Moisés

De MormonWiki

Moisés fue el profeta del Señor que sacó a los Hijos de Israel de la esclavitud en Egipto. A través de Moisés, el Señor entregó la "Ley de Mandamientos Carnales" que enfatizaba la obediencia, el arrepentimiento y el sacrificio. El relato de la vida y la misión de Moisés se encuentra registrado en el libro de Éxodo en el Antiguo Testamento. Las Escrituras también proporcionan más información con respecto a Moisés en el Nuevo Testamento, el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y el Libro de Moisés (en La Perla de Gran Precio).


Los judíos veneran a Moisés como el legislador ya que la ley mosaica es la base de la ética y la creencia judía. De igual manera, los islamitas también veneran a Moisés, y su misión es fielmente relatada en el Corán. Los cristianos veneran a Moisés como un profeta y legislador, pero muchos cristianos creen erróneamente que la ley mosaica era una vieja ley de venganza, hecha por Cristo para destruir (Véase Ley de Moisés). Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tienen información acerca de Moisés, puesta de manifiesto a través de la revelación y escrita en la Perla de Gran Precio, que describe su grandeza como profeta, vidente y revelador.


Río Nilo © Reserva Intelectual. Los mormones creen en la historia de Moisés tal como se relató en la Biblia. Mayor información sobre Moisés y su grandeza como vidente y líder está disponible en La Perla de Gran Precio


Contenido

¿Quién fue Moisés?

Hubo aproximadamente setenta personas que emigraron con Jacob (Israel) rumbo a Egipto con el objetivo de escapar de la hambruna en Canaán. En Egipto, la Casa de Jacob tenía tierras y sustento gracias a José, el hijo mayor de Raquel y Jacob, quien era en ese momento el segundo en poder después de Faraón. A medida que pasaban los años, la población israelita floreció. Luego, llegó al poder un faraón que "no conocía a José", y los egipcios temieron que los israelitas realicen alianzas con sus enemigos y se rebelen en contra de ellos. Los egipcios comenzaron a oprimir y esclavizar a los israelitas, hasta el punto que un faraón, probablemente Horemheb, emitió un edicto en el que se indicaba que todos los niños varones nacidos de israelitas debían morir:

Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad al río a todo hijo que nazca, y a toda hija preservad la vida (Éxodo 1:22).

Poniendo en riesgo sus vidas, las parteras hebreas preservaron la vida de los niños y pocos intrépidos padres israelitas pudieron ocultar a sus hijos de los amos egipcios. Esto sucedió con Amram, un levita, y su esposa Iojebed. Ellos ya tenían dos hijos, Aarón y Miriam, antes de la emisión del edicto, pero después de haber ocultado a su tercer hijo durante tres meses, decidieron no hacerlo más. Iojebed fabricó una pequeña arquilla de juncos y puso al niño en las aguas del Nilo. Miriam caminó a lo largo de la orilla observando su progreso. La arquilla con el niño en su interior fue descubierta por una hija de Faraón. Ella adoptó al niño como suyo y lo llamó "Moisés", que podría ser la palabra hebrea de "sacado de" o la palabra egipcia de "hijo". Miriam estaba cerca y recomendó a Iojebed como nodriza del bebé, sugerencia que la hija de Faraón encontró aceptable.


Los lectores casuales del relato bíblico lo aceptan tal cual, pero algunos antiguos escritores se han preguntado por qué la realeza egipcia, que consideraba a los hebreos como parásitos, tomaría a un niño hebreo. El Corán explica que las hijas de Faraón eran leprosas y que sanaron inmediatamente después de mirar al radiante niño, y además indica que existía una paz incómoda entre Faraón y Moisés (Musa, en árabe). Otros especulan que la "hija de Faraón" fue hija del faraón semita Aknatón, llamado "hereje " porque creía en un dios. Tal vez ella se vio inclinada a tomar al niño debido a su patrimonio e incluso fingir, en caso era estéril, que era su propio hijo. Moisés creció, de todas formas, en las cortes reales de Egipto como un príncipe egipcio.


Muchos escritos describen a Moisés como un niño hermoso y bello, incluso como un adulto impresionante. La Biblia dice que "él era un hijo hermoso" (Éxodo 2:2). Según las escrituras del Midrash judío, Moisés en la adultez "ejercía una atracción en todos los que lo veían porque él era tan esbelto como una palmera, su rostro brillaba como el sol de la mañana, y su fuerza era igual a la de un león". 1 Flavio Josefo, el historiador judío que se convirtió en ciudadano romano y compiló una historia de los judíos, describe el poderío militar y el talento de Moisés en la adultez ya que conquistó a las tribus militarmente superiores de Cush en Etiopía.2 El apóstol Esteban dijo: "fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras" (Hechos 7:22).


Esteban dice que cuando Moisés hubo cumplido cuarenta años de edad "le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido" (Hechos 7:23, 24). Todos llegaron a saber de este hecho, y Moisés huyó de la ira de Faraón para salvar su vida. Moisés huyó a Madián con la ayuda de Jetro, un príncipe y sacerdote de Madián. Moisés se casó con Séfora, hija de Jetro, y tuvo dos hijos, Gerson y Eliezer. Es de Jetro de quien Moisés recibió el Sacerdocio de Melquisedec:

Y los hijos de Moisés, de acuerdo con el Santo Sacerdocio que Moisés recibió de manos de su suegro Jetro;
Y Jetro lo recibió de manos de Caleb (Doctrina y Convenios 84:6, 7).


Según la Biblia, Madián fue el cuarto hijo de Abraham y su concubina Keturah. Con el propósito de proteger a Isaac, su hijo primogénito, Abraham envió a los hijos que tuvo con Keturah a vivir en el este, y el área de Madián, en el momento del Éxodo, cubría parte del desierto del Sinaí y las tierras al sureste del Mar Muerto en Arabia. El sacerdocio de Abraham evidentemente continuó en este pueblo por un buen tiempo.

Moisés vivió como un pastor en Madián durante cuarenta años, por lo tanto fue a los ochenta años que Dios lo llamó a ser un profeta ante los hijos sufridos de Israel. El relato bíblico narra la historia de Moisés cuando encuentra una zarza ardiente:

Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía (Éxodo 3:2).

El Libro de Moisés en la Perla de Gran Precio también tiene un relato de la zarza ardiente:

Y también me dio mandamientos cuando me habló desde la zarza que ardía, diciendo: Invoca a Dios en el nombre de mi Unigénito y adórame (Moisés 1:17).

La diferencia en los dos versículos es profunda—en la versión de la Perla de Gran Precio, el Señor enseña a Moisés a invocarlo en el nombre de Cristo. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días proclama que todos los antiguos profetas predicaban de Cristo como el Mesías que vendrá, y que las referencias de Él han sido eliminadas de los textos antiguos. El Libro de Mormón dice que la ley de Moisés caracteriza a Cristo:

Sí, y observaban la ley de Moisés (haciendo referencia al Libro de los antiguos pueblos); porque era necesario que la observaran todavía, pues no se había cumplido enteramente. Mas a pesar de La ley de Moisés, esperaban anhelosamente la venida de Cristo, considerando la ley mosaica como un símbolo de su venida y creyendo que debían guardar aquellas prácticas exteriores hasta que él les fuese revelado.
Pero no creían que la salvación viniera por la ley de Moisés, sino que la ley de Moisés servía para fortalecer su fe en Cristo; y así, mediante la fe, retenían la esperanza de salvación eterna, confiando en el espíritu de profecía que habló de aquellas cosas que habían de venir (Alma 25: 15-16).


El relato bíblico muestra cómo Moisés resistió el llamamiento de Dios. Moisés dijo carecer de facilidad de palabra (probablemente porque hablaba poco en hebreo), por lo que Aarón fue designado como su ayudante. En el libro de la Perla de Gran Precio, hay un relato de las maravillosas visiones de Moisés:

Y sucedió, mientras la voz aún hablaba, que Moisés fijó los ojos y vio la tierra, sí, la vio toda; y no hubo partícula de ella que no viese, discerniéndola por el Espíritu de Dios.
Y también vio a sus habitantes; y no hubo una sola alma que no viese; y pudo discernirlos por el Espíritu de Dios; y grande era su número, sí, incontables como las arenas sobre la playa del mar.
Y he aquí, la gloria del Señor cubrió a Moisés, de modo que Moisés estuvo en la presencia de Dios y habló con él cara a cara. Y Dios el Señor le dijo a Moisés: Para mi propio fin he hecho estas cosas. He aquí sabiduría, y en mí permanece.
Y las he creado por la palabra de mi poder, que es mi Hijo Unigénito, lleno de gracia y de verdad.
Y he creado incontables mundos, y también los he creado para mi propio fin; y por medio del Hijo, que es mi Unigénito, los he creado (Moisés 1:27, 28, 31-33).


Moisés como un restaurador

A veces, un profeta es llamado a ser la cabeza de una nueva dispensación. Uno de estos profetas fue Moisés. Cuando se organiza una nueva dispensación, el Señor revela nuevamente el Evangelio; por lo tanto, una dispensación (con excepción de la dispensación de Adán) es una restauración del conocimiento del evangelio. El evangelio es revelado en una manera tal que se adapta a la preparación de los pueblos. Los Hijos de Israel habían morado en Egipto por más de cuatrocientos años. No existe ningún registro escrito de los profetas que pueden haber predicado entre ellos. Ellos seguramente estaban influenciados por su yuxtaposición a las "ollas de carne de Egipto". La idolatría estaba a su alrededor. Tal vez hayan mantenido su fe y creencias, pero hayan disminuido en conocimiento. Moisés fue llamado maestro y formador. Pero más que eso, su misión era crear un pueblo de sacerdotes para el Señor. Por lo tanto, el Señor tenía en mente crear una nación (con leyes civiles y contratos sociales) y una congregación de fieles. La unidad y el orden eran primordiales.


Entonces, Moisés tuvo en sus manos una gran tarea. Tuvo que dar paso a una nueva dispensación del Evangelio mediante el restablecimiento del conocimiento y las llaves del sacerdocio. Tuvo que unificar a los israelitas y convencerlos de seguirlo por un desierto vasto y estéril, con la esperanza de llegar a una tierra prometida que ninguno de ellos había visto antes. Según la leyenda judía, muchos israelitas se quedaron, prefiriendo lo conocido a lo desconocido, pues no tenían la fe necesaria para atreverse. Otros se basaron en los milagros realizados por Moisés ante Faraón—los israelitas fieles permanecieron intocables por las maldiciones de los egipcios. Cuando el Nilo se convirtió en sangre, de alguna manera, los israelitas tuvieron agua dulce.


Moisés como el restaurador era un modelo del Mesías que vendría.

El Señor ciertamente preparará una vía para su pueblo, a fin de cumplir las palabras que habló Moisés, diciendo: El Señor vuestro Dios os levantará a un profeta, semejante a mí; a él oiréis en todo lo que os dijere. Y sucederá que todos aquellos que no quieran escuchar a ese profeta serán desarraigados de entre el pueblo.
Y ahora bien, yo, Nefi, os declaro que este profeta de quien habló Moisés era el Santo de Israel; por tanto, juzgará con justicia (1 Nefi 22: 20-21).
Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable (Hechos 3: 22).
Los mormones creen que Moisés era un modelo de Jesucristo y que trató de llevar a su pueblo a la presencia de Dios

Moisés como legislador

Debido a que el Señor deseaba crear una nación de sacerdotes con los Hijos de Israel, Él quiso otorgarles todas las bendiciones y las responsabilidades del Sacerdocio de Melquisedec o sacerdocio mayor. Pero una y otra vez, los israelitas no estaban a la altura de las expectativas del Señor. Los israelitas querían que Moisés sea un intercesor entre ellos y Dios, y optaron por no ver Su rostro. El Señor quería que todos tengan el espíritu de profecía, el don del Espíritu Santo. Quería que fueran lo suficientemente justos como para preservar su presencia. Esto se llama "entrar en Su reposo"

Moisés claramente enseñó esto a los hijos de Israel en el desierto, y procuró diligentemente santificar a los de su pueblo, a fin de que vieran la faz de Dios;
Mas endurecieron sus corazones y no pudieron aguantar su presencia; por tanto, el Señor en su ira, porque su ira se había encendido en contra de ellos, juró que mientras estuviesen en el desierto no entrarían en su reposo, el cual es la plenitud de su gloria.
Por consiguiente, tomó a Moisés de entre ellos, y el Santo Sacerdocio también;
Y continuó el sacerdocio menor, que tiene la llave del ministerio de ángeles y el evangelio preparatorio
E l cual es el evangelio de arrepentimiento y de bautismo, y la remisión de pecados, y la ley de los mandamientos carnales, que el Señor en su ira hizo que continuara en la casa de Aarón entre los hijos de Israel hasta Juan, a quien Dios levantó, pues fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre (Doctrina y Convenios 84:23-27).
A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: Siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos.
Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.
Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad (Hebreos 3:10, 11, 19).


Mientras Moisés estaba en comunión con Dios en el Monte de Sinaí, los israelitas retrocedieron a sus tradiciones egipcias. Así pues, el Señor apartó de ellos la ley superior y el derecho al sacerdocio mayor. Aunque Moisés tuvo el sacerdocio de Melquisedec, los israelitas sólo tuvieron acceso al sacerdocio menor, el Sacerdocio Aarónico (Véase Ley de Moisés).


La ley dada a Moisés en el Monte de Sinaí incluía los Diez Mandamientos, la Ley de Mandamientos Carnales, que incluía 613 preceptos positivos y negativos, y la ley oral. La ley oral fue posteriormente codificada por los escribas judíos. La ley incluye no sólo leyes religiosas, sino también civiles y judiciales, leyes de relaciones comerciales justas y leyes de protección para las viudas y los pobres. La ley de Moisés se convirtió en una base no sólo para el evangelio, sino también para las leyes de las naciones iluminadas hasta el día de hoy.


La tradición judía considera que la ley fue escrita por el dedo de Dios. Un versículo de las escrituras en el Libro de Mormón es una cita de José, quien fue vendido en Egipto. En él, José profetiza sobre Moisés y la entrega de la ley:

Y ha dicho el Señor: Levantaré a un Moisés; y le daré poder en una vara, y le daré prudencia para escribir. Más no desataré su lengua para que hable mucho, porque no lo haré grande en cuanto a la palabra. Pero le escribiré mi ley, con el dedo de mi propia mano, y prepararé a un portavoz para él (2 Nefi 3:17).

El Éxodo como un evento y como un ejemplo

La convocación santa de la Pascua fue ordenada y explicada por el Señor justo antes de que el éxodo comience. El Señor enfatizó algunos mensajes de la milagrosa huida de Egipto, todos destinados a tipificar la misión y la expiación del Unigénito. Los símbolos de la Pascua se centran en la redención y en la liberación, donde Moisés juega el papel de libertador. Los israelitas abandonaron el vientre de Egipto, se entregaron a través del agua (el Mar Rojo) a un desierto de pruebas a fin de heredar la tierra prometida. La imagen de la liberación de Egipto a través del Mar Rojo es el nacimiento y el bautismo, la imagen del desierto es la prueba de vida en esta tierra, y la tierra prometida es la recompensa celestial. Por lo tanto, el Éxodo es una especie de Plan de Salvación. Los símbolos de la Pascua, el pan de vida, la copa de gozo, la sangre del Cordero, simbolizan a Jesucristo como el Mesías. Cristo es el libertador. La redención viene por medio de Él.


Algunos eventos en el desierto fueron también ejemplos de Cristo—el agua de la roca, la sanidad de las aguas amargas, el maná del cielo y la serpiente, sólo por citar algunos.

El papel de Moisés después de su muerte

Moisés no murió como muere un hombre normal. En el Libro de Mormón, un anciano profeta llamado Alma caminó hacia el desierto y nunca más se volvió a escuchar de él.

He aquí, esto sí sabemos, que fue [Alma]un hombre justo; y se afirmó en la iglesia que fue arrebatado por el Espíritu, o sepultado por la mano del Señor, así como lo fue Moisés. Mas he aquí, las Escrituras dicen que el Señor tomó a Moisés para sí; y suponemos que también ha recibido a Alma para sí en el espíritu; por tanto, es por esta razón que nada sabemos concerniente a su muerte y entierro.

Moisés puede haber sido transfigurado; es decir, llevado al cielo sin pasar por la muerte. Él apareció como un ser trasladado en el Monte de la Transfiguración:

Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.
Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.


Moisés resucitó junto con otros de los hombres más justos del Señor en el momento de la resurrección de Jesucristo. Como un ser resucitado, visitó a José Smith y Oliver Cowdery en el Templo de Kirtland:

Después de cerrarse esta visión, los cielos nuevamente nos fueron abiertos; y se apareció Moisés ante nosotros y nos entregó las llaves del recogimiento de Israel de las cuatro partes de la tierra, y de la conducción de las diez tribus desde el país del norte.
Después de esto, apareció Elías y entregó la dispensación del evangelio de Abraham, diciendo que en nosotros y en nuestra descendencia serían bendecidas todas las generaciones después de nosotros (Doctrina y Convenios 110:11, 12).


Referencias

  • 1Midrash:Sh'mot Rabbah
  • 2Josephus, Jewish Antiquities 2.10-11.

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