Mandamientos

De MormonWiki

Mandamientos

Los “mandamientos” son las leyes y requisitos que Dios da a la humanidad, de manera individual o colectiva.

Contenido

¿Porqué Dios nos da mandamientos?

Dios da los mandamientos para nuestro beneficio. Son instrucciones amorosas para la felicidad y para el bienestar físico y espiritual. Muchas personas sienten que los mandamientos son una carga y que limitan la libertad y el crecimiento personal. Sin embargo, el Salvador enseñó que la verdadera libertad sólo viene de seguirlo a Él: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. (Juan 8:31-32) [1]

La importancia de la obediencia

La obediencia y el sacrificio son requisitos básicos del plan del evangelio del Señor, el verdadero fundamento de la religión. Es la obediencia la que se nos pide poner sobre el altar. Sacrificamos nuestro apego a nuestros pecados y al mundo para seguirlo.

El profeta José Smith enseñó que la obediencia a los mandamientos conduce a las bendiciones de Dios. Él dijo: “Hay una ley, irrevocablemente decretada en el cielo antes de la fundación de este mundo, sobre la cual todas las bendiciones se basan; y cuando recibimos una bendición de Dios, es porque se obedece aquella ley sobre la cual se basa”. (Doctrina y Convenios 130:20-21). El Rey Benjamín también enseñó este principio, según se registra en el Libro de Mormón. “Y además, quisiera que consideraseis el bendito y feliz estado de aquellos que guardan los mandamientos de Dios”, aconsejó. “Porque he aquí, ellos son bendecidos en todas las cosas, tanto temporales como espirituales; y si continúan fieles hasta el fin, son recibidos en el cielo, para que así moren con Dios en un estado de interminable felicidad. ¡Oh recordad, recordad que estas cosas son verdaderas!, porque el Señor Dios lo ha declarado”. (Mosíah 2:41)
La obediencia a los mandamientos es una muestra de nuestro amor por el Padre Celestial y Jesucristo. El Salvador dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. (Juan 14:15) Después manifestó: “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor”. (Juan 15:10) [1]

Cuando amamos al Señor, la obediencia deja de ser una carga. La obediencia se vuelve un placer. Cuando amamos al Señor, buscamos menos las cosas que nos benefician y volcamos nuestros corazones hacia las cosas que bendecirán y elevarán a otros. [1]

Siempre que los hijos de Dios actúen en contra de Su ley, la consistencia divina y el orden se interrumpen con desobediencia y destrucción. El sistema del Señor funciona. La adherencia a Sus leyes y mandamientos siempre tendrá como consecuencia Sus bendiciones prometidas. [1]

Los diez mandamientos

Los Diez Mandamientos son principios eternos del evangelio que son necesarios para nuestra exaltación. El Señor los reveló a Moisés en tiempos antiguos (véase Éxodo 20:1-17), y también se mencionan en su totalidad o en parte en otros libros de las escrituras (véase Mateo 19:18-19; Romanos 13:9; Mosíah 12:33-36; 13:13-24; Doctrina y Convenios 42:18-29; 59:5-13; 63:61-62). Los diez mandamientos son una parte vital del evangelio. La obediencia a estos mandamientos allana el camino para la obediencia a otros principios del evangelio. [1]

En estos, los Últimos Días, el Señor dio un resumen de los mandamientos básicos a José Smith, más tarde registrado como la sección 59 de Doctrina y Convenios. El Señor ordenó:

“Por tanto, les doy un mandamiento que dice así: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerza; y en el nombre de Jesucristo lo servirás.
Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hurtarás; no cometerás adulterio; no matarás, ni harás ninguna cosa semejante”. [1]
”Darás las gracias al Señor tu Dios en todas las cosas.
Ofrecerás un sacrificio al Señor tu Dios en rectitud, sí, el de un corazón quebrantado y un espíritu contrito.
Y para que más íntegramente te conserves sin mancha del mundo, irás a la casa de oración y ofrecerás tus sacramentos en mi día santo;
Porque, en verdad, éste es un día que se te ha señalado para descansar de tus obras y rendir tus devociones al Altísimo;
Sin embargo, tus votos se ofrecerán en rectitud todos los días y a todo tiempo;
Pero recuerda que en éste, el día del Señor, ofrecerás tus ofrendas y tus sacramentos al Altísimo, confesando tus pecados a tus hermanos, y ante el Señor.
Y en este día no harás ninguna otra cosa sino preparar tus alimentos con sencillez de corazón, a fin de que tus ayunos sean perfectos, o en otras palabras, que tu gozo sea cabal”. (Doctrina y Convenios 59:5-13)

La Ley de Moisés

La Ley de Moisés, o mandamientos carnales, estaban designados para mantener a un pueblo olvidadizo siempre consciente de la voluntad de Dios. La ley cubre cada aspecto de la vida, incluso en la cocina y el dormitorio, para que cada acto mundano realizado por el creyente sea dedicado al Señor. La ley detalla métodos por los cuales se debe vivir el “Gran mandamiento”, amar al Señor y amar a Sus hijos. De este modo, la Ley Mosaica es una ley de obediencia, sacrificio, discipulado y ética.

El “Gran Mandamiento”

En una ocasión, los fariseos intentaron tenderle una trampa a Jesús al preguntarle algo que parecía imposible de responder:

“Maestro”, preguntaron, “¿cuál es el gran mandamiento en la ley?”

Él contestó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
Este es el primero y grande mandamiento.
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”. (Mateo 22:37-40)

Desde aquel día, esa declaración se ha repetido a través de muchas generaciones. Ahora, para nosotros, la medida de nuestro amor es la medida de la grandeza de nuestras almas. [1]

El amor es el inicio, el centro y el final del camino del discipulado. Conforta, aconseja, cura y consuela. Nos guía a través de valles de oscuridad y a través del velo de la muerte. A final, el amor nos guía a la gloria y a la grandeza de la vida eterna.

La Ley Mayor

Algunos creen erróneamente que Jesucristo dejó de lado la Ley Mosaica, una ley de venganza, y la remplazó con una ley de amor. Los Santos de los Últimos Días saben que Jesús existió antes que la tierra, y que Él fue el creador del cielo y la tierra. Él es conocido en el Antiguo Testamento como Jehová, que significa SEÑOR para impedir que repitan en vano Su santo nombre. Fue Él quien dio la ley a Moisés. Esa ley fue el testimonio de que el Salvador vendría. Cuando vino, Jesús cumplió la Ley de Moisés, como un modelo de lo que Él haría.

La “ley mayor” significa lo siguiente:

  1. Una plenitud del sacerdocio, el sacerdocio mayor (Sacerdocio de Melquisedec) así como el sacerdocio menor (Sacerdocio Aarónico), con la autoridad para ligar en la tierra y en el cielo y las llaves para las ordenanzas sanadoras, el matrimonio eterno y la exaltación.
  2. Más responsabilidad para el creyente al tener los mandamientos del Señor "escritos en su corazón". Por lo tanto, se espera que el creyente tenga más intención al realizar la voluntad del Señor.
  3. Con mayor intención de parte de la persona creyente viene el don constante del Espíritu Santo y acceso a la revelación personal de manera que la persona pueda servir y progresar cuando sigue la voluntad de Dios.
  4. Renacimiento espiritual; un proceso de convertirse en una nueva persona que desea hacer sólo el bien continuamente.

Mandamientos dados a través de los Profetas de los Últimos Días

El Señor siempre intentó guiar a Sus hijos a través de la revelación directa a Sus profetas. Algunas veces, los hombres la han rechazado no sólo al negarse escuchar sino también al injuriar y asesinar a los mensajeros de Dios. Dios tiene mandamientos para Sus hijos de cada generación, y algunas veces son específicos al ambiente cultural y las tentaciones peculiares de la época. Un buen ejemplo se encuentra en la sección 89 de Doctrina y Convenios, la “Palabra de Sabiduría”, la cual comprende la ley de salud de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El Señor mismo da las razones para el mandamiento en Su introducción, "He aquí, de cierto, así os dice el Señor: Por motivo de las maldades y designios que existen y que existirán en el corazón de hombres conspiradores en los últimos días, os he amonestado y os prevengo, dándoos esta palabra de sabiduría por revelación:" (Doctrina y Convenios 89:4). Los siguientes versículos se dieron a modo de consejo y después se hicieron mandamientos a través de los profetas modernos. En ese momento, se desconocían los verdaderos peligros de fumar y consumir alcohol. El Señor mandó evitar su uso, mientras que los hombres conspiradores han continuado afirmando su inocuidad y promocionando su consumo.

Mandamientos personales

Los mandamientos que laBiblia contiene son muchos. Los judíos tradicionales siguen 613 mandamientos de ellos. Los mormones con frecuencia sienten que ellos han duplicado esa cantidad. Sin embargo, a medida que el creyente aprende a obedecer los susurros del Espíritu Santo, descubre que el Señor incluso revelará más mandamientos destinados para él personalmente. Un ejemplo del Libro de Mormón es Nefi, quien justo había escapado con su familia hacia el desierto de Jerusalén, que estaba a punto de caer frente a los babilonios, y donde los hombres estaban conspirando para asesinar a su padre, Lehi, un profeta. Por medio de Lehi, el Señor mandó a Nefi regresar a Jerusalén para obtener un registro bíblico de un élder malvado. Era una búsqueda peligrosa, pero Nefi continuó con eso diciendo: “Iré y haré lo que el Señor ha mandado, porque sé que él nunca da mandamientos a los hijos de los hombres sin prepararles la vía para que cumplan lo que les ha mandado”. (1 Nefi 3:7)

La Biblia contiene muchos ejemplos de mandamientos personales, excepcionales y únicos a profetas. Uno de ellos es la orden que Dios le dio a Abraham para sacrificar a Isaac. Otro, es la orden a Moisés para que testifique frente al Faraón y recupere el pueblo del Señor. Por medio del Espíritu Santo el Señor dará mandamientos al obediente, ya sean profetas o simples seguidores de Cristo. Esto afirma el punto de vista del Señor de que los mandamientos son dones y no requisitos restrictivos impuestos al hombre.

Referencias

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