Mesías

De MormonWiki

La palabra Mesías significa “el ungido” en hebreo. Ya que ungir en la tradición antigua significa que uno es escogido para un oficio, uno que es ungido también es uno que es escogido. La tradición mesiánica judía sostiene que el “Mesías” será un futuro Rey judío de la línea Davídica que gobernará al pueblo judío durante la Era Mesiánica. La mayoría de judíos no espera que este mesías sea divino, aunque la Era Mesiánica cumplirá la promesa bíblica de un bienestar y paz milagrosa.

Las doctrinas y enseñanzas de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sostienen que la idea cristiana de que las profecías del Antiguo Testamento se referían a dos venidas del Mesías, que todas las profecías se refieren a Jesucristo, el Hijo de Dios, y que aquellos judíos que lo rechazaron, lo hicieron porque esperaban a un salvador político y no a un salvador espiritual.

El término “Mesías” se usa solamente contadas veces en la versión del Rey Santiago de la Biblia – Daniel 9:25-26, Juan 1:41 y Juan 4:25. Daniel infiere que Mesías es Cristo: “se quitará la vida al Mesías, mas no por sí”. (Cristo murió por los pecados de toda la humanidad). Juan dice: “Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo)”; y “Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas”. El término “Mesías” es mucho más común en el Libro de Mormón, cuya gente salió de Jerusalén en el año 600 a.C. —

  • Sí, seiscientos años después de la partida de mi padre de Jerusalén, el Señor Dios levantaría a un profeta entre los judíos: sí, un Mesías, o, en otras palabras, un Salvador del mundo (1 Nefi 10:4).
Y también habló concerniente a los profetas: del gran número que había testificado de estas cosas referentes a este Mesías de quien él había hablado, o sea, de este Redentor del mundo (1 Nefi 10:5).
  • Y aconteció que después que yo, Nefi, hube oído todas las apalabras de mi padre concernientes a las cosas que había visto en su visión, y también las cosas que habló por el poder del Espíritu Santo, poder que recibió por la fe que tenía en el Hijo de Dios —y el Hijo de Dios era el Mesías que habría de venir— yo, Nefi, sentí deseos de que también yo viera, oyera y supiera de estas cosas, por el poder del Espíritu Santo, que es el don de Dios para todos aquellos que lo buscan diligentemente, tanto en tiempos pasados como en el tiempo en que se manifieste él mismo a los hijos de los hombres (1 Nefi 10:17).
  • Y he aquí, acontecerá que después que el Mesías haya resucitado de entre los muertos, y se haya manifestado a su pueblo, a cuantos quieran creer en su nombre, he aquí, Jerusalén será destruida otra vez; porque ¡ay de aquellos que combatan contra Dios y el pueblo de su iglesia! (2 Nefi 25:14).
Por consiguiente, él les manifestará sus palabras, las cuales los juzgarán en el postrer día, porque les serán dadas con el fin de convencerlos del verdadero Mesías que ellos rechazaron; y para convencerlos de que no deben esperar más a un Mesías que ha de venir, pues no ha de venir otro, salvo que sea un Mesías falso que engañe al pueblo; porque no hay sino un Mesías de quien los profetas han hablado, y ese Mesías es el que los judíos rechazarán. (2 Nefi 25:18).
  • Por tanto, la redención viene en el Santo Mesías y por medio de él, porque él es lleno de gracia y de verdad (2 Nefi 2:6).
  • Pues he aquí, ¿no les profetizó Moisés concerniente a la venida del Mesías, y que Dios redimiría a su pueblo? Sí, y aun todos los profetas que han profetizado desde el principio del mundo, ¿no han hablado ellos más o menos acerca de estas cosas? (Mosíah 13: 33).

La sección 13 de Doctrina y Convenios describe el acontecimiento en el que Juan el Bautista, como un ser resucitado, confiere el Sacerdocio Aarónico a José Smith y Oliver Cowdery en 1829. Juan usó las siguientes palabras:

Sobre vosotros, mis consiervos, en el nombre del Mesías, confiero el Sacerdocio de Aarón, el cual tiene las llaves del ministerio de ángeles, y del evangelio de arrepentimiento, y del bautismo por inmersión para la remisión de pecados; y este sacerdocio nunca más será quitado de la tierra, hasta que los hijos de Leví de nuevo ofrezcan al Señor un sacrificio en rectitud (Doctrina y Convenios 13:1).

Doctrina y Convenios hace otra mención del Mesías:

  • que es mi palabra a los gentiles, a fin de que pronto vaya a los judíos, de quienes los lamanitas son un resto, para que crean en el evangelio y no esperen más la llegada de un Mesías que ya vino (Doctrina y Convenios 19: 27).
  • Y permite que todo el resto esparcido de Israel, que ha sido hostilizado hasta los cabos de la tierra, llegue al conocimiento de la verdad, crea en el Mesías, sea redimido de la opresión y se regocije delante de ti (Doctrina y Convenios 109: 67).

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