María, madre de Dios

De MormonWiki

Hágase en mí Tu voluntad por Liz Lemon Swindle, FoundationArts.com

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¿Quién era María?

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tiene un punto de vista diferente sobre María, la madre de Dios, al de la Iglesia Católica. Los Santos de los Últimos Días creen que existíamos antes del nacimiento en una vida premortal, existencia divina con el Padre Celestial. En ese mundo, al que los Santos de los Últimos Días llaman el “primer estado”, existían espíritus nobles y grandes que se distinguían entre ellos. Ellos eran elegidos y preordenados a llamamientos específicos para continuar el trabajo del Señor durante su existencia terrenal. El Señor testificó de esta verdad a Abraham, tal como se registra en La Perla de Gran Precio:

Y el Señor me había mostrado a mí, Abraham, las inteligencias que fueron organizadas antes que existiera el mundo; y entre todas éstas había muchas de las nobles y grandes;
y vio Dios que estas almas eran buenas, y estaba en medio de ellas, y dijo: A éstos haré mis gobernantes; pues estaba entre aquellos que eran espíritus, y vio que eran buenos; y me dijo: Abraham, tú eres uno de ellos; fuiste escogido antes de nacer (Abraham 3:22-23).

Los mormones creen que María fue preordenada a su llamamiento para que sea la madre de Cristo, y para que haya merecido esa posición, ella debió haber sido uno de los hijos espirituales más ilustres de Dios, el más recto, inteligente y fiel.

¿Una concepción inmaculada?

Los Santos de los Últimos Días no creen que María no tenga pecados, que la única persona sin pecados que ha vivido alguna vez en la tierra es Cristo mismo. Las otras escrituras disponibles a los Santos de los Últimos Días confirman descripción bíblica de que María era una virgen que poseía gran belleza física y espiritual, y que el Espíritu Santo la opacaba. No existen referencias bíblicas de su niñez ni educación.

Profecías concernientes a María en las escrituras de los SUD

Existen profecías del parto virginal en el Libro de Mormón. El profeta Nefi escribió sobre una visión que tuvo poco después de llegar a América desde Jerusalén, aproximadamente 600 años antes del nacimiento del Salvador:

Y aconteció que me dijo: ¡Mira! Y miré para verlo, pero no lo vi más, pues se había retirado de mi presencia.
Y sucedió que miré, y vi la gran ciudad de Jerusalén, y también otras ciudades. Y vi la ciudad de Nazaret, y en ella vi a una virgen, y era sumamente hermosa y blanca.
Y ocurrió que vi abrirse los cielos; y un ángel descendió y se puso delante de mí, y me dijo: Nefi, ¿qué es lo que ves?
Y le contesté: Una virgen, más hermosa y pura que toda otra virgen.
Y me dijo: ¿Comprendes la condescendencia de Dios?
Y le respondí: Sé que ama a sus hijos; sin embargo, no sé el significado de todas las cosas.
Y me dijo: He aquí, la virgen que tú ves es la madre del Hijo de Dios, según la carne.
Y aconteció que vi que fue llevada en el Espíritu; y después que hubo sido llevada en el Espíritu por cierto espacio de tiempo, me habló el ángel, diciendo: ¡Mira!
Y miré, y vi de nuevo a la virgen llevando a un niño en sus brazos.
Y el ángel me dijo: ¡He aquí, el Cordero de Dios, sí, el Hijo del Padre Eterno! (1 Nefi 11:12-21).

Y volvió a profetizar a su pueblo:

Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emmanuel (2 Nefi 17:14).

Alrededor de 124 a. C. un rey del Libro de Mormón, llamado Benjamín, se esforzó para que su pueblo asumiera el nombre de Cristo y esperara Su venida. Este pueblo esperaba que Cristo apareciera ante ellos después de Su resurrección profetizada. Vivieron de acuerdo a la Ley de Moisés esperando que Cristo cumpliera su tiempo. También vivieron de acuerdo al “Plan de Felicidad”, o evangelio de Cristo. El Rey Benjamín dijo a su pueblo:

Y se llamará Jesucristo, el Hijo de Dios, el Padre del cielo y de la tierra, el Creador de todas las cosas desde el principio; y su madre se llamará María.
Y he aquí, él viene a los suyos, para que la salvación llegue a los hijos de los hombres, mediante la fe en su nombre; y aun después de todo esto, lo considerarán como hombre, y dirán que está endemoniado, y lo azotarán, y lo crucificarán.
Y al tercer día resucitará de entre los muertos; y he aquí, se presenta para juzgar al mundo; y he aquí, todas estas cosas se hacen para que descienda un justo juicio sobre los hijos de los hombres. (Mosíah 3:8-10).

El profeta Alma del Libro de Mormón dijo aproximadamente 82 a. C.:

Y he aquí, nacerá de María, en Jerusalén, que es la tierra de nuestros antepasados, y siendo ella virgen, un vaso precioso y escogido, a quien se hará sombra y concebirá por el poder del Espíritu Santo, dará a luz un hijo, sí, aun el Hijo de Dios (Alma 7:10).

¿Veneran los Santos de los Últimos días a María?

Los Santos de los Últimos Días sienten una gran veneración por María y aprecian su llamamiento entre los hijos de Dios. Veneran su sacrificio y cuentan su historia, especialmente en Navidad y Pascua. La apreciación que sienten por ella se manifiesta en trabajos de música y arte. Sin embargo, los mormones oran a Dios el Padre en el nombre de Jesucristo y creen que orar a María está fuera de las órdenes del plan de Dios para sus hijos.

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