Mangnificar nuestro llamamiento
De MormonWiki
En la Iglesia Mormona (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) no hay un clero profesional. En lugar de ello, los miembros de la Iglesia son “llamados” a posiciones temporales por medio de revelación e inspiración a los líderes que tienen mayordomía sobre ellos. Solamente los llamamientos al profeta/presidente, apóstoles, y ciertos miembros del Quórum de los Setenta son por toda la vida. Un miembro podría ser llamado a una posición de gran responsabilidad, tal como el llamamiento de obispo y entonces ayudar adirigir la guardería del barrio por un tiempo. En cualquier llamamiento que un miembro tenga, el Señor le aconseja “magnificar” ese llamamiento.
Todos los miembros de la Iglesia tienen llamamientos aquí sobre la tierra –– algunos por un espacio de tiempo limitado y algunos de eterno alcance (tales como nuestros roles familiares). La pregunta que se nos hará a cada miembro es esta: “¿Magnificó sus llamamientos?” Cada llamamiento o rol cumplido de manera honrosa finalmente bendice la vida de alguien; por lo tanto, cuando un Santo de los Últimos Días magnifica un llamamiento, él o ella se edifican, crece, y fortalece a las personas a quienes sirve a través de su llamamiento. El bendecir y servir a sus hermanos es ayudar a edificar el Reino de Dios (Ver TJS Mateo 6:38), en donde Él invita a todos a venir a Cristo y fortalecer a aquellos que han hecho convenios (ver D. y C. 108:7). El magnificar sus llamamientos en esta manera es servir a su Dios (ver Mosíah 2:17) y ayudarle en Su obra (ver Moisés 1:39). Cada rol y llamamiento es importante dentro de la mayordomía y área en las que sirve. Todos son necesarios. Todos son importantes en sus llamamientos––porque todos tenemos necesidad unos de otros (ver 1 Corintios 12:14-27).
El Presidente Gordon B. Hinckley ha declarado: “Magnificamos nuestro sacerdocio y honramos nuestro llamamiento cuando servimos con diligencia y entusiasmo en los cargos que nos delegan las autoridades correspondientes… Cuando nos acercamos para ayudar a los que nos necesitan y fortalecer a los que flaquean” (“Magnifiquemos nuestro llamamiento”, Liahona, julio de 1989, pág. 60).
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LAS ESCRITURAS ENSEÑAN
2 Timoteo 1:6-7—6 — "Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio.."
- Con el objeto de que una persona magnifique sus llamamientos, esa persona tiene que ser digna de inspiración por el Espíritu Santo y luego seguir los impulsos espirituales que vienen. El Señor nos ha hecho iguales ante la tarea, poniendo todo Su poder y dones accesibles para el fiel y el valiente. Él nos apoyará (ver D. y C. 84:85-88), y si estamos preparados, no temeremos (ver D. y C. 28:30).
Jacob 1:19 — " Y magnificamos nuestro oficio ante el Señor, tomando sobre nosotros la responsabilidad, trayendo sobre nuestra propia cabeza los pecados del pueblo si no le enseñábamos la palabra de Dios con toda diligencia; para que, trabajando con todas nuestras fuerzas, su sangre no manchara nuestros vestidos; de otro modo, su sangre caería sobre nuestros vestidos, y no seríamos hallados sin mancha en el postrer día".
- Cuando uno magnifica su llamamiento, laboramos con todo nuestro alma, mente y fuerza para que aparezcamos sin culpa ante el Señor (ver D. y C. 4:2). No nos olvidemos de que tenemos deberes aquí en la tierra que nadie más puede realizar. Nuestro deber, llamamiento o mayordomía es para que la realicemos—independientemente de la situación (ver Moroni 9:6).
Alma 17:2-3—2 — “Estos hijos de Mosíah estaban con Alma en la ocasión en que el ángel se le apareció por primera vez; por tanto, Alma se alegró muchísimo de ver a sus hermanos; y lo que aumentó más su gozo fue que aún eran sus hermanos en el Señor; sí, y se habían fortalecido en el conocimiento de la verdad; porque eran hombres de sano entendimiento, y habían escudriñado diligentemente las Escrituras para conocer la palabra de Dios. Mas esto no es todo; se habían dedicado a mucha oración y ayuno; por tanto, tenían el espíritu de profecía y el espíritu de revelación, y cuando enseñaban, lo hacían con poder y autoridad de Dios”.
- Para magnificar los llamamientos uno paga el precio de la preparación. Los Hijos de Mosíah fueron ejemplos perfectos de esto. Ellos escudriñaron las escrituras y ayunaron y oraron, y por lo tanto fueron investidos del poder de Dios para enseñar por el Espíritu. Debemos obtener Su Palabra (ver D. y C. 11:21) y buscar Su His consejo en todas las cosas (ver Alma 37:37) mientras magnificamos diligentemente nuestros llamamientos. Esta fórmula de escudriñar las escrituras y ayunar y orar debe ser parte de nuestra preparación personal para magnificar nuestros llamamientos.
Doctrina y Convenios 81:5 — “De manera que, sé fiel; ocupa el oficio al que te he nombrado; socorre a los débiles, levanta las manos caídas y fortalece las rodillas debilitadas”.
- En cada oficio y llamamiento una persona nunca debe olvidar que son las personas las que importan. Ellas son la razón por la cual servimos. Se necesita de uno de su papel; cada persona es importante en su llamamiento en el reino del Señor aquí en la tierra (ver D. y C. 84:109-110). Busque bendecir y fortalecer a los demás en todas las cosas (ver D. y C. 108:7).
LOS PROFETAS MODERNOS HABLAN
- "El Señor nos bendice a todos de manera que tengamos fortaleza y permanezcamos hasta el fin, corramos la carrera y la corramos bien. Sean leales y fieles y sostengámonos los unos a los otros en nuestra labor en la Iglesia. Magnifiquemos nuestros llamamientos. Seamos humildes ante el Señor y en nuestra humildad Dios nos magnificará como siempre lo hace más allá de nuestra propia experiencia, nuestra edad, y nuestra habilidad natural de hacer las cosas".
- (Matthew Cowley, Matthew Cowley Speaks [Salt Lake City: Deseret Book Co., 1954], 429.)
- "Dios bendice a aquellos que magnifican sus llamamientos. Él está presto a bendecir a cada hombre en Su Iglesia que magnifique Su oficio y llamamiento".
- (George Q. Cannon, Gospel Truth: Discursos y Escritos del Presidente George Q. Cannon, seleccionados, ordenados y editados por Jerreld L. Newquist [Salt Lake City: Deseret Book Co., 1987], 183.)
- "¿Cuán bien obedecemos su petición?¿Cómo magnificamos nuestro llamamiento del Señor? A menudo le preguntaban al Profeta José: ‘Hermano José, ¿qué quiere usted decir con magnificar un llamamiento? José respondía: “¿Qué significa para mí magnificar un llamamiento? Significa desarrollarlo en dignidad e importancia, hacerlo honorable y encomiable a los ojos de todos los hombres, engrandecerlo y fortalecerlo, dejar que la luz del cielo brille a través de él a la vista de otros hombres. ¿Y cómo uno magnifica un llamamiento? Simplemente realizando el servicio que le concierne. Un élder magnifica el llamamiento ordenado de un élder aprendiendo cuáles son sus deberes como élder y luego haciéndolos'".
- (Thomas S. Monson, Senderos a la Perfección [Salt Lake City: Deseret Book Co., 1973], 146.)
- "Ahora, mientras vivamos y trabajamos, magnifiquemos nuestro llamamiento. Que ningún hombre sea desleal con sus oportunidades. No demos la espalda a las bendiciones del Señor, sino que día a día vayamos bendiciendo fielmente a los hijos de nuestro padre".
- (George Albert Smith, Las Enseñanzas de George Albert Smith, editado por Robert McIntosh y Susan McIntosh [Salt Lake City: Bookcraft, 1996], 95.)
EJEMPLOS PARA NUESTROS TIEMPOS
“Acelerar el paso”
Algunos llamamientos, como el de padre y madre o esposo y esposa, son eternos. Otros son llamamientos más cortos que en realidad son sub-conjuntos de una misión más grande y sin fin para ayudar a construir el Reino de Dios. En un barrio del obispado utilizó una estrategia inusual que parecía ayudar a los miembros a enfocarse con un grado de devoción poco común en los llamamientos que recibían. En diciembre de cada año se cambiaban todos los llamamientos en el barrio; es decir, cada miembro recibía un nuevo llamamiento, de precisamente un año de duración. La familia del barrio entero era reorganizada por lo tanto una vez al año. Esto tuvo varias consecuencias (aparte de añadir mucho a las responsabilidades de liderazgo del obispado): (1) el interés en torno a los roles y funciones se acentuó, (2) la gente tuvo la tendencia a acelerar el ritmo de aprendizaje de sus nuevas funciones, ya que tenía un menor tiempo para tener un impacto positivo, (3) el nivel de energía pareció ser mayor, y (4), se produjo una gran cantidad de redes y discusión entre bastidores sobre la correlación y la cooperación.
¿Qué pasaría si tuviéramos que considerar cada llamamiento como si sólo durara un día––hoy––y por lo tanto hiciéramos de este día y cada día de nuestra participación un brillante ejemplo de nuestra contribución más noble y valiente hacia el magnificar nuestro llamamiento y edificar el Reino? Amulek (según consta en el Libro de Mormón) nos lo dijo sin rodeos: "Y como os dije antes, ya que habéis tenido tantos testimonios, os ruego, por tanto, que no demoréis el día de vuestro arrepentimiento hasta el fin; porque después de este día de vida, que se nos da para prepararnos para la eternidad, he aquí que si no mejoramos nuestro tiempo durante esta vida, entonces viene la noche de tinieblas en la cual no se puede hacer obra alguna. "(Alma 34:33). Es interesante que la palabra "día" se ponga en singular, lo que implica que podemos mejorar nuestro destino fielmente cada día. (Richard J. Allen)
RESUMEN
El Presidente Howard W. Hunter enseñó esta verdad llena de esperanza: “El Señor nunca llama a un hombre a ningún oficio en Su Iglesia sino le ayudare por revelación a ese hombre para que magnifique su llamamiento, . . .” (The Teachings of Howard W. Hunter, edited by Clyde J. Williams [Salt Lake City: Bookcraft, 1997], 215). A medida que los miembros de la Iglesia magnifiquen sus llamamientos, ellos están haciendo la voluntad de Dios. Ellos son instrumentos en Sus manos para el bien.
- Este artículo ha sido adaptado de Lo que necesitamos saber y hacer", por Ed J. Pinegar y Richard J. Allen.