señor de que si Él le permitía vivir para servir a su esposo y sus hijos, ella se “dedicaría a obtener esa religión que me permitiera servirle correctamente, ya sea si estaba en La Biblia o donde sea que se encuentre, aún si tuviera que obtenerlo de los cielos por oración y fe” (Ed. Proctor, pág. 48). Ella escuchó la voz de Cristo ratificando el convenio y animándola a creer en Él. Desde ese momento, ella empezó a recuperarse. Cuando volvió a ganar su fortaleza, ella empezó la búsqueda para encontrar instrucción religiosa. Sin embargo, se decepcionaba una y otra vez, aún cuando presenciaba sermones de pastores conocidos por su piedad. Después de varios años de búsqueda, Lucy pensó que sería más fácil obtener paz espiritual si se bautizaba. Ella encontró un ministro deseoso de bautizarla, pero sin una iglesia en particular. Ella continuó de esta manera por más de una década.

Pruebas económicas y reubicación de la familia

El esposo de Lucy, Joseph, padre, cayó presa de hombres de negocios deshonestos y se enfrentó a una creciente deuda. Una serie de atrasos financieros y la pérdida de su granja en Tunbridge lo forzaron a hacer que su familia se mudara varias veces –se mudaron de Tunbridge a Royalton, luego a Sharon en el Condado de Windsor. José Smith, hijo nació en Sharon, Vermont en 1805. Los Smith vovieron a Tunbridge, donde nación Samuel Harrison Smith en 1808. Se mudaron a Royalton, donde un hijo, Efraín, nació en 1810. Efraín murió en la infancia. Otro hijo, William, nació en Royalton en 1811. Para la época del nacimiento de William, Joseph Smith, padre estaba más preocupado espiritualmente. A pesar de las pruebas financieras, su espiritualidad aumentó. Él experimentó siete visiones sobre las que informó. En lugar de unirse a algunos de los credos que trataban de obtener más conversos en la región, él sintió que deseaba recuperar un credo basado en la iglesia en la antigua y original iglesia de Cristo, una idea reforzada por las visiones que experimentó.

En 1811 la familia Smith se mudó de Royalton, Vermon a Lebanon, New Hampshire. Al establecerse en New Hampshire, Lucy sintió como si la familia estuviera en medio de la recuperación económica. Ella empezó a dejar de lado las tiendas y matriculó a los niños en la escuela. Otra hija, Catharine, nació en 1812. La familia tuvo éxito hasta 1813, cuando la fiebre tifoidea atacó el área y los niños Smith cayeron enfermos. Sofronia fue la que enfermó más gravemente, pero fue milagrosamente curada. La tifoidea se ubicó en el hombro y luego en la pierna de José Smith, hijo, lo que causó que le practicaran una operación al hueso y muchos meses de recuperación. La epidemia mató a 6,000 personas en el valle del Río Connecticut. Cuando la enfermedad y las pruebas de la correspondiente atención les abatieron, los Smith estuvieron en “circunstancias felices”. La familia se mudó a Norwich, Vermont, para trabajar como agricultores arrendatarios. Ellos experimentaron tres años sucesivos de pérdidas en la cosecha en Vermont. Un hijo, Don Carlos, nació allí en 1816. La familia se reubicó en Palmira, Nueva York. José Smith, padre había ido adelante y el hombre encargado de transportar a Lucy y a sus hijos resultó ser un tipo inescrupuloso. Lucy tuvo que manejar su propio vagón y llegó a Palmira con sus ocho hijos por su propio esfuerzo con “una pequeña porción de mis pertenencias, mis niños y dos centavos de dinero” (Ed. Proctor, pág. 86). Parte del viaje lo hizo a través de la nieve, y el transportador deshonesto obligó a José a caminar con su pierna herida.

José Smith es escogido para restaurar el Evangelio de Cristo

Fue en Palmira, mientras la familia Smith estaba investigando las iglesias locales, que José Smith, hijo, experimentó lo que los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días llaman la Primera Visión. En 1820, José, que en ese entonces tenía 14 años, se había retirado al bosque a preguntar al Señor cuál iglesia era la correcta. Él regreso de la arboleda con las noticias que harían que las pruebas de la familia fueran triviales. El momento en el que él contó sobre su visión a su pastor favorito, empezó la persecución en contra suya y en contra de la familia, y nunca cesaría. En 1821 Lucy dio a luz a su último hija, Lucy. En 1822 los Smith estaban haciendo arreglos para construir una casa adecuada. José trabajó junto con su familia a pesar de la persecución. Pero en setiembre de 1823, él fue visitado por un ángel quien le explicó a José que un antiguo libro escrito en páginas doradas había sido enterrado cerca de allí, y que José las debía recoger y traducir el libro

Cocina en la casa de los Smith , 2001 Chad Nichols, MormonImages.com

La familia completa creyó a José fervientemente mientras él les contaba sobre los pueblos del Libro de Mormón y los principios del evangelio restaurado. Lucy dijo:

En el curso de nuestras conversaciones nocturnas, José nos dio algunos de los más entretenidos recitales que se podría imaginar. Él describía a los antiguos habitantes de este continente, su vestimenta, su manera de viajar, los animales en los que viajaban, las ciudades que construían y la estructura de sus edificios con cada detalle, su modo de hacer guerras, su adoración religiosa tan específicamente como si él hubiera pasado su vida con ellos” (Ed. Proctor, pág. 112).

Del evangelio restaurado que José les enseñó, ella dijo:

Esto nos causó mucho regocijo, la unión y la felicidad más dulce inundaba nuestra casa y la tranquilidad reinaba en nuestro entorno.

La restauración del evangelio de Jesucristo era un deber absolutamente familiar. Es poco probable que José pudiera llevarlo a cabo solo. Lucy derramó su cuidado maternal sobre los nuevos conversos a medida que se unían a la fe. Ella ejerció caridad tanto de manera emocional como material, nutriendo a los conversos que llegaron sin alimento, buscando hospedaje y cuidando de los niños de otras mujeres como si fueran los suyos. Lucy y la familia Smith sacrificaron su reputación y seguridad para sostener a la nueva iglesia y la obra de José. José llamó a los Santos para que se reunieran en Kirtland, Ohio, y Lucy se encargó de aquellos viajeros que eran los menos preparados y los que más se quejaban. Durante el viaje de Waterloo, Nueva York a Kirtland, Lucy predicó el evangelio a todo el que quisiera oírlo, arreglaba los viajes sobre el río y cuartos durante las tormentas. En un momento, el río estaba congelado. Lucy levantó a todos los pasajeros para, juntos, tener una oración, y el hielo milagrosamente se partió, creando un paso lo suficientemente grande para el paso de la barcaza.

Lucy y otros miembros de la familia Smith, reubicó a cada lugar de reunión y estaban al tanto de todas las persecuciones, las salidas y sufrimientos de los Santos. En Misuri, ella ayudó a los Santos que fueron echados de los asentamientos vecinos a Far West. Ella relató sus sufrimientos en sus escritos bibliográficos. Ella temía constantemente por su esposo e hijos, quienes iban por todas partes avanzando la obra a pesar de las amenazas y opresión. Su esposo murió en Nauvoo, su salud se resquebrajó por las persecuciones de Misuri y el éxodo a Illinois. Hyrum Smith y José Smith fueron martirizados juntos en 1844. Después de su martirio, sus cuerpos fueron traídos nuevamente a Nauvoo. Lucy escribió:

Después de que los cadáveres fueron lavados y vestidos en sus ropas de sepultura, se nos permitió verlos. Por mucho tiempo había contraído cada músculo, había elevado cada energía de mi alma y había pedido a Dios que me fortaleciera, pero cuando entré al cuarto y vi a mis hijos asesinados ambos extendidos a la vez ante mis ojos y escuché los sollozos y gemidos de mi familia y los gritos de ‘¡Padre! ¡Esposo! ¡Hermanos! de los labios de sus esposas, hijos, hermanos y hermanas, fue demasiado; me derrumbé, clamando al Señor en la agonía de mi alma: “Mi Dios, mi Dios, por qué has olvidado a esta familia!” Una voz replicó: “Los he tomado para mí, para que ellos puedan tener descanso”.

Después del Martirio

En la confusión que siguió al martirio, Lucy apoyó la autoridad del Quórum de los Doce Apóstoles y Brigham Young. Ella se convirtió en un símbolo de continuidad desde la iglesia carismática a la iglesia organizada fundada con el espíritu. Ella tuvo la intención de viajar al Territorio de Utah para unirse a los Santos tan pronto como se estableciera un asentamiento y vivió con Emma Smith en Nauvoo. Ella murió en Nauvoo en 1856. Lucy tuvo once hijos, todos a excepción de cuatro, la antecedieron en la muerte.

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